Anfield Index
·11 de enero de 2026
Estrella del Liverpool brilla y su selección va a semifinales

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·11 de enero de 2026

Hay jugadores que dominan los partidos por la fuerza, y hay quienes lo hacen por pura inevitabilidad. En la Copa Africana de Naciones, Mohamed Salah sigue perteneciendo firmemente a esta última categoría. El avance de Egipto a las semifinales de la AFCON no fue simplemente resultado de goles y asistencias, sino de control, paciencia y momentos de claridad entregados cuando el caos amenazaba con imponerse.
En Agadir, frente a un vigente campeón con pedigrí y resiliencia, Egipto se vio puesto a prueba, exigido y, finalmente, reivindicado. Salah, una vez más, estuvo en el centro de todo. Su contribución fue más allá de los momentos decisivos que aparecen en el acta. Fue una actuación moldeada por la experiencia, el tiempo y la comprensión de lo que exige el fútbol de torneos.
Tal como informó originalmente Liverpoolfc.com en una crónica de Glenn Price, la victoria de Egipto por 3-2 sobre Costa de Marfil se debió en gran medida a la influencia de su capitán, tanto directa como sutil, cuando los Faraones sellaron una cita con Senegal en las semifinales.

Foto: IMAGO
La intención de Egipto fue clara desde los primeros minutos. El gol tempranero de Omar Marmoush calmó los nervios y permitió a los Faraones imponer estructura al encuentro. Poco después, un centro de Salah desde el córner fue rematado con decisión por Ramy Rabia, duplicando la ventaja y reforzando la sensación de control.
En ese momento, Egipto se veía cómodo, organizado y con propósito. El ritmo se gestionó más que forzarse. La posesión se utilizó no para dominar por sí misma, sino para crear espacios y momentos. Salah se movió con inteligencia, ofreciendo una salida y una amenaza sin exponerse en exceso a duelos físicos innecesarios.
El partido cambió justo antes del descanso cuando Egipto encajó un desafortunado autogol, un recordatorio de que las eliminatorias rara vez siguen una línea recta. El impulso vaciló, y Costa de Marfil percibió vulnerabilidad. Aun así, Egipto llegó al entretiempo aún por delante, aún sereno y todavía guiado por un jugador que entiende lo rápido que pueden girar los torneos.
Si la primera parte perteneció a la disciplina colectiva de Egipto, la segunda estuvo moldeada por la precisión de Salah. Poco después de la reanudación, restableció la ventaja de dos goles con una definición que transmitió la calma de quien está acostumbrado a esos momentos. Fue su cuarto gol en la AFCON, marcado en su cuarta aparición, un registro que subraya la consistencia más que el alarde.
La importancia del gol trascendió el marcador. Serenó a Egipto, reimpuso autoridad y obligó a Costa de Marfil a volver a perseguir el partido. Incluso cuando Guela Doué recortó otra vez para preparar un final tenso, Egipto no entró en pánico. La presencia de Salah, su disposición para aguantar el balón, provocar faltas y bajar el ritmo, resultó invaluable.
Fue un liderazgo expresado a través de la toma de decisiones más que de gestos. Salah no persiguió cada momento; los eligió. En el fútbol de torneos, esa contención suele ser decisiva.
La clasificación de Egipto para las semifinales se sustenta en algo más que una sola actuación, pero Salah sigue siendo el hilo constante. Su capacidad para ofrecer acciones decisivas mientras guía a quienes le rodean habla de un jugador moldeado por el fútbol de élite y la exposición repetida a entornos de alta exigencia.
La AFCON premia a los equipos que entienden el sufrimiento tanto como el brillo. Egipto, con Salah en su núcleo, demostró ambos. La próxima semifinal contra Senegal exigirá el mismo equilibrio: disciplina, paciencia y momentos de calidad aprovechados sin vacilación.
A medida que el torneo se estrecha y los márgenes se reducen, Egipto seguirá mirando hacia su capitán. No solo por goles o asistencias, sino por seguridad. En una competición definida por la presión, Salah ofrece algo más raro: certeza.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.









































