Un 10 Puro
·7 de mayo de 2026
El vestuario del Madrid explota: gabinete de crisis sin precedentes tras el segundo choque Valverde-Tchouaméni

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·7 de mayo de 2026

El Real Madrid vive horas de máxima tensión. Un segundo enfrentamiento entre Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni, más violento que el primero, sacudió este jueves la Ciudad Deportiva de Valdebebas y forzó una reunión de emergencia en la que ningún jugador abandonó las instalaciones. Según ha podido confirmar MARCA, el incidente acabó con el centrocampista uruguayo trasladado al hospital, una imagen que no se recuerda en el club en los últimos tiempos.
La primera bronca entre ambos había tenido lugar el día anterior, durante un entrenamiento: una entrada subida de tono derivó en empujones y en un cara a cara que varios compañeros tuvieron que interrumpir. El club restó importancia al episodio en su comunicación pública, alegando que los roces son habituales en un vestuario de élite. Lo que nadie esperaba es que, apenas 24 horas después, la situación volviera a desbordarse, esta vez con una intensidad descrita internamente como "mucho peor".
Fuentes del entorno del vestuario consultadas por MARCA califican el nuevo choque de "muy grave". La trifulca obligó de nuevo a la intervención de varios integrantes de la plantilla y terminó con Valverde en el hospital, aunque en este momento no se tienen datos sobre el alcance exacto de su estado. El club, por su parte, aún no ha emitido comunicado oficial sobre el asunto.
Lo que ocurrió después del altercado no tiene precedentes recientes en la historia del club. Ningún jugador salió de la Ciudad Deportiva. La plantilla al completo se reunió de urgencia en el vestuario en un gabinete de crisis cuyo objetivo era frenar en seco una escalada que empieza a preocupar seriamente en las altas esferas del Real Madrid.
Según las informaciones difundidas por MARCA, el club también baraja tomar cartas en el asunto a nivel institucional. La magnitud de lo ocurrido hace difícil que la dirección deportiva pueda seguir mirando hacia otro lado.
El incidente entre Valverde y Tchouaméni no es un hecho aislado. Una serie conflictos han sacudido el vestuario blanco a lo largo de la temporada, y el panorama es el de un equipo que llega al tramo final del curso con fracturas internas evidentes.
La lista de episodios es extensa. En febrero, Antonio Rüdiger propinó una bofetada a Álvaro Carreras tras una cena de conjura —el propio lateral confirmó el hecho en redes sociales, aunque intentó quitarle hierro—. Ese mismo mes, Dani Carvajal realizó una entrada muy dura en un entrenamiento que dejó lesionado a Valdepeñas durante un mes. En marzo, Raúl Asencio fue apartado de las convocatorias hasta disculparse ante sus compañeros tras protagonizar una disputa con el cuerpo técnico. Y en abril, el caso Ceballos estalló definitivamente: el utrerano dejó de entrar en los planes de Álvaro Arbeloa después de una discusión en la que el centrocampista exteriorizó su hartazgo por la falta de minutos.
La gestión de Kylian Mbappé ha sido otro foco de tensión. Su viaje a Cerdeña con Ester Expósito mientras el equipo competía, y su aterrizaje en Madrid doce minutos antes del partido frente al Espanyol, generaron un malestar que, no ha desaparecido del todo.
Lo que hace aún más delicado el momento es el contexto deportivo. El Real Madrid afronta el próximo fin de semana el Clásico en el Camp Nou, un partido en el que el Barcelona, si puntúa, podría proclamarse campeón de Liga ante su eterno rival. La pregunta que flota en el ambiente es si un vestuario en estas condiciones puede competir con la concentración y la cohesión que exige un partido de esa magnitud.
La respuesta está, de momento, pendiente. El gabinete de crisis de este jueves intenta ser el primer paso para reconducir una situación que, gota a gota, ha llegado a un punto de difícil retorno.
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