Anfield Index
·25 de febrero de 2026
Joyce: Lo que vemos del Liverpool no cuadra con los números

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·25 de febrero de 2026

Los resultados recientes del Liverpool los han vuelto a acercar a la pelea por la clasificación a la Champions League, pero la pregunta persistente sobre su rendimiento general sigue sin resolverse. Según un artículo de The Times, archivado en archive.today, las cifras apuntan a una mejora, pero la experiencia en los partidos cuenta una historia más complicada.
En los primeros 20 partidos frente a los últimos 20, el Liverpool ha marcado más goles, mejorado su diferencial de xG y reforzado su defensa. Los goles en jugada han subido de 25 a 28, mientras que el total de goles saltó de 32 a 41. Las porterías a cero han aumentado de forma notable y el rendimiento a balón parado ha mejorado tanto en ataque como en defensa.
Pero el fútbol no se juega en hojas de cálculo. Cualquiera que viera el incómodo primer tiempo del Liverpool contra el Nottingham Forest tendría dificultades para conciliar esa actuación con las estadísticas positivas.
La presión del Liverpool no ha alcanzado los niveles anteriores, su posesión ha bajado ligeramente y les falta intensidad al inicio de los partidos. El resultado es un equipo que parece estructuralmente mejorado pero emocionalmente inconsistente. Las estadísticas van al alza; las actuaciones siguen siendo irregulares.

Nottingham, Inglaterra, 22 de febrero de 2026. Ryan Gravenberch, del Liverpool, avanza
Un área donde las estadísticas del Liverpool muestran claramente progreso es la defensa. Las porterías a cero subieron de cuatro en la primera mitad de la temporada a diez en los siguientes 20 partidos. Los goles encajados en jugada bajaron de 20 a nueve. Eso es una mejora tangible.
Las jugadas a balón parado, antes una debilidad evidente, también han dado la vuelta. Como admitió Arne Slot en comentarios citados en la fuente original: “Hemos estado en ese periodo tan, tan, tan desafortunado… apenas concedíamos ocasiones a balón parado, pero cada balón entraba”.
Esa regresión a la media ha ayudado a que los indicadores de rendimiento del Liverpool se vean más saludables. Están marcando más en córners, encajando menos y ganando más segundas jugadas.
Pero la fluidez ofensiva sigue siendo esquiva. El Liverpool solo ha marcado cinco goles ligueros antes del minuto 40 esta temporada, la cifra más baja de la Premier League en empate con otros. Solo esa estadística explica por qué muchos partidos se sienten planos, incluso cuando el Liverpool termina ganando.
Los goles tempranos animan a las gradas y calman los nervios. Sin ellos, los partidos del Liverpool a menudo derivan en partidas de ajedrez cautelosas en lugar de un dominio controlado.
El Liverpool estaba 13.º en noviembre; ahora es sexto. Ese ascenso sugiere un equipo en forma. La tabla esperada de Opta los sitúa quintos, con un 47,1 por ciento de opciones de terminar entre los cuatro primeros.
Pero el contexto importa. Las lesiones interrumpieron el ritmo, los nuevos fichajes necesitaron tiempo de adaptación y la congestión del calendario afectó los niveles de intensidad. Slot reconoció esa realidad, diciendo: “Ahora las cosas vuelven a la normalidad… algo que esperábamos”.
La normalidad, sin embargo, no es excelencia. Los niveles de rendimiento del Liverpool fluctúan dentro de los partidos. Pueden dominar 30 minutos, decaer otros 30 y depender de intervenciones tardías. Los puntos perdidos contra Leeds, Fulham, Bournemouth y Manchester City ilustran la falta de control de los distintos momentos del juego.
La consistencia, no solo la mejora, separa a los aspirantes al título de los candidatos al top cuatro.
Las estadísticas del Liverpool son respetables. Su xG ha pasado de menos cuatro a más cuatro. Sus métricas defensivas son más sólidas. La producción a balón parado ha subido. Esos números indican un equipo que avanza en la dirección correcta.
Pero el fútbol de élite exige actuaciones que se sientan inevitables, no accidentales.
El Liverpool debe corregir los inicios lentos, afinar sus disparadores de presión y redescubrir la cohesión ofensiva. La forma de Mohamed Salah, la profundidad de la plantilla y la claridad táctica darán forma al tramo final.
La brecha entre estadísticas y rendimiento se está reduciendo, pero no se ha cerrado. El Liverpool está mejor que en otoño, pero aún por debajo de sus propios estándares.
Si combinan el progreso estadístico con exhibiciones convincentes, la clasificación a la Champions llegará de forma natural. Hasta entonces, los números seguirán halagando a un equipo que aún busca su ritmo.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.









































