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·23 de febrero de 2026
Juanma Castaño se suelta el pelo: 'El Camp Nou es el estadio más aburrido de Primera'

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·23 de febrero de 2026

La frase no pasó desapercibida y levantó ampollas en el entorno azulgrana. No fue una crítica al juego ni a la historia, sino al ambiente que se respira hoy en día. Un diagnóstico incómodo que vuelve a poner el foco en un problema que en el Barça conocen desde hace tiempo.
El comentario llegó desde la radio y encendió el debate social. ¿Por qué uno de los templos del fútbol europeo transmite ahora una sensación tan fría? La respuesta no es deportiva, sino estructural y social.
El periodista Juanma Castaño no se mordió la lengua en la COPE. Hablando del ambiente en los estadios de Primera División, señaló directamente al feudo azulgrana como el más apagado del campeonato.
No lo dijo con ánimo de provocar, sino desde la sorpresa. A su juicio, resulta chocante que un estadio con semejante historia transmita tan poco desde la grada, como si la experiencia de Montjuïc se alargara. La reflexión fue clara y directa.
Castaño habló de "silencio sepulcral", algo que "no parece fútbol. Y es que todos son de fuera, todos"
Y llegó a la conclusión de que "ahora mismo es el campo más aburrido de primera, en eso, de verdad. En el Barça son muy pocos partidos los que se conecta la gente, es que no suena".
La explicación tiene números y contexto. En el actual Camp Nou, solo unos 27.000 abonados tradicionales están dados de alta. El resto, hasta completar un censo cercano a los 85.000, se encuentra en situación de excedencia a la espera de volver a su localidad.
Eso se traduce en gradas llenas de visitantes ocasionales. Aficionados que van una vez, hacen fotos y viven el partido como una experiencia puntual. El resultado es un estadio grande, imponente, pero con poco ruido sostenido.
En el FC Barcelona no esconden la realidad. El proceso de obras y la transición al nuevo estadio han alterado por completo el ecosistema social del club. Muchos socios históricos han optado por esperar.
La entidad considera que es una situación coyuntural. Cuando el estadio esté terminado, el plan es que regresen los abonados de siempre. Con ellos, volverá una animación más reconocible.
La previsión interna es optimista. El club entiende que el turismo seguirá existiendo, pero será minoritario.
La base social tradicional recuperará su peso y el estadio volverá a latir como antes. 85.000 de las 105.000 plazas del nuevo aforo serán para abonados, el resto para el público en general.
Las palabras de Castaño han dolido, pero también han servido de espejo. El problema no es el Barça ni su afición, sino un paréntesis forzado. Y ese paréntesis, aseguran, tiene fecha de caducidad.
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