Pericos Marca
·17 de julio de 2026
Ganar y ganar, por Fran Sánchez Alaminos

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·17 de julio de 2026

Mails que nunca envié De : Fran Sánchez Alaminos Para:Luis Aragonés
CC: Vicente del Bosque, Luis de la Fuente Asunto: Ganar y ganar
Fecha: 17 de julio de 2026
Ganar y ganar
Apreciado y añorado Luis Aragonés,
Hay títulos que inevitablemente evocan otros tiempos. «Ganar y ganar» remite de forma casi automática a aquella célebre frase tuya Luis: «Ganar, ganar y volver a ganar«. Una manera de entender el fútbol que terminó convirtiéndose en una filosofía y que alcanzó su cima en Johannesburgo ya de la mano de Vicente del Bosque, hace ya dieciséis años.
Aquella selección consiguió algo extraordinario: unir sensibilidades que, durante el resto del año, convivían enfrentadas. También al espanyolismo. En aquel grupo había muchos futbolistas del eterno rival ciudadano, pero por encima de los colores aparecieron las personas.
Resultaba imposible no admirar la jerarquía y la caballerosidad de Carles Puyol. Imposible no emocionarse con la elegancia de Andrés Iniesta cuando marcó el gol más importante de la historia del fútbol español y, en el instante de mayor gloria imaginable, decidió convertir su celebración en un homenaje a su amigo nuestro eterno Dani Jarque. Aquella camiseta con su nombre trascendió cualquier rivalidad. Durante unos segundos desaparecieron las fronteras futbolísticas y sólo quedó el respeto.
Por eso aquella selección además de serla de todos los españoles también fue especialmente nuestra.
Dieciséis años después, el contexto es muy distinto. España vuelve a encontrarse a las puertas de la cima del futbol mundial, esta vez en Estados Unidos, pero el vínculo emocional ya no es el mismo para una parte importante del espanyolismo.
No lo es porque algunos de los actuales referentes de nuestro rival ciudadano celebraban hace apenas unas semanas, de manera literal, el deseo de desaparición del RCD Espanyol. Son imágenes y mensajes difíciles de olvidar por lo antiderportivo y por su inquina hacia el RCD Espanyol y tampoco ayuda la figura del actual seleccionador, Luis de laFuente, cuya gestión con Joan García deja demasiadas preguntas abiertas y sospechas extendidas.

Joan llevaba años demostrando nivel de selección. Su progresión era evidente y su rendimiento, indiscutible. Sin embargo, la llamada esperada y merecida nunca llegó cuando hubiera tenido una consecuencia directa para el Espanyol: elevar al máximo el valor de una posible rescisión añadiendo a la ya abultada cantidad cinco millones extra. Cuando finalmente fue convocado, ya con su salida consumada, además debutó precisamente en el RCDE Stadium, en una decisión cuya puesta en escena osciló entre el regodeo y una evidente falta de sensibilidad sobre el qué y el cómo.
Quizá todo tenga explicaciones. Quizá sean simples coincidencias. Pero el fútbol también se construye desde las percepciones. Y las percepciones dejan huella.
La selección española sigue siendo la selección de todos los españoles. Eso no admite discusión. Pero antes incluso representa al fútbol nacional y a la Real Federación Española de Fútbol. Y entre aquella complicidad que sintió el espanyolismo en Sudáfrica y la frialdad que hoy despierta esta selección existe una distancia difícil de ignorar.
No porque hayan cambiado los colores de la camiseta sino porque han cambiado las emociones que contagia.
Aun así querido Luis, cuando el balón empiece a rodar este domingo, muchos pericos volveremos a desear lo mismo que siempre hemos deseado cuando juega la selección nacional y es que a pesar de todo y a pesar de muchos, que el domingo gane España.
Atentamente,
En X @SanchezAlaminos







































