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·26 de junio de 2026
Ismael Blanco: la reconstrucción personal de un goleador tras colgar los botines

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El exjugador Ismael Blanco repasó su trayectoria y compartió anécdotas sobre su carrera, desmintiendo en primer lugar los rumores surgidos en 2014 sobre un posible fichaje por la selección de Egipto. Al respecto, Blanco aclaró que el interés nació por una confusión con su nombre, ya que “ellos pensaban que yo tenía raíces egipcias y era todo por el nombre”, una teoría que luego fue descartada, bromeando con que “Blanco es de mi pueblo nomás”. El contacto continuó incluso durante el Mundial de Brasil, cuando lo buscaron para intentar agilizar su pasaporte: “Querían que haga todo rápido porque querían tenerme”.
Tras su paso por numerosos clubes en países como Grecia, México, Ecuador, Polonia y Alemania, Blanco admitió sentirse satisfecho con su carrera. Aunque no se concretaron ofertas de clubes grandes en Argentina porque “si no me aparece el papel, no hay nada concreto”, asegura estar conforme: “Lo que me dio el fútbol, estoy contento y nada más. Disfruté donde estuve”.
Respecto a su retiro, admitió que la transición no es fácil y que al principio “estar en mi casa el fin de semana, primero no me aguantaba yo y después también a mi familia”, debido a la falta de costumbre de compartir la rutina diaria. Para sobrellevarlo, buscó que el retiro “sea paulatino, ir preparando que no sea abrupto el corte”, y actualmente ocupa su tiempo en un emprendimiento familiar con canchas de pádel, donde disfruta mantenerse en contacto con conocidos y exfutbolistas.
Finalmente, al hablar sobre los representantes en el fútbol, Blanco los definió como un mal necesario, señalando con humor que “cuando te trae el contrato es un amor, y cuando no está o te empieza a hacer cosas, lo querés matar”.
Blanco es sumamente idolatrado en el Barcelona de Guayaquil, y en sus charlas siempre le recuerdan una de sus mayores peculiaridades: haber tenido que atajar.
«Fue una de tantas locuras que por ahí tengo en mi cabeza… El arquero es la posición más difícil del fútbol, te patean y no tenés a nadie que te defienda. Traté de hacerlo con profesionalismo y responsabilidad para defender a mis compañeros».
Además, tiró un «dardo» respecto a jugar en la altura de Quito contra la Liga de Quito, desmitificando la presión del rival: «El clásico nuestro es Emelec, no hay otro… A Liga lo que lo ayuda es la altura adentro del estadio, que es bastante fuerte. Tenías que jugar con tubo de oxígeno. Entrás a jugar y al segundo tiempo no tenés ni piernas».
Aunque es oriundo de la provincia de Entre Ríos (Santa Elena), se siente un santafesino más. Hizo las inferiores en Colón, debutó allí de la mano de Jorge Fossati en un recordado partido contra Independiente y es hincha confeso del club.
Aunque hoy divide sus fines de semana atendiendo su complejo de canchas de pádel, Blanco ya terminó el curso y es Director Técnico profesional.







































