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·31 de julio de 2026
FIFA Forward Enterprise: el plan de Infantino que desató una guerra con la UEFA y amenaza el futuro del Mundial

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·31 de julio de 2026

Lo que comenzó como una iniciativa para aumentar los ingresos del fútbol mundial terminó convirtiéndose en la mayor crisis institucional que enfrenta la FIFA en décadas. El proyecto denominado FIFA Forward Enterprise, impulsado por el presidente Gianni Infantino, propone crear una nueva sociedad comercial para administrar y explotar los derechos económicos de las principales competiciones del organismo, incluyendo la Copa del Mundo.
La iniciativa ha generado un profundo rechazo de la UEFA, que incluso amenazó con abandonar todas las competiciones organizadas por la FIFA si el plan sigue adelante.
El modelo contempla separar la gestión comercial de los torneos de la estructura tradicional de la FIFA. A través de esta nueva empresa sería posible incorporar inversionistas privados que aporten capital a cambio de participar en los ingresos futuros generados por competencias como el Mundial masculino y femenino, el Mundial de Clubes y otros eventos internacionales.
Según la FIFA, la medida permitiría acelerar inversiones, fortalecer el desarrollo del fútbol en distintas regiones y asegurar mayores recursos para las federaciones nacionales.
Sin embargo, la propuesta encontró una fuerte oposición en Europa. El presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, cuestionó duramente la iniciativa y advirtió que representa un riesgo para la independencia del deporte.
«La Copa del Mundo no está en venta», afirmó el dirigente esloveno, agregando que «ninguna selección europea participará en competiciones de la FIFA mientras estas propuestas permanezcan sobre la mesa». Sus declaraciones reflejan el temor de que decisiones estratégicas del fútbol pasen a depender de intereses financieros ajenos a las federaciones deportivas.
La controversia también ha generado inquietud entre distintas asociaciones nacionales y especialistas en gobernanza deportiva.
Los críticos sostienen que la entrada de fondos privados podría privilegiar la rentabilidad por sobre el desarrollo del fútbol, modificar la forma en que se distribuyen los recursos y aumentar la influencia de actores externos en decisiones históricamente reservadas a las confederaciones y federaciones afiliadas. Del otro lado, la FIFA insiste en que la estructura mantendrá el control institucional y que el objetivo es garantizar la sostenibilidad económica del deporte en el largo plazo.
Si el conflicto escala, las consecuencias podrían ser inéditas. La eventual ausencia de las selecciones europeas en los próximos torneos FIFA pondría en riesgo el prestigio competitivo del Mundial y abriría una fractura entre los dos organismos más poderosos del fútbol internacional. Lo que hoy se discute no es únicamente un modelo de negocios: es la disputa por quién controlará el futuro del torneo más importante del planeta y hasta dónde puede llegar la influencia del capital privado en el deporte más popular del mundo.







































