Santos FC
·12 de septiembre de 2026
El Santos que silenció La Bombonera

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Gabriel Pierin, del Centro de Memoria
En la noche del 11 de septiembre de 1963, un miércoles, el Santos saltó a la Bombonera ante 85 mil hinchas de Boca Juniors. Era una multitud fanática, empujando al equipo argentino en busca de una conquista inédita. El partido además estableció un nuevo récord de recaudación para encuentros de fútbol en América: 120 mil dólares.
Había razones de sobra para que los argentinos creyeran en el título. En el primer partido de la final de la Copa Libertadores, en el Maracaná, el Santos se puso 3 a 0, con dos goles de Coutinho y uno de Lima. En los minutos finales, sin embargo, Sanfilippo marcó dos veces y redujo la ventaja a 3 a 2. El resultado mantenía con vida a Boca y convertía a la Bombonera en un caldero.
Campeón de la Libertadores de 1962, el Santos entró directamente en la semifinal. Su rival fue Botafogo, líder absoluto de un grupo que reunía a Alianza Lima, de Perú, y Millonarios, de Colombia. Santos y Botafogo formaron la base de la Selección Brasileña en la Copa del Mundo disputada aquel año, y el club carioca había terminado como subcampeón brasileño, detrás del Peixe.
En el primer enfrentamiento, en el Pacaembu, el Santos sufrió para arrancar un empate 1 a 1, con Pelé marcando a los 45 minutos del segundo tiempo. En el Maracaná, sin embargo, ante más de 44 mil espectadores, el Alvinegro de Vila Belmiro no le dio opciones al rival: 4 a 0, con tres goles de Pelé y uno de Lima.
Del otro lado estaba Boca Juniors, campeón argentino y debutante en la Libertadores. En la fase de grupos, los argentinos superaron a Olimpia, de Paraguay, y a Universidad de Chile. En la semifinal, eliminaron al poderoso Peñarol, campeón uruguayo, con dos victorias.
La derrota por 3 a 2 en el Maracaná aumentaba todavía más la tensión para el partido decisivo. La presión era enorme, el campo estaba en pésimas condiciones y el Santos necesitaría resistir a un ambiente hostil para conquistar América nuevamente.
Sin Mengálvio, el técnico Lula hizo cambios en el equipo. Lima fue desplazado al mediocampo, Dalmo ocupó el lateral derecho y Geraldino entró por la izquierda. El Santos comenzó con Gylmar, Dalmo, Mauro, Calvet y Geraldino; Lima y Zito; Dorval, Coutinho, Pelé y Pepe.
Boca, dirigido por Aristóbolo Deambrosi, formó con Errea, Magdalena, Orlando Peçanha y Simeone; Rattin y Silveira; Grillo, Menéndez, Rojas, Sanfilippo y González. El arbitraje estuvo a cargo del francés Marcel Albert Bois.
Necesitado de ganar, Boca fue al ataque desde los primeros minutos. Gylmar, en gran nivel, se vio obligado a trabajar intensamente y realizó una serie de atajadas importantes. Santos también encontró espacios y Pelé estuvo cerca de marcar, pero fue frenado con violencia. El árbitro controló la situación y amonestó al infractor.
El primer tiempo terminó sin goles. Santos controlaba el juego, mientras Boca intentaba transformar la presión de las tribunas en ventaja dentro del campo.
El gol que silenció la Bombonera
Ya en el primer minuto del complemento, Grillo lanzó un centro al área. Gylmar y Mauro se confundieron en el intento de interceptar la pelota, que terminó quedándole a Sanfilippo. El delantero argentino la controló y remató de derecha al arco.
La Bombonera explotó. El 1 a 0 llevaba la definición a un tercer partido. Al Santos le bastaba el empate. Y la respuesta llegó de inmediato. Tres minutos después, Dorval interceptó un saque de meta mal ejecutado por Errea y tocó para Pelé. El Rey levantó la cabeza y vio a Coutinho entrando entre los zagueros. El centrodelantero recibió y sacó un remate seco, rasante, al rincón. Gol del Santos.
La fiesta argentina duró apenas tres minutos. El empate le devolvió al Peixe el control del partido y cambió el ambiente dentro de la Bombonera. Mauro comandaba la defensa con seguridad. Lima tenía una actuación brillante en la cobertura, mientras Dalmo y Geraldino recibían la ayuda de Dorval y Pepe para contener las embestidas de Grillo y González. Adelante, Coutinho y Pelé empezaban a encontrar espacios para atormentar a la defensa argentina.
Hasta que, a los 37 minutos, llegó el golpe definitivo. Coutinho recibió por la punta izquierda, avanzó, se cerró hacia el medio y encontró a Pelé en la entrada del área. Rodeado por tres rivales, el Rey le pasó la pelota entre las piernas a Orlando Peçanha y, ante la salida de Errea, la tocó al fondo de la red. Era el segundo gol del Santos. Por un instante, la Bombonera enmudeció. Pelé fue rodeado de inmediato por sus compañeros. Y ocurrió algo raro aquella noche: el mejor jugador del mundo recibió aplausos de todo el estadio, incluso de parte de la implacable hinchada rival, rendida ante la genialidad del Rey del Fútbol.
El Santos vencía a Boca Juniors por 2 a 1, conquistaba América nuevamente y aseguraba el derecho de disputar el título mundial contra el Milan, campeón europeo. Entonces vendría otra batalla histórica. Contra los italianos, el Santos protagonizaría una de las remontadas más espectaculares de su trayectoria. Pero esa ya es otra historia. Una entre tantas fechas inolvidables de la inigualable historia del Santos Fútbol Club.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🇧🇷 en este enlace.







































