Un 10 Puro
·12 de agosto de 2026
Ferran Torres, el héroe del Mundial, elige al PSG: en París sí que le quieren

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·12 de agosto de 2026

Ferran Torres tenía que regresar este miércoles a los entrenamientos del Barcelona. No ha aparecido. El club le ha concedido permiso para quedarse en casa mientras negocia su traspaso al Paris Saint-Germain. Una ausencia con autorización, pero también con bastante mensaje. El héroe del Mundial ya mira hacia Francia.
El PSG le ofrece cinco temporadas y la posibilidad de reencontrarse con Luis Enrique, el seleccionador que le hizo debutar con España y siempre ha confiado en él. El Barcelona, mientras, le dejaba entrar en su último año de contrato sin poner una renovación sobre la mesa. Entre sentirse importante y continuar esperando una llamada, Ferran ha elegido que le llamen.
No puede decirse que no avisara. Durante una entrevista concedida tras regresar del Mundial, explicó qué debía hacer el Barça para convencerle: “Mostrar que me quieren, que vengan a negociar y al final todo es hablar”. Más claro solo habría sido presentarse en las oficinas con un luminoso.
La respuesta azulgrana ha terminado llegando. No en forma de ampliación de contrato, sino de permiso para negociar su salida. París sí ha hecho el movimiento.
Ferran se marcha después de marcar el gol que dio a España su segundo Mundial. Entró desde el banquillo ante Argentina y apareció en el minuto 106 para romper la final. “Me gusta fallar las fáciles y meter las difíciles”, respondió después, con una sonrisa y unos cuantos recados guardados en la mochila.
La frase tenía destinatarios. Durante el torneo había vuelto a soportar críticas, bromas y memes por sus ocasiones falladas. Nada nuevo. En Barcelona llevaba años conviviendo con una lupa especialmente gruesa. Sus rachas sin marcar pesaron siempre más que sus números, aunque cerró la última temporada con 21 goles.
Ferran ya conoce el camino que conduce hasta el fondo. Después del Mundial de Catar admitió haber caído en un “pozo sin fondo” y necesitó trabajar con un psicólogo deportivo para recuperar la confianza. Desde entonces convirtió la disciplina en refugio, adoptó el apodo de Tiburón y aprendió a no leer aquello que pudiera contaminarle. El problema no era únicamente sentirse criticado. Era sentirse prescindible.
Las conversaciones entre el PSG y el Barcelona están muy avanzadas. El primer ofrecimiento parisino, cercano a los 40 millones, fue rechazado. Ahora se trabaja alrededor de 50 millones fijos y otros cinco en variables, aunque todavía quedan detalles por cerrar.
Hasta ahí, la parte contable. La deportiva resulta bastante más incómoda. El Barcelona ya se ha desprendido de Lewandowski y, con Ferran rumbo a París, pierde al único atacante acostumbrado a ocupar el centro del área. Lamine Yamal, Anthony Gordon y Karim Adeyemi viven mejor desde los costados. Dani Olmo puede apañar el puesto. Apañar no es cubrir.
Laporta pretendía utilizar el ingreso para elevar su oferta por Rodri hasta los 60 millones más complementos. La lesión de Frenkie de Jong convierte al centrocampista del Manchester City en una urgencia. Pero la salida de Ferran vuelve a abrir otra carpeta todavía más cara: la de Julián Álvarez.
El Atlético ya ha rechazado propuestas cercanas a los 100 millones y se remite a una cláusula prohibitiva. El argentino, sin embargo, quiere salir y el Barcelona continúa siendo su destino preferido. Los 55 millones de Ferran no pagan a Julián, pero permiten colocar el primer ladrillo de una operación gigantesca.
El Barça debe decidir ahora dónde coloca el dinero: en Rodri para gobernar los partidos o en Julián para terminarlos. O intentar ambas operaciones y regresar a su especialidad favorita: las cuentas con triple salto mortal.







































