Un 10 Puro
·8 de abril de 2026
Griezmann se llevó el triunfo que el Nou Camp le debía

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·8 de abril de 2026

Ya saben la chufla aquella de hace unos años. A Antoine Griezmann se le ocurrió decir que él ya comía en la misma mesa que Messi y Ronaldo, cuando el argentino y el portugués eran los dos gourmets más destacados del lounge futbolístico, y las redes sociales se le rebrincaron en contra. Poco más y le ponen de almorzar a base de las latas de anchoas y de mejillones que Patricia de la Torre les trae por ESdiario en sus recetas.
Griezmann es obvio que no comía en la mesa de Leo y de Cristiano, pero porque ahí hay pocos que hayan recibido invitación. Pero tengo que reconocer que Griezmann, el Principito como le llaman algunos seguidores atléticos, es un futbolista soberbio. Si no fuera por los peinados de colorines, y por alguna salida de la pata de banco como ésa o el videochirigota de La Decisión con Piqué, me gustaría aún más. Porque lo tiene todo.
Hasta ahora, en que el físico comienza a ser ya más el de un jugador al borde de la retirada que el de un futbolista en plenitud, el francés es diferencial. El Nou Camp, ese estadio que le recibió de uñas desde el día uno de su aventura azulgrana, le debía un triunfo de tronío. Y en esta ida de cuartos de Champions, se lo brindó. La victoria 0-2 de los del Cholo ante un Barcelona que ha involucionado tanto que ya es un mero Yamalsistema, si Lamine no arregla todo pasan pocas cosas, es una muesca que el fútbol le debía a Griezmann, por usar una de esas frases tan manidas de los hinchas rojiblancos y que Antonio Martín-Beaumont me perdonará. Ya saben: hay que decir que el fútbol le debe algo al Atleti al menos una vez por temporada.
Una Champions parece complicado que gane el Atleti, aunque esto es fútbol y nunca se sabe y, además, los del Cholo están atravesando su mejor momento en muchos años. Pero ya tienen un pasito de ventaja en la carrera para atravesar la línea de meta de los cuartos. El golazo de Julián Álvarez, que sabe lanzar las faltas sin darle dos toques al balón (perdón, soy madridista, no me puedo resistir) y el enésimo chicharro del grandullón Sorloth a los de Flick dejan a los del Metropolitano mirando el escaparate de la pastelería relamiéndose por las torrijas. Ya solo falta que encuentren la billetera para entrar y llevárselas a casa.
Eso sí, el rival en semifinales que esperará a quien se clasifique de este duelo fratricida español en cuartos tiene toda la pinta de que será un PSG que jugando a medio gas, acelerando solo cuando era necesario y sin desgastarse en exceso, le metió un 2-0 a un Liverpool que es la sombra del que fuera bajo las órdenes de Jürgen Klopp. Los de Luis Enrique siguen jugando a otra cosa. Al fútbol, mayormente. ¡Pero a qué nivel! Y qué golazo metió el georgiano impronunciable, Jvicha Kvaratskhelia, tras una jugada colectiva del actual campeón del mundo de al menos dos minutos sin que el rival oliera el balón. Pero eso, las semifinales, serán otro cantar. Para Griezmann o para Lamine. Incluso para Luis Enrique.









































