Anfield Index
·8 de febrero de 2026
Jugador del partido: crack del Liverpool brilla pese a perder ante City

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·8 de febrero de 2026

Hay partidos en los que la influencia de un jugador es evidente por los goles y las asistencias, y otros en los que su valor se revela a través de la responsabilidad, el sacrificio y el control en circunstancias incómodas. Este fue claramente el segundo para Dominik Szoboszlai, que volvió a encontrarse actuando lejos de su hábitat natural y aun así emergió como el futbolista más autoritario de Liverpool en una tarde frustrante en Anfield.
Jugar de lateral derecho no es donde Szoboszlai debería pasar sus mejores años, pero cada vez da más la sensación de que Arne Slot encuentra consuelo colocando a su atleta más fiable donde la estructura es más débil. Con Conor Bradley de baja, Jeremie Frimpong lesionado una vez más y Joe Gomez apenas regresando a la forma física, al húngaro se le pidió que repitiera su papel como solución de emergencia — lo más parecido que tiene esta plantilla a replicar la influencia total que antes aportaba Trent Alexander-Arnold.
La alineación de Pep Guardiola dejó claro cuál sería el plan del Manchester City. Era un City agresivo y propositivo, diseñado para encerrar al Liverpool atrás y limitar la capacidad de Szoboszlai para conducir hacia el mediocampo. El duelo con Antoine Semenyo fue constante y físico, pero Szoboszlai se impuso con creces. Su conciencia defensiva, el timing en la entrada y su disposición a ir al choque garantizaron que el costado derecho del Liverpool no se derrumbara bajo presión — nada menor dada la talla del rival.
Lo que más destacó fue la disciplina. Szoboszlai rara vez abandonó su posición sin necesidad, resistió la tentación de ir a remolque del partido emocionalmente y eligió bien sus momentos. Esa contención dio frutos a finales del segundo tiempo cuando, por fin con espacio para avanzar, produjo un instante de calidad élite. El tiro libre lejano, golpeado con veneno y precisión, se estrelló en el poste más allá de un Donnarumma impotente. Fue un gol digno de ganar cualquier partido de Premier League y debió ser el momento definitorio.
En cambio, se convirtió en otro capítulo de una lista creciente de “qué hubiera pasado si”. El Liverpool no supo cerrar el partido, no recuperó el control y no gestionó los minutos finales con autoridad. El Manchester City castigó sin piedad, marcando dos veces en el tramo final para arrebatar los tres puntos de un encuentro que el Liverpool tenía en sus manos.
El giro más amargo llegó con la intervención del VAR en el tiempo de descuento, cuando Szoboszlai fue expulsado en circunstancias que desafiaron la lógica. Al tirar de Haaland mientras intentaba recuperar, el jugador del Liverpool fue castigado en lugar de protegerse la acción, drenando la energía de los últimos instantes y ensombreciendo lo que había sido una actuación individual soberbia.
Virgil van Dijk e Ibrahima Konaté estuvieron sólidos durante todo el partido, mientras que Milos Kerkez luchó bien en la banda opuesta, pero el mismo problema familiar persistió. Hubo falta de aplomo, falta de gestión del juego y falta de claridad desde la banda cuando más se requería control. Una vez más, el Liverpool se quedó preguntándose por qué un partido ganable se dejó escapar.
Szoboszlai hizo todo lo que se le pidió y más. Defendió, lideró y casi ganó el partido él solo desde una posición antinatural. En un equipo que busca certezas, él sigue siendo la única constante — el jugador en quien confías cuando la estructura empieza a crujir.
Predicción previa al partido de Steven Smith:
Liverpool 2 – 1 Manchester City
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.









































