Da igual la pelota
·17 de junio de 2026
Inglaterra 4-2 Croacia: Kane, Bellingham y Rashford deciden un trepidante partido

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·17 de junio de 2026

En Dallas se vivió un partido absolutamente desbordado, de los que no dejan respiro y que cambian de guion a cada pocos minutos. Inglaterra terminó imponiéndose por 4-2 ante una Croacia que compitió con orgullo, pero que acabó desfondada ante el vendaval ofensivo inglés en la segunda mitad.
El encuentro comenzó con intensidad desde el primer segundo. Croacia presionaba alto y ya en los primeros compases obligaba a Inglaterra a sufrir en salida. Incluso rozó el gol en el minuto 3, pero el primer golpe serio lo dio el conjunto de Thomas Tuchel desde el punto de penalti. En el 9’, una falta clara de Luka Modrić sobre Madueke dentro del área derivó en penalti. Harry Kane asumió la responsabilidad. En el primer intento lo detuvo Dominik Livaković, pero el árbitro ordenó repetirlo por la posición adelantada del portero croata. A la segunda, Harry Kane no perdonó: 1-0 y partido encarrilado.
Lejos de venirse abajo, Croacia mantuvo la personalidad. Sin embargo, le costaba encontrar continuidad. Inglaterra parecía cómoda, aunque sin cerrar el encuentro. Y en ese contexto llegó el empate en el 36’, obra de Petar Baturina con un disparo lejano descomunal, un auténtico misil que sorprendió a todo el mundo. El golpe reactivó el partido, que entró en un intercambio brutal de golpes.
Inglaterra respondió rápido. En el 42’, apareció de nuevo Kane, esta vez de cabeza, para firmar el 2-1 tras un centro bien medido. Pero cuando parecía que los ingleses se irían al descanso por delante, Croacia volvió a golpear en el añadido. En el 45+5’, Petar Musa aprovechó una acción confusa en el área para establecer el 2-2. El partido era una locura total.
La segunda parte arrancó aún más frenética. Apenas en el 47’, Jude Bellingham apareció con todo su talento para adelantar de nuevo a Inglaterra (3-2), aprovechando un desajuste defensivo croata. A partir de ahí, el conjunto inglés olió sangre.
Croacia intentó resistir, pero el desgaste empezaba a pasar factura. El centro del campo ya no sostenía y cada pérdida era medio gol para Inglaterra. Aun así, el equipo balcánico tuvo su momento de orgullo, empujado por un Livaković gigantesco. Dominik Livaković evitó una goleada mayor con intervenciones espectaculares ante Kane, Rice y remates a bocajarro que mantenían con vida a su selección.
El partido se rompió definitivamente en los cambios. Inglaterra refrescó el ataque con Saka, Rashford y Rogers, mientras Croacia intentaba sobrevivir con Kovacic tras la salida de Modrić, que abandonó el campo entre aplausos. Sin su líder, Croacia perdió orden y control.
En el tramo final, el asedio inglés fue constante. Livaković aún sostuvo a su equipo hasta el 85’, cuando Marcus Rashford sentenció el encuentro con el 4-2 definitivo tras una acción rápida y precisa en el área. Fue el golpe final a un partido ya decidido en sensaciones.
El cierre dejó la imagen de una Inglaterra muy superior físicamente y con una capacidad ofensiva arrolladora en la segunda mitad. Croacia, valiente y competitiva, se marchó con la sensación de haber resistido mientras pudo, pero sin energía para sostener el ritmo infernal impuesto por los ingleses.
En definitiva, un partido caótico, vibrante y de ida y vuelta constante, donde Inglaterra terminó imponiendo su pegada y su profundidad de banquillo para llevarse una victoria clara en el marcador final: 4-2.
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