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·10 de junio de 2026
GRUPO G: Todo lo que necesitas saber de cara al Mundial 2026

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·10 de junio de 2026

Irán llega a este torneo con un desafío sociopolítico brutal: hacer historia y pasar de fase de grupos y, encima, en tierras estadounidenses. Pese a que todas las miradas están puestas en las dificultades que tiene esta selección por las malas relaciones entre Washington y Teherán, no hay que desmeritar a esta superopotencia del fútbol asiático. Con la llegada de Ghalenoei, la federación puso fin al modelo de juego que impuso Queiroz en Irán durante tanto tiempo, dando paso a un juego basado en un bloque ultradefensivo aunque con capacidad para crear fútbol y atacar en campo rival.
Jugadores de Irán celebrando un gol. Fuente: Getty Images
En lo futbolístico, en un grupo en el que no reside ningún conjunto muy superior, esta selección apostará por un 4-2-3-1, con una línea de 4 defensas y un doble pivote muy sólido para fortalecer su juego defensivo. En fase defensiva, Irán se instala en un bloque medio muy junto, con capacidad para saltar a la presión en determinados momentos y en el que tenga la posibilidad de estirar al rival. El orden táctico de este equipo se puede ver, sobre todo, en el doble pivote. Estos dos jugadores son los que manejan y ordenan el equipo tanto a la hora de salir a la presión como a la hora de replegar. La presión se ejecuta en momentos muy precisos. Cuando el equipo contrario supone un peligro bastante alto a la espalda de sus defensores, se activa la presión para obligar al rival a jugar por medio, encerrándolos en esa especie de cárcel que forman en la zona central del campo, con los dos pivotes, el mediapunta y con algún jugador de banda cerrando los huecos interiores. En fase ofensiva, la principal arma de este equipo son las transiciones rápidas. Con una línea de mediapuntas muy móvil, que son capaces tanto de salir por fuera como por dentro y, además, de intercambiar posiciones entre ellos, buscan llevar el balón al área, donde espera su referencia en ataque, Mehdi Taremi. Pese a que dan mucha libertad a sus jugadores de ataque, no suman a mucha más gente al área. Los laterales no cogen altura y, el doble pivote, aunque es verdad que en ese proceso creativo son jugadores bastante válidos, no son jugadores con mucho despliegue físico y que sean capaces de pisar área rival. El principal de esta selección reside en esto mismo, la poca capacidad que tienen para generar ocasiones de peligro y, por lo tanto, la dificultad para reaccionar cuando reciben un gol.
Mehdi Taremi celebrando un gol con la selección de Irán. Fuente: Getty Images
Esta selección ha construido este estilo mediante trabajo y más trabajo. El plan de juego en defensa se lo deben, en totalidad, a su entrenador. Pero con balón, el equipo juega y hace lo que mandan sus dos jugadores más destacados: Ghoddos y Taremi. El primero es el motor y creador de fútbol de la selección asiática. Aparte, combina esta calidad y manejo del balón con una gran capacidad física para la defensa. Por otro lado, el jugador referente y gran estrella de este equipo es Mehdi Taremi. El histórico jugador ex del Oporto es la principal, y casi única, arma que tienen los de Ghalenoei en ataque. Igual le da mediante centros por arriba, por abajo o, incluso, cocinándose el mismo la jugada: tiene el gol entre cea y ceja.
Once probable: Beiranvand, Mohammadi, Ali Nemati, H. Kanani, Rezaeian; Ezatolahi, Ghoddos; Jahanbakhsh, Ayensa, Ghayedi; Mehdi Taremi
Foto oficial de la convocatoria de Irán para el Mundial 2026. Fuente Instagram (@teammellifootball)
A pesar de esos 7 títulos continentales y ser la reina de África, Egipto sufre una maldición inexplicable en los Mundiales. No es que no haya conseguido pasar nunca de fase de grupos, sino que no ha sido capaz de ganar ningún partido en este torneo desde su debut en 1934. Llegan a este torneo con una oportunidad inmejorable, encuadradas en un grupo que, a priori, parece sencillo, se ven con la obligación no solo de ganar un partido, sino de pasar de grupos y soñar en las eliminatorias. Se acabaron los experimentos con los entrenadores, para este Mundial 2026 llegan comandados por un auténtico faraón, Hossam Hassam, que, además, es el máximo goleador histórico del país. Mediante una disciplina táctica militar, quieren rendir a su máximo nivel en el último torneo mundialista de su estrella, Salah.
