Madrid-Barcelona.com
·31 de enero de 2026
Hay acuerdo, el Liverpool ofrece 70 millones y Florentino Pérez acepta: adiós Real Madrid

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·31 de enero de 2026

El mercado de fichajes suele traer ilusión al Real Madrid, pero este verano se vive con inquietud y urgencia de reacción. El inicio irregular de 2026 y una dura derrota en Lisboa han activado todas las alarmas internas. No es una cuestión de nombres, sino de sensaciones: el equipo no termina de encontrar estabilidad.
En este contexto, los despachos han empezado a moverse con más pragmatismo que romanticismo. Las decisiones ya no se toman solo desde el potencial, sino desde el rendimiento inmediato y la planificación a medio plazo. Y ahí es donde algunas piezas, por muy queridas que sean, pasan a estar en el escaparate.
La figura de Eduardo Camavinga vuelve a situarse en el centro del debate. El centrocampista francés aterrizó como una apuesta de presente y futuro para el equipo. Su versatilidad le permitió rendir con solvencia tanto en el centro del campo como en el lateral izquierdo cuando la situación lo exigió.
La situación de Camavinga en el Madrid | Getty Images
Sin embargo, esta temporada no ha terminado de consolidarse. Su fútbol ha aparecido a ráfagas, alternando grandes actuaciones con partidos discretos. No ha logrado esa continuidad que exige un club que vive instalado en la excelencia, el talento está ahí, pero la regularidad nunca terminó de llegar.
Desde Inglaterra, el interés es real y decidido. El Liverpool ha presentado una propuesta cercana a los 70 millones de euros para hacerse con el francés. En el club inglés consideran que su perfil encaja a la perfección con el ritmo, la exigencia física y la intensidad de la Premier League.
Para el jugador, el escenario es tentador, un nuevo reto, un rol más definido y la posibilidad de ser pieza central de un proyecto ambicioso. Para el club inglés, es una inversión estratégica. Para el Real Madrid, una operación que empieza a tener sentido económico y deportivo.
La postura del club es clara y serena. Florentino Pérez entiende que no se trata de una venta traumática, sino de una decisión de planificación. Liberar masa salarial y generar margen para futuros movimientos también forma parte de la construcción de un proyecto sólido.
En el vestuario no hay dramatismo, solo realismo. Camavinga se marcha con la sensación de no haber explotado todo su potencial en Madrid, pero con la puerta abierta a un crecimiento distinto. El fútbol, como la vida, también va de saber cuándo cerrar etapas y todo indica que, esta vez, el adiós está más cerca que nunca.








































