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·17 de mayo de 2026

El último baile de Óscar Trejo en Vallecas

Imagen del artículo:El último baile de Óscar Trejo en Vallecas

La leyenda franjirroja se despide esta tarde de un barrio que nunca olvidará la figura del Chocota por su compromiso social con los aficionados así como por su fútbol

El momento que nadie quería. El capítulo triste de una temporada histórica para el Rayo Vallecano. Hoy no se juega un simple partido ante el Villarreal. Esta tarde no importa el fútbol en una noche donde las lágrimas invadirán la Avenida de la Albufera y la calle Payaso Fofó. El tifo correspondiente y el minuto 8 será la antesala de un homenaje posterior que hará llorar a todos. Hinchas, jugadores, familiares, espectadores que amen el fútbol… la lista será interminable. Quizás, el único que no comparta esta emoción es el presidente, pero es algo con lo que ya contaban todos. Mientras el balón corra por el césped del Estadio de Vallecas, los ojos de los rayistas estarán centrados en Óscar Trejo. Sea titular o salga como revulsivo del banquillo, el futbolista icono de la última década de la Franja saboreará su último partido como profesional en el barrio.

9 temporadas y media, 333 encuentros, 45 goles y 26 asistencias. Junto a Míchel, es quizás el jugador emblema del Rayo Vallecano en el siglo XXI. Sexto jugador con más citas jugadas en la historia del club franjirrojo, entra en el grupo selecto de los Cota, el propio Míchel, Felines, Uceda o Alcázar. Es decir, aquellas leyendas que ya dejaron su legado escrito. La despedida que se vivirá esta tarde será amarga, pero a su vez, será otra muestra para entender porque este club es algo más que un equipo de fútbol. Y quizás, por esto Óscar Trejo será respetado para la eternidad. No solo ha sido un gran jugador de fútbol. Precisamente, ha entendido todos los elementos que rodean al barrio, principalmente, a su gente, al vallecano, al rayista. Sí, el Chocota ha sido Valentía, Coraje y Nobleza en toda regla. Valentía por rebelarse cuando nadie lo haría. Coraje por superar obstáculos en un proyecto con mil piedras. Nobleza por una fidelidad única cuando lo fácil era huir a otro lugar con más comodidades.


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El espejo donde mirarse

¿Saben lo mejor? Es difícil ver a una leyenda donde el ego, el interés personal y el narcisismo no invada aquella humildad con la que enamoró a todos. Hubo una vez, que Óscar Trejo dijo que «No me gusta hablar porque soy muy tímido. Por eso prefiero predicar mediante mi ejemplo y mis acciones para que vean que mis palabras no son mentira». Esta frase se ha cumplido y la prueba son dos estas últimas dos campañas. Porque el 8 ha perdido protagonismo con Íñigo Pérez, pero eso no ha impedido que sea el líder de la familia. Donde otros hubieran exigido un puesto, el argentino entendió que su cometido debía ser otro. Ese ha sido el de construir desde dentro. El de ser segundo entrenador. Ser compañero. El de ser el formador de los nuevos para inculcar a los mismos los valores y la esencia del Rayo Vallecano.

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Óscar Trejo, besándose el escudo del Rayo Vallecano en un partido de la Copa del Rey

De no conocer esta historia, te invito a que veas el discurso de Óscar Trejo en los Días del Rayismo de este pasado viernes. Es escuchar sus palabras y percibes ese nerviosismo como si fuera aquel niño que sueña con debutar con el club que ama. A cada frase, se percibe que se va a romper a lágrima viva. Esa naturalidad es la que hace que el rayismo tenga unanimidad en cuanto a la opinión de su persona. Nadie discrepa, no hay un sector pequeño que le tenga manía, no. El Chocota es Dios y, a la vez, es uno más. Y tiene mérito, porque al final, vino de fuera. Porque sean sinceros, cualquiera que hubiera vivido el contexto presidencial del Rayo Vallecano, se hubiera echado para atrás y hubiera optado por estar chitón. Esa ha sido la otra batalla que hizo que la comunidad franjirroja se arrodillara de forma definitiva a sus 1,80 cm. La de plantar a cara a la gestión de Raúl Martín Presa como presidente del Rayo Vallecano.

En defensa de la Franja

Óscar Trejo sabe que ahora todo son piropos con la final de la Conference League así como por lograr la sexta permanencia consecutiva en Primera División, pero no olvida las malas épocas en Segunda. Cuando se perdía, cuando parecía que el objetivo no se lograba. Es ahí, cuando al oír el pitido final, miraba a la grada y veía a una afición que animaba siempre en las malas. Porque esta institución sin su gente, no sería nada. Ellos, pese a quien le pese, es la que hace que muchos futbolistas piensen no solo en venir al Rayo Vallecano, también si quedarse para hacer una carrera futbolística en el barrio. Porque Vallecas no es solo reír en la victoria. Es apoyar en la derrota, es reforzarse en la adversidad, es puro sentimiento. Es la pasión típica del fútbol argentino, pero con la diferencia de que hay una fidelidad positiva donde el castigo nunca es una opción. El futbolista no teme, es más, tiene ganas de que llegue la próxima cita en Vallecas para crecer como jugador, pero también como persona.

