En un momento dado
·18 de abril de 2026
Es el juego interior | FCB 2026-27

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·18 de abril de 2026

Decía Johan Cruyff aquello de «si no saben por qué ganábamos, cómo van a saber por qué perdemos», una aseveración especialmente popular en los últimos tiempos que, como todas las que se usan para hablar más de uno mismo que para hablar de quién las dijo, corre el riesgo de terminar siendo un artefacto vacío. Un eslogan publicitario. La frase de Cruyff, sin embargo, como la mayoría de las que adornan su glorioso diccionario, encierra mucho contenido futbolístico en su aparente simpleza. Por ejemplo, es una cita perfecta a la hora de pasar revista a un equipo. De atender a aquellas cuestiones concretas y específicas que definen el juego que lo ha llevado al éxito, y comprobar si, con el tiempo, estas son pautas que se mantienen. Se insiste en lo de «concretas y específicas», pues es ahí donde reside la cuestión. Jugar al ataque, por banda o tener más o menos el balón se puede hacer de muchas maneras distintas, y son esas maneras concretas las que dan forma al juego y, por lo tanto, a los equipos. No se trata de revisar si un determinado conjunto sigue yendo al ataque, jugando por banda o teniendo más o menos el balón, sino si sigue haciendo aquellas cosas que le permitían ir al ataque, jugar por banda o tener más o menos el balón.
La pasada temporada, sobre el Barça de Flick se dijeron muchas cosas. Se habló y se escribió con generosidad de su presión adelantada, de la altura de su línea defensiva, de su ímpetu ofensivo o de su facilidad para generar ocasiones de gol. En el principio de todo aquello, casi como un núcleo a partir del cual derivó lo demás, su juego interior, una característica del conjunto azulgrana que seguramente no recibió todo el foco que mereció. Fue, de hecho, la gran diferencia respecto al último Barça de Xavi que le precedió, y es también la gran diferencia respecto a un Barça actual que si bien le iguala en resultados no ha alcanzado el nivel futbolístico de entonces. El juego interior como punto fundacional de un equipo que, a partir de llevar el esférico a la espalda de los mediocentros rivales, zona donde recibir, aguantar la pelota, girarse y atacar la siguiente línea, activaba buena parte de sus principios de juego. Girando al rival para así poder presionar de forma más eficiente la pérdida y con eso sostener el riesgo de su línea adelantada, juntando por dentro para generar espacios para profundizar o desequilibrar por fuera, retrasando al mediocampo para regalar espacio y juego de cara a Pedri, o retando a los centrales para activar pasillos a las llegadas de segunda línea. Aprovechando la distracción de Pedri y Lamine, así como el pie de ellos dos y los centrales, para filtrar balones hacia la frontal y activar el espacio de Olmo, Raphinha y Lewandowski.
Del Barça de Flick podrá discutirse si parte de un 1-4-3-3 o de un 1-4-2-3-1, pero deberá convenirse que, instalado en campo rival, su estructura reproduce algo muy parecido a un 1-3-2-2-3. Un portero, una suerte de línea de tres centrales desde la que el lateral derecho en ocasiones puede soltarse para doblar a Lamine, una base de dos centrocampistas, el ancho del campo fijado por el extremo derecho y el lateral izquierdo, y tres futbolistas encargados de moverse por dentro en la corona del área: el interior derecho yendo hacia arriba, el extremo izquierdo yendo hacia dentro y el nueve yendo hacia abajo. Tres plazas que el curso anterior fueron para Olmo, Lewandowski y Raphinha, y que esta temporada han sufrido diferentes incidencias. Por la pérdida de rendimiento del nueve, las lesiones del brasileño, la irregularidad de Olmo o el paso al frente de Fermín. Ninguno de los tres futbolistas encargados de jugar por dentro en tres cuartos de campo es hoy igual que hace doce meses. Y como aquello fue el pilar que vertebraba muchas otras cosas en el conjunto culer, tampoco el equipo de Hansi Flick es el mismo. Para volver a serlo necesita recomponer aquello que lo llevó a serlo: su juego interior. Su principal misión a la hora de planificar la próxima temporada.
– Foto: Fran Santiago/Getty Images
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