Jugadores de Egipto celebrando un gol. Fuente: Getty Images
En lo futbolístico, con el cambio de entrenador, han sufrido una mutación drástica hacia un fútbol mucho más vertical y agresivo que se adapta mejor a sus jugadores. En fase defensiva, son un equipo que no se van a volver locos, no van a saltar a presiones en alturas muy adelantadas, sino que se apoyan en un bloque defensivo muy compacto en un bloque bajo muy ordenado para buscar contras rápidas mediante sus extremos, Salah y Trezeguet. Los africanos se cierran tapando los huecos en el pasillo central dejando libres las bandas para recuperar y lanzar rápido. Bien es verdad que lo de sacar al rival por la banda no es algo que les preocupe en demasía ya que, el poderío aéreo de sus defensas es una baza que aprovechan, al igual que en el balón parado, tanto ofensivo como defensivo. En fase ofensiva encontramos un equipo muy interesante, que mediante la utilización de poca gente, pocos jugadores, son capaces de crear un peligro brutal, sobre todo, buscando la espalda de la defensa rival. Para entender bien el ataque de Egipto hay que mencionar su principal característica: amplitud total de sus extremos. Siempre quieren tener las dos bandas muy abiertas, para buscar el 1vs1, donde son expertos. Aunque Salah siempre suele ser el que ocupe ese carril derecho, en el carril izquierdo, tanto Trezeguet, extremo izquierdo, como Marmoush, delantero muy veloz, se alternan ese espacio creando dudas en la defensa rival y generando huecos que Salah, con su gran visión de juego, pueda aprovechar. Con el balón en los extremos bien abiertos, los de, para suplir la falta de un 9 clásico, con gran presencia en el área, suman a mucha gente en esta zona. Tanto el extremo contrario, como el mediapunta, como el punta buscan el remate y, el doble pivote, en la frontal para cortar contras.
Salah con la selección egpicia. Fuente: Getty Images
Los jugadores más destacados de este equipo los encontramos, sin ninguna duda, en ataque. La estrella es Salah. El jugador del Liverpool es fundamental en esta selección ya que, aparte de su calidad con la que genera goles y asistencias, llega a este torneo en su última baza para hacer algo grande en un Mundial. Con esta ambición y el cambio de rol que ha tenido en el Liverpool, esperamos un jugador que juegue mucho más para el equipo, además de lo que dé él por su cuenta. El otro jugador más importante en Egipto es Omar Marmoush. El delantero del Manchester City es una pieza clave para los de Hassan. Con su gran visión táctica y lectura para leer los espacios, puede generar una dupla letal junto con Salah.
Once probable: Shoubir; Fatouh, Ramy Rabia, Abdelmaguid, Hany; Attia, Lasheen, Ashour; Salah, Omar Marmoush, Trezeguet
Expedición de Egipto para el Mundial 2026. Fuente: Instagram (@egyptnt)
Bélgica llega a este torneo después de una fase de clasificación marcada por el cambio en el cuerpo técnico en busca de, aparte de mejorar el rendimiento deportiva, calmar las aguas en el vestuario y que uno de sus mejores jugadores, por no decir el mejor, Thibaut Courtois, volviera con la selección. La generación de oro ya no está. Esto puede venir bien a una selección que está obligada, ya no a enamorar con su juego, sino a competir y avanzar de rondas. El «ojo con Bélgica» ya ni se oye y, esto, es lo que mejor le viene a la selección europea. En una transición generacional bastante forzada, han aparecido jugadores con un nivel, sobre todo físico, bastante alto, y han recuperado ese gen competitivo. Con una columna vertebral de mucho nombre y veterana, una camada joven e hiperactiva ha entrado a esta selección como un complemento muy interesante.
Jugadores de Bélgica escuchando su himno nacional antes del partido de preparación. Fuente: Getty Images
En lo futbolístico, Rudy García ha implementado un sistema de juego basado en el pragmatismo. Se acabaron los inventos y querer jugar a un fútbol que no era el suyo. Esta selección juega a lo que sabe jugar. Fuera presión alta sin sentido, más orden táctico y a aprovechar la velocidad de gente como Doku. Parten de un 4-3-3 o un 4-2-3-1, todo depende de la altura de Kevin de Bruyne, el cual tiene total libertad. Tanto en ataque como en defensa, esta selección se apoya mucho en las transiciones, aprovechando su gran nivel físico. En defensa, encontramos una selección que se instala en un bloque medio muy sólido que sabe cómo y cuándo ahogar al rival para robar y transicionar rápido. Es un equipo que se mueve en bloque, con muy poco espacio entre líneas y en el que todo el equipo funciona como uno. Para nada hay que pensar que esta selección descuelga a los extremos como islas, sino que trabajan como todos para luego encontrarlos mediante el pase al espacio a la espalda de los laterales. En el medio, la presencia de un doble pivote tan físico sustituye el estado físico de un De Bruyne ya avanzando en edad. En ataque, este equipo ofrece una dualidad muy interesante en las bandas. Mientras que en la izquierda, Doku es el jugador que siempre, desde posiciones muy abiertas, encara y se juega ese 1vs1, Cuyper, el lateral, cierra en una especie de línea de 3. En el lado derecho, quien aprovecha esa banda es el lateral, Castagne, mientras que el extremo, Saelemaekers, juega en posiciones más interiores. En este ataque posicional es donde aparece la calidad de jugadores como De Bruyne o Tielemans. No es una posesión estéril, sino una posesión rápida con la intención de ser verticales a la espalda de la defensa rival.
