Un 10 Puro
·14 de junio de 2026
Koeman sabotea en el debut a una Naranja con problemas mecánicos

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·14 de junio de 2026


Kamada marcó el empate sobre el finalGetty Images
No se puede decir que Holanda se haya olvidado de su identidad. Juegan -o al menos lo intentan- a lo que les enseñaron Rinus Michels y Johan Cruyff, mueven el balón de lado a lado, lo amasan y lo disfrutan. Pero vaya que han perdido talento. No es aquella Naranja Mecánica que hace décadas dominaba, ni la que hace unos pocos lustros coqueteaba constantemente con su primera Copa del Mundo.
La actual es una Holanda venida a menos. Una que no puede dominar desde el juego ni tiene el peso ofensivo para ser un rodillo. Una a la que le cuesta montones marcar un gol y no le cuesta tanto recibirlo. Una con la pólvora mojada.
Aun así, los holandeses se las arreglaron para tomar la ventaja en el debut mundialista contra Japón en dos ocasiones. A falta de brillantez en los atacantes, Virgil van Dijk subió y, de cabeza, anotó uno de los mejores goles de los primeros días del torneo. Tras el empate nipón, Summerville rompería la monotonía y con un disparo lejano retomó el control del marcador.
Ya estaba el camino afianzado hacia los tres triunfos, pero entonces apareció la pizarra de Koeman para restar más que sumar. El entrenador hizo retroceder varios metros a su equipo, que se puso en modo resistencia, y realizó algunas sustituciones para sumar perfiles más defensivos. Casi les sale bien, pero el conformismo tuvo un cruel castigo con el gol de Kamada, e incluso terminaron sufriendo para proteger el empate.







