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Ilias Akhomach, uno de los últimos en llegar, con la camiseta de Óscar Trejo. FOTO: Instagram del Chocota

La muestra definitiva de su conexión con la gente de Vallecas llegó en octubre de 2023. El Chocota dijo basta: «El motivo principal es no coincidir en la metodología ni en el trato a los trabajadores y aficionados». ¿Qué sucedió? La renuncia a la capitanía. Porque Óscar Trejo no solo se ha desgastado en lo deportivo, también en una tarea a la que no estaba obligado a responder porque no era su función. Siempre ha buscado soluciones para el primer equipo, para el femenino, para la cantera, para los empleados del club rayista, para que la chavalada tuvieran más motivos para ser más felices. Mientras el Santa Inés se ha caído a pedazos a nivel de infraestructuras por la dejadez del propio presidente así como de instituciones como el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, Óscar Trejo ha querido seguir cuidando lo máximo posible al Rayo Vallecano. Porque como anunció en aquel momento, «El brazalete para mí nunca fue una prioridad. La gente es el mejor patrimonio de este club».

El respeto

Efectivamente, ese es el legado del Chocota. Haber construido una familia. Desde Segunda para ser un habitual en Primera División así como soñar con un título europeo. No hay un ex compañero que hable mal del jugador nacido en Santiago del Estero. Es más, todos destacan su impacto y quieren su continuidad. Íñigo Pérez ya lo avisó en marzo: «Sería bueno para todos que siguiera ligado al Rayo». Y añadió: «El grupo es sano en gran parte por él». Otros, sin llegar a ser compañeros, como Michu, dejan clara su visión respecto a Óscar Trejo: «No le conozco, pero hablas con cualquier del mundo del fútbol y te dicen lo mismo: Te infunde respeto». Desde aquel ascenso en el 2010 en un Rayo Vallecano de impagos, donde fue vital su aporte futbolístico, su retorno a Vallecas seis años después ha servido para construir un legado que quiere tocar el punto álgido el próximo 27 de mayo, donde el Rayo Vallecano se enfrentará al Crystal Palace en la final de la Conference League.

Porque Óscar Trejo ayudó a Andoni Iraola. Ha hecho lo mismo con Íñigo Pérez y lo importante: ha formado una familia sostenida por otras piezas que tienen el objetivo de alargar la herencia del Chocota. Los Isi Palazón, Óscar Valentín, Unai López y Álvaro García. Todos ellos, son futbolistas que, desde hace tiempo, podrían jugar en un equipo de categoría superior, pero gracias a la influencia del 8, ellos han decidido ser los amigos para defender no solo a su compañero. También al rayismo, porque todos han sufrido los males de una gestión que no es dicha por mí ni por ningún otro periodista. Es palpable, visible. Este plantel ha tenido que ver como no podía entrenar en la Fundación. Estos jugadores han tenido que vivir como las instalaciones del club franjirrojo no podían soportar unos días seguidos de lluvia. Esta hinchada sigue sufriendo suciedad, se sienta en cagadas de paloma o tiene que ver algunas partes rotas de su hogar futbolístico. Eso es por lo que lucha Óscar Trejo, porque esta afición algún día no sienta vergüenza.

Desangrado emocional

A 17 de mayo, aún no se sabe si seguirá vinculado al Rayo Vallecano. Tampoco se sabe si acudirá a alguna última aventura futbolística. Actualmente, se está sacando la titulación oficial de Director Deportivo. Para muchos, Óscar Trejo debe continuar ligado al club, donde muchos quieren que se encargue del resto de categorías del club así como en la formación de los más pequeños. Lamentablemente, el futuro de la leyenda es indescifrable. Mientras tanto, hoy casi 15.000 personas llevarán su franja al pecho para agradecer a Óscar Trejo su implicación, esfuerzo y constancia para que todos estén disfrutando del mejor Rayo Vallecano de la historia. La Vida Pirata será especial. Ni mil pañuelos podrían secar las lágrimas de todos. Porque el barrio va a llorar y mucho. No solo por su marcha como futbolista del conjunto franjirrojo. También, por la incerteza acerca del futuro. ¿Se imaginan un vestuario sin la figura principal que ha convertido un grupo en una familia? Da miedo que el Santa Inés navegue en la deriva por perder al elemento que da a entender el origen de todo.

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Óscar Trejo celebrando uno de aquellos goles vitales para que el Rayo ascendiera en 2011. FOTO: Rayo Vallecano

Mientras tanto, disfruten del último tango de un Óscar Trejo que comprendió perfectamente la construcción de la identidad del barrio: Vallecas Nación, Rayo Selección. Pase lo que pase, como ya habrá tiempo de lamentos, solo hay que recordar una cuestión: 10 días para que Trejo levante al cielo el título de la Conference League. Esa es la guinda que falta para coronar el pastel franjirrojo. Esta noche, es el momento de unirse y no soltarse de las manos. Por todo lo dado, el Chocota merece sostener la bufanda de El Puto Rayo ante una hinchada que siempre tendrá una debilidad especial por un jugador de época. No solo entendió al barrio. Lo abrazó como lo abraza una madre a su hijo: en los peores momentos, como también realiza esta hinchada cada vez que el equipo parece que va a hincar la rodilla.

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