Courtois con la selección belga. Fuente: Getty Images
En los jugadores más destacados es donde más clara se ve esta dualidad entre veteranía y juventud. Del primer bloque encontramos a dos de los mejores jugadores de la historia de este país. Por un lado Courtois es, a día de hoy, el mejor portero del mundo. El cambio de entrenador y su vuelta a la selección es fundamental en cuanto a las aspiraciones de Bélgica en el Mundial. Por otro lado, está Kevin de Bruyne. Pese a su veteranía, este año en el Nápoles le ha otorgado algo más a su fútbol, sumando trabajo y capacidad para brillar en equipos no tan dominadores como el City. Por último, en el lado de la juventud, encontramos a Doku. El extremo del Manchester City es la principal arma ofensiva del equipo de Rudy García. Con su velocidad, desparpajo y espectacular 1vs1, pasan por él todas las jugadas de ataque de la selección belga.
Once probable: Thibaut Courtois; Cuyper, Theate, Zeno Debast, Castagne; Amadou Onana, Youri Tielemans, Kevin de Bruyne; Saelemaekers, Lukaku, Jeremy Doku
Foto oficial de la convocatoria de Bélgica para el Mundial 2026. Fuente: Instagram (@belgianreddevils)
Los all-blacks vuelven a un Mundial después de 16 años de sequía. Afrontan este Mundial 2026 con la difícil misión de superar lo que hicieron en Sudáfrica 2010. Llegan a esta cita después de una preparación de un máximo nivel, con amistosos frente a selecciones potentes como Colombia o Inglaterra y, con la consolidación definitiva de un bloque de jugadores en el máximo nivel del fútbol europeo. Su entrenador, Darren Bazeley, está creando un equipo muy capaz de jugar al fútbol mediante juego directo en vez de, como hemos visto, en otras ocasiones con esta selección, un equipo que basaba su juego en una estructura defensiva asfixiante. Pero, sin duda, donde más peligrosa es esta selección es en el balón parado. Aparte, habrá que echar un ojo al balón parado de esta selección, ya que es dónde más rendimiento ha sacado últimamente.
Once de Nueva Zelanda en el partido de preparación frente a Inglaterra. Fuente: Getty Images
El equipo parte de un 4-3-3 muy claro y estructurado. Bien es verdad que se prevé que, ante selecciones mucho mejores que ella, como puede ser Bélgica, apuesten por un 5-4-1 muy cerrado y dejando muy pocos huecos. En fase defensiva, vemos una selección que, en este Mundial, se espera que plante un bloque bajo muy sólido y con muy poca distancia entre líneas. En esta selección, los extremos se meten mucho por medio para acumular una cantidad muy grande de jugadores en la parte central y desviar todo el juego a la banda, obligando a los rivales a abusar del centro lateral, donde son muy poderosos. En este bloque, todos trabajan, sin excepción. Cuando recuperan, encontramos dos opciones de qué hace esta selección. Por un lado, juegan con Wood, su delantero, para que se quede los balones y provoque faltas. Por el otro, buscan la velocidad por banda mediante sus extremos para encontrar centros que pueda rematar Wood. En ataque, el juego de esto selección se basa en esto, en transiciones rápidas. Algo a destacar en los de Bazeley es la asimetricidad que les ofrece la figura de Cacace. El lateral tiene un gran despliegue físico y una capacidad brutal para sumarse al ataque, generando numerosas ocasiones de peligro. Esto hace que el extremo que juegue por esa banda izquierda pueda sumarse a esos carriles interiores, bien sea para jugar un 2vs1 con el propio Cacace, o biensea para poblar el área de gente. Por la otra banda, el lateral derecho, que apunta a ser Tim Payne, cierra en línea de 3 para no descuidarse en las contras. Aunque, sin duda, la mayor baza ofensiva de esta selección es el balón parado. La altura y poderío aéreo hace de jugadores como Chris Wood o Boxall, hace que esta selección sea muy peligrosa en estas acciones, sobre todo cargando jugadores en el segundo palo.
Chris Wood con la selección de Nueva Zelanda. Fuente: Getty Images
Aparte de Cacace, que, pese a no ser el mejor jugador de esta selección, sí es uno de los más importantes y que más variantes tácticas da, podemos destacar a otros jugadores. El mejor jugador de esta selección es Chris Wood. El delantero del Nottingham Forest es el referente ofensivo de esta selección y por el que pasan todas las expectativas de este equipo en este Mundial. Por último, hay que mencionar también a Joe Bell. El mediocampista del Viking FK destaca en esa parcela creativa y, sobre todo, es el encargado del balón parado. Con un guante en su pie, hace que cada córner, cada falta… sea una ocasión de peligro.
Once probable: Crocombe; Cacace, Boxall,Bindon, Tim Payne; Marko Stamenic, Joe Bell, Garbett; Ben Old, Elijah Just, Chris Wood
Convocatoria de Nueva Zelanda para el Mundial 2026. Fuente: Instagram (@newzealandfootball)
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