Osasuna1920.com
·14 de julio de 2026
La cifra que más asusta tras la salida de Víctor Muñoz

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La noticia saltó anoche de la mano de Fabrizio Romano: Víctor Muñoz continuará su carrera en el Liverpool y no en el Newcastle, como parecía indicar la mayoría de las informaciones durante las últimas semanas.
La operación supondrá, además, un hito histórico para Osasuna. El traspaso superará ampliamente el récord de venta más alta de la entidad rojilla, que hasta ahora ostentaba Raúl García con los 13 millones de euros que pagó el Atlético de Madrid. En el caso de Víctor Muñoz, la cifra alcanzará los 40 millones de euros, aunque todavía habrá que determinar cuál será la cantidad final que percibirá Osasuna una vez se descuenten los porcentajes y derechos correspondientes a otras partes implicadas en la operación.
Sin embargo, más allá del importante ingreso económico que recibirá el club, la gran cuestión es otra: ¿qué ocurre con el valor deportivo de Osasuna tras la marcha de su jugador más determinante?
No es ningún secreto que la temporada ha sido especialmente complicada para el conjunto navarro. El equipo estuvo cerca de verse involucrado en la lucha por el descenso hasta las últimas jornadas y presenta, además, una de las plantillas con mayor edad media de LaLiga. En este contexto, la llegada de Luis Ramis al banquillo no se presenta precisamente como una tarea sencilla.
Tomando como referencia las valoraciones de Transfermarkt, Osasuna cuenta actualmente con una plantilla tasada en 99,8 millones de euros y formada por 23 futbolistas. De esa cantidad, 30 millones corresponden a Víctor Muñoz, que es precisamente el jugador con mayor