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·3 de octubre de 2026
Ferran Martínez, periodista, pone el dedo en la llaga con Lamine: “El problema es que no juega en el Real Madrid”

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·3 de octubre de 2026

Ferran Martínez fue todavía más lejos durante la tertulia La Tribu, de Radio Marca.
“El problema de Lamine es que viste de azulgrana, que juega en el Barça y que no juega en el Madrid. Os duele que el mejor jugador del mundo es del Barça y formado en La Masia”, afirmó el periodista.
Su argumento parte de una paradoja. Lamine no juega únicamente para el Barça. También es una de las principales caras de la selección española. Y precisamente sus actuaciones con España están haciendo cada vez más difícil separar al futbolista del debate Barça-Madrid.

Antes el mejor del mundo jugaba para argentina. Ahora el mejor es español | Foto: Carl Recine (Getty Images)
Para Ferran Martínez, ese hecho genera un conflicto en determinados sectores del fútbol español. “Eso os crea un cortocircuito en la cabeza porque juega en la selección española. Antes no había problema porque Messi jugaba con Argentina, pero ahora juega con España”, añadió.
La frase ha abierto un debate que va más allá de una simple comparación entre jugadores.
Hay otro elemento que no debe olvidarse. Lamine está compitiendo estadísticamente con futbolistas cuya posición natural les acerca mucho más al gol. Mbappé y Harry Kane son delanteros y viven permanentemente en el área. Lamine, en cambio, parte desde la banda y participa constantemente en la construcción. No es delantero centro, pero se le exigen estadísticas de goleador top.
Eso hace especialmente llamativa su producción. El debate no debería reducirse a contar goles. Su influencia incluye asistencias, creación de ocasiones, regates, último pase y capacidad para generar ventajas que terminan convirtiéndose en goles. Y contra Croacia volvió a dejar una demostración de todo ello.
El extremo del Barça fue protagonista directo en la goleada española y volvió a responder precisamente cuando la atención estaba puesta sobre él.
El debate adquiere todavía más dimensión cuando aparecen dos nombres que compiten directamente con Lamine por el reconocimiento individual: Kylian Mbappé y Harry Kane.
Lamine no tiene su perfil de delantero centro ni disfruta de la misma cantidad de situaciones de remate.
Sin embargo, su temporada le ha permitido competir con ambos en producción e impacto. Y hay una circunstancia especialmente significativa en el caso de Kane.
El inglés se enfrentó hace solo unos días a Lamine con Inglaterra y terminó protagonizando una actuación muy discreta en Wembley, mientras el azulgrana volvió a asumir responsabilidades con España, anotando.
Eso explica que las comparaciones hayan dejado de ser una provocación periodística para convertirse en una conversación habitual alrededor de los grandes premios individuales.
Lamine juega para España, acaba de protagonizar otra exhibición y sus cifras compiten con las de los grandes delanteros, pero su condición de jugador del Barça sigue condicionando el debate.
La otra parte de la frase de Ferran Martínez tampoco es casual. La Masia. Lamine no llegó al Barça después de convertirse en una estrella mundial. Se formó en el club y llegó al primer equipo con 15 años.
No se trata solamente de que el mejor jugador de una generación pueda vestir de azulgrana. Es que además procede de una cantera históricamente identificada con una determinada manera de entender el fútbol. Y Lamine se ha convertido en uno de sus máximos exponentes.
El contraste con el modelo del Real Madrid resulta inevitable porque el club blanco representa el otro gran polo del fútbol español.
Por eso su camiseta tiene tanto peso en la conversación.
Aquí está la pregunta que queda flotando después de las palabras de Ferran Martínez.
Si un jugador de 18 años puede decidir partidos con el Barça, marcar diferencias con España y competir estadísticamente con delanteros como Mbappé y Kane sin ser un nueve, ¿qué más necesita hacer para que su valoración sea incontestable?
Pero una cosa parece evidente: el debate sobre Lamine Yamal ya no es si tiene nivel para competir con los mejores. El debate es hasta dónde puede llegar.







































