Un 10 Puro
·11 de agosto de 2026
Gil Marín, de cumpleaños con Sobera mientras el caso Julián sigue ardiendo

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·11 de agosto de 2026

Julián Álvarez quiere marcharse. Miguel Ángel Gil Marín, de momento, se ha marchado a La Barrosa. ESdiario ha grabado en exclusiva al consejero delegado del Atlético en un chiringuito de la conocida playa de Chiclana (Cádiz), donde este martes participaba en la celebración del 66 cumpleaños de Carlos Sobera. Una cita con bastante más arena que despacho.
El calendario, siempre tan puñetero, ha querido colocar la escena justo cuando el principal activo deportivo del club acaba de regresar a Madrid con su futuro todavía convertido en un incendio.
Julián Álvarez se reincorporó este lunes al trabajo junto a Marcos Llorente, Álex Baena y Juan Musso. El argentino cumplió con lo pactado, pasó las correspondientes pruebas médicas y evitó cualquier gesto de rebeldía. Otra cosa es que haya cambiado de opinión. No parece.
La Araña ya había dejado caer la bomba durante el Mundial. Después de hablar con los responsables del Atlético, aseguró que lo mejor para todos era un traspaso y expresó su deseo de “cumplir su sueño”. Una declaración pública que abrió de par en par una puerta que Gil Marín se apresuró a cerrar con varios cerrojos.
El consejero delegado fue tajante: el club no aceptaría ni 100, ni 150 ni 200 millones. El Atlético considera al delantero una pieza intocable, remite a su cláusula de 500 millones y sostiene que no existe cantidad capaz de modificar su postura. Julián, sin embargo, sigue queriendo salir.
El interés del Barcelona terminó incluso con una denuncia rojiblanca ante la FIFA por los contactos mantenidos alrededor del futbolista. Simeone también ha repetido que cuenta con él y que la decisión del club está tomada. El problema es que una cosa es retener el contrato y otra bastante distinta recomponer una relación que comienza la temporada con más grietas de las recomendables.
Y en mitad de ese pulso aparece ahora Gil Marín, cumpleaños mediante, junto a un Carlos Sobera de acreditada simpatía atlética. El vídeo no resuelve el futuro de Julián, pero deja una fotografía difícilmente mejorable del momento: la Araña ya está en Madrid y quien debe desenredar su tela sigue en La Barrosa. La primera cita pendiente no es con Sobera. Es con el argentino.
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