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·5 de agosto de 2026
Infantino convoca reunión de emergencia en FIFA tras el fracaso del proyecto FIFA Forward Enterprise

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·5 de agosto de 2026

La crisis institucional que atraviesa la FIFA continúa escalando. Luego del rechazo internacional al proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), el presidente Gianni Infantino convocó una reunión de emergencia con altos directivos y personal del organismo en Rabat, Marruecos, con el objetivo de afrontar las consecuencias de una de las semanas más turbulentas de su gestión.
De acuerdo con información de Press Association (PA), el encuentro se llevará a cabo este miércoles y se produce en medio de una creciente presión política y deportiva sobre el dirigente suizo, cuyo liderazgo ha sido cuestionado por diversas federaciones y confederaciones del futbol mundial.
La convocatoria incluirá al secretario general Mattias Grafstrom, así como a los principales integrantes de la junta ejecutiva de la FIFA, entre ellos el jefe de gabinete Daniel O’Toole, el director jurídico Emilio García Silvero, el responsable de asociaciones miembro Elkhan Mammadov, la directora de recursos humanos Kimberly Morris, el director de medios Bryan Swanson y el director de comunicación David Farrelly.
Según PA, la reunión fue organizada después del fin de semana, una vez que la FIFA decidió retirar definitivamente el proyecto que pretendía crear una nueva empresa para administrar comercialmente sus principales competiciones.
La propuesta contemplaba la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una compañía destinada a gestionar los aspectos comerciales y operativos de torneos como la Copa del Mundo.
El punto más controvertido consistía en vender el 20 por ciento de esa nueva empresa a inversionistas privados, una iniciativa que provocó un rechazo inmediato por parte de varias confederaciones.
La UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Futbol (AFC) manifestaron públicamente su oposición, al considerar que la medida comprometía el control y la independencia de las principales competencias organizadas por la FIFA.
Ante la presión, el organismo terminó retirando oficialmente la propuesta.
Aunque el proyecto fue cancelado, la tensión entre la FIFA y la UEFA continúa.
El organismo europeo aseguró que perdió la confianza en Infantino y varias de sus federaciones afiliadas, entre ellas Inglaterra y Gales, retiraron formalmente su respaldo al presidente de la FIFA.
Además, la UEFA mantiene abierta la posibilidad de emprender acciones legales relacionadas con el proyecto y ha solicitado que se conserven todos los documentos vinculados con la iniciativa para una eventual investigación.
En un mensaje dirigido al personal de la organización, el secretario general Mattias Grafstrom reconoció el complicado contexto que enfrenta la FIFA tras la polémica.
El dirigente agradeció el trabajo realizado durante la Copa del Mundo y aseguró que los empleados han sido arrastrados a una situación política difícil de comprender.
Asimismo, prometió que la institución protegerá a su personal del conflicto interno y afirmó que la misión de la FIFA debe mantenerse por encima de las disputas políticas.
Uno de los personajes que rompió el silencio fue Arsène Wenger, director de Desarrollo del Futbol Mundial de la FIFA.
El exentrenador francés aclaró que nunca participó en la elaboración del proyecto y calificó como «absolutamente necesaria e incuestionable» la decisión de abandonar definitivamente la iniciativa.
Wenger también reiteró su respaldo a una FIFA independiente, transparente y comprometida con el desarrollo del futbol mundial.
Mientras algunas asociaciones de África, Sudamérica y Oceanía mantienen su respaldo al dirigente, el escenario luce mucho más dividido dentro del resto de las confederaciones.
Diversos integrantes del Consejo de la FIFA trabajan para reunir los votos necesarios que permitan solicitar una reunión extraordinaria con Infantino para exigir explicaciones sobre la gestión del proyecto.
En caso de no prosperar esa solicitud, algunos miembros contemplan impulsar un «boicot de gobernanza», una medida que podría dificultar el funcionamiento interno del organismo y aumentar aún más la presión sobre el presidente de la FIFA en un momento clave de su mandato.
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