La Galerna
·13 de mayo de 2026
Florentino y el mourinhismo aplicado

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·13 de mayo de 2026

Palomitas, cerveza fría y rueda de prensa de Florentino Pérez. Me ha recordado a John Wayne, inmediatamente después de beberse el chupito de whisky y lanzar el vaso contra el suelo de la cantina, para remangarse y arreglar a continuación algunos asuntos pendientes. Tres segundos, no más, ha tardado en hacer saltar por los aires todas las previsiones del día, todo lo que los adivinólogos, siempre bien informados, llevaban desde la mañana adelantándonos sobre lo que iba a decir. No han acertado ni en el formato elegido. No había venido a dimitir, ni a analizar la temporada, ni a nada de eso. Había venido a presentar el tráiler de una nueva era de mourinhismo aplicado, de madridismo reivindicado, él solo, a pecho descubierto.

Quienes se quejan de que no haya hecho autocrítica por la temporada deportiva de Real Madrid no han entendido nada, y ya es difícil, porque hemos visto al Florentino más transparente de la historia. El presidente del Real Madrid no es futbolista, ni entrenador, ni siquiera director deportivo. Es presidente de una de las instituciones más grandes y complejas del mundo. Y no lo es esta temporada, sino que preside una rueda que gira desde hace años, mañana, tarde y noche, en un sinfín de proyectos satelitales que permiten que Real Madrid sea el club más grande del mundo. En el cómputo de un mandato tan largo y glorioso, también en lo que a las vitrinas se refiere, hacer una lectura de primer plano sobre el Real Madrid de esta temporada para extraer conclusiones sobre la era Florentino es un despropósito, pero también es una estupidez.
hubo Un mensaje muy claro a todos aquellos que pretenden hacer borrón y cuenta nueva sobre el escándalo Negreira, como si fuera un pecadillo menor convertir la Liga española en un lodazal de sospecha constante, sospecha con todo fundamento, y que nadie pague por ello: el Real Madrid no lo va a permitir
Hay quien confunde la fotografía convencional con la panorámica. La fotografía de este final de temporada es calamitosa en lo deportivo, ya lo sabemos y lo hemos escrito mil veces, la panorámica del Real Madrid de Florentino es galáctica y tal vez insuperable. Juzgar a toda la junta directiva del club por dos temporadas sin Champions es, aparte de una bobada, una manera de devaluar el inmenso precio de la gran competición europea, por más que, como madridistas, solo contemplamos la opción de ganarla siempre, de ganarlo todo siempre.
Sea como sea, Florentino –con la convocatoria de elecciones por delante- no ha venido a hablar de la fotografía de este instante, porque no se presenta a las elecciones con la tabla de clasificación de la Liga en la presente temporada, sino de la panorámica, con el bagaje de más de veinte años de títulos y éxitos, tanto dentro como fuera de los terrenos de juego, y con una manera de gestionar el club que, salvo para los ciegos por sectarismo y para los de los intereses espurios, ha dado a los socios y aficionados los años más felices e increíbles que podríamos soñar, en medio de unas pocas temporadas que habríamos preferido olvidar, que en el contraste es en donde brilla la verdadera gloria.

Pero aún hay algo más. Un mensaje muy claro a todos aquellos que pretenden hacer borrón y cuenta nueva sobre el escándalo Negreira, como si fuera un pecadillo menor convertir la Liga española en un lodazal de sospecha constante, sospecha con todo fundamento, y que nadie pague por ello: el Real Madrid no lo va a permitir; y no solo porque ha sido el gran perjudicado, y porque sus millones de seguidores en el mundo no merecen que los corruptos hayan jugado con sus emociones durante años, sino también porque es una injusticia para todos los clubes y los aficionados, y porque es un nuevo y determinante desprestigio para la Liga española.
Hemos visto también un reparto nada timorato contra los que se mueven entre bambalinas para romper el madridismo, que son los mismos que parecían felices ante cada nuevo fracaso deportivo esta temporada, porque su único objetivo era pescar en el caos en las aguas de la abundancia ajena, y llevarse la gloria que otros se trabajaron. Ahora han quedado en pelotas y, en contra de lo que muchos piensan, ese ejercicio de desenmascaramiento beneficia más al Real Madrid que al propio Florentino.

Lo gracioso es que, aunque no haya dicho ni una palabra sobre la cuestión deportiva, esta histórica rueda de prensa de Florentino solo tiene un precedente bajo su mandato, y es la era Mourinho, cuando por vez primera el madridismo dejó de ser el amigo bueno y un poco tontorrón que soporta con elegancia todas las bofetadas, calumnias y traiciones, y trató a su manera de aclarar que se puede ser elegante y, al tiempo, defender el honor propio, la justicia, y la verdad, y denunciar las campañas orquestadas de las industrias clandestinas del antimadridismo de toda la vida, se vista la mona con la seda que se vista.
Más allá de unas elecciones sin muchas emociones esperables, lo más divertido, en fin, de la rueda de prensa de Florentino, es que parece imposible no entenderla como el tráiler del advenimiento de una nueva era Mourinho; que todos los que siempre echamos de menos al talentoso portugués nos hemos quedado en ascuas esperando que se anuncie la fecha del estreno de la película. Ya nos ha dicho el presidente de qué irá la nueva entrega de la saga mourinhista del Real Madrid, pronto sabremos si además la protagonizará desde el banquillo el actor original de la vez anterior.
Getty Images







































