Madrid-Barcelona.com
·22 de agosto de 2026
Espí sale al rescate del Real Madrid en el minuto 90 (1-2)

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La victoria no oculta una primera conclusión incómoda: el Madrid sigue teniendo problemas para gobernar los partidos cuando el rival aprieta.
El inicio fue prometedor. A los nueve minutos, Güler puso un centro medido y Bellingham apareció para cabecear el 0-1.
Era exactamente el comienzo que necesitaba Mourinho. Pero el Madrid no consiguió transformar ese gol en dominio. El Espanyol fue creciendo y encontró el empate en el minuto 30, cuando Calatrava apareció sin oposición dentro del área para rematar el 1-1.
Demasiado espacio, demasiada facilidad. Y ahí empezó otro partido.

A Mourinho le gustó a medias lo que vio en Cornellà
Vinícius fue protagonista, pero no por lo que Mourinho necesitaba de él.
El brasileño entró en una guerra particular con el público y con Cala. Cuando pidió a la grada que le pitara, recibió como respuesta el conocido cántico de “Balón de Playa”, utilizado por la afición para intentar sacarle del encuentro. Y funcionó durante demasiados minutos.
Vinícius terminó viendo una amarilla después de varios enfrentamientos y Mourinho tuvo que pedirle expresamente que se olvidara de todo lo que sucedía alrededor y se dedicara a jugar.
El problema fue que el brasileño no consiguió desconectarse del ruido.
Y cuando Vinícius está más pendiente del rival, del árbitro o de la grada que de atacar, el Madrid pierde una de sus principales armas.
El otro problema apareció en el centro del campo. Bernardo Silva no consiguió asumir el papel de director que el Madrid necesita. No encontró el entendimiento esperado con Valverde y el equipo volvió a mostrar una dificultad que arrastra desde hace tiempo: los centrocampistas no consiguen conectar con sus dos grandes delanteros con la continuidad necesaria.
Mbappé y Vinícius quedaron demasiado desconectados.
Güler, Bellingham, Valverde y Bernardo Silva tuvieron momentos de participación, pero no lograron convertir esa posesión en un dominio sostenido.
El Madrid generaba ocasiones, sí. Pero lo hacía de forma inconexa.

Bellingham anotó de cabeza el 0-1 para el Real Madrid
La sensación física tampoco fue buena.
El Madrid pareció falto de ritmo y de músculo, como si todavía necesitara entrenamiento y kilómetros para alcanzar su mejor nivel. El Espanyol lo aprovechó y fue haciendo cada vez más incómodo el partido.
El resultado deja una primera fotografía del nuevo Madrid.
Mourinho no ha conseguido cambiar en una noche la dinámica de los últimos años. El equipo vuelve a mostrar dificultades para controlar el centro del campo y vuelve a depender demasiado de acciones aisladas de sus grandes estrellas.
Además, la alineación inicial vuelve a dejar un dato llamativo: únicamente Huijsen y Carreras son seleccionables por España, mientras Cucurella y Diomande comenzaron en el banquillo.
El Madrid tiene talento para ganar partidos. Lo que todavía no tiene es el ritmo y el control que Mourinho necesitará para competir por todo.
Se adelantó el Madrid. Pero el partido acabó demostrando que todavía no sabe cómo mandar.
En el minuto 61, Expósito contactó con Vinícius dentro del área. El brasileño cayó, pero Sánchez Martínez no señaló penalti y la grada pidió incluso una segunda amarilla por simulación.

Mourinho pidió calma a Vinícius
Dos minutos después, Mourinho reaccionó: Güler y Carreras dejaron su sitio a Cucurella y Diomande.
El Madrid necesitaba aire. Y en el 76 llegó otra tanda de cambios: Bernardo Silva, Dumfries y Bellingham dejaron el campo para que entraran Camavinga, Espí y Trent.
Y precisamente fue Espí el encargado de resolver el partido con su primera intervención. Suyo fue el 1-2 del minuto 90 que daba los tres puntos a su equipo. Espí ha empezado a justificar su fichaje por el Real Madrid. ¿Será el nuevo Joselu?
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