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·6 de septiembre de 2026
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·6 de septiembre de 2026
Fueron palabras bastante duras y también muy claras las que el técnico del Cottbus, Claus-Dieter Wollitz, dirigió ayer a sus propios aficionados tras el pitido final.
Desde luego, no fue por el resultado. Al fin y al cabo, el recién ascendido regresó de forma sensacional tras ir perdiendo 0:3 en el estadio de un aspirante al ascenso y logró rescatar un punto. El partido terminó 4:4.
El comportamiento de su propia afición eclipsó claramente ese punto conseguido para el entrenador.
Los aficionados del Energie se sumaron a las protestas de las hinchadas rivales de partidos anteriores y silbaron sin piedad a un jugador del Wolfsburgo.
Se trata, por supuesto, de Fabian Reese, cuyo traspaso del Hertha al Wolfsburgo ha desatado toda una controversia. Se habló de una romántica futbolera fingida, de un falso amor por el club, de la búsqueda de los millones y así sucesivamente...
A estas alturas está claro: este traspaso no solo cayó realmente mal entre los aficionados del club de la capital.
Después de que en la Copa llovieran silbidos para el nuevo jugador del Wolfsburgo en el estadio del VSG Altglienicke, la cosa siguió en Karlsruhe y tampoco ha terminado ahora.
📸 Selim Sudheimer - 2026 Getty Images
Que los aficionados visitantes de su equipo se sumaran a esta tendencia enfureció a Wollitz, evidentemente, más que mucho. Tras el pitido final, se encaró claramente con sus propios seguidores y se mostró extremadamente crítico.
Entre otras cosas, preguntó: «¿Qué se supone que es esto? Me parece imposible. ¿Por qué nuestro club o por qué nuestros aficionados tienen que silbar a este jugador?». Así se desprende de un informe de ‘Kicker‘.
Ese tipo de comportamiento no es apropiado. Sobre todo, el técnico aparentemente no entiende la relación entre el fichaje de Reese y su club: «¿Qué ha hecho este jugador como persona? No le ha hecho nada al Energie Cottbus. Entonces yo estoy de su lado».
Después reforzó el mensaje dirigido a sus propios aficionados. Si por eso llegara a tener problemas, los asumiría “con gusto”. Porque entonces le resultaría difícil seguir haciendo en Cottbus el trabajo que hace.
Wollitz no puede aceptarlo: «De verdad que no».
Los aficionados a veces son emocionales y a veces se pasan. Pero: «A un chico de 28, 29 años, que tiene ese sueño de jugar al fútbol, el sueño de ascender, lo destrozan por completo y luego se van a casa y se ríen de ello», explicó Wollitz en la rueda de prensa tras el partido.
Cada gol, cada asistencia y cada éxito del VfL Wolfsburgo serían el argumento adecuado para el jugador ofensivo.
El propio Reese no dijo nada el sábado por la noche. La semana pasada, contra el Karlsruhe, había revelado que los silbidos sí le afectan.
¿Qué opinas? ¿Estás del lado de los aficionados o ya va siendo hora de poner fin a las críticas? ¡Escríbelo en los comentarios!
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🇩🇪 en este enlace.
📸 Matthias Kern - 2025 Getty Images







































