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·8 de marzo de 2026
🎥 Gil vs Caneda. A 30 años de la pelea más épica del fútbol español 🥊

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·8 de marzo de 2026

Hay imágenes que se quedan grabadas en la retina de una generación no por lo brillantes, sino por lo cutres. Hoy se cumplen tres décadas de aquel 8 de marzo de 1996, el día en que Jesús Gil decidió que la mejor forma de resolver un conflicto institucional en la Liga era soltar un derechazo en plena calle. Si ves el vídeo hoy, parece una película de serie B, pero era la realidad de nuestro fútbol.
Aquel Atlético de Madrid del "Doblete" volaba en el campo, pero su presidente prefería el barro. La guerra con José María Caneda, el presidente del Compostela, llevaba días cocinándose en las radios. Gil llegó a la sede de la LFP con esa energía de quien busca pelea desde que se pone la corbata.
Lo que sigue en la grabación es puro caos: micrófonos apelotonados, empujones y una palabra que Gil repetía como un mantra: "Chorizo". Cuando Fidalgo, el gerente del club gallego, intentó meterse por medio para defender a su jefe, se encontró con la versión más volcánica del dirigente rojiblanco. Claro, le había llamado "hijo de p***" apenas unos segundos antes.
Lo increíble del vídeo no es solo el golpe —un impacto seco que pilla a Fidalgo totalmente desprevenido— sino lo que pasa después. En un mundo normal, alguien se disculparía.
En el mundo de Gil, el tipo seguía lanzando insultos - al igual que el presidente del Compostela, José María Caneda, quien le llamaba "calamidad" - mientras sus guardaespaldas le protegían como si fuera una estrella de rock en un mal día.
"¿Soy diferente? Sí. ¿Tengo dos cojones? También", soltó después ante sus aficionados, quedándose tan ancho (en la misma rueda de prensa también recordó sus loas a Franco). No había filtros, no había departamentos de comunicación controlando el daño, solo un señor con demasiado poder y muy pocos frenos.
Ese incidente fue la cima del surrealismo de una época donde los presidentes eran más protagonistas que los futbolistas. Era un fútbol de despachos humeantes, declaraciones incendiarias a pie de campo y una falta de profesionalidad que hoy nos parecería impensable.
Treinta años después, el Atleti es una marca global y el Compostela pelea en otras categorías, pero aquel puñetazo sigue ahí, recordándonos que hubo un tiempo en el que la Liga se gestionaba más como una película de Berlanga que como una competición de élite.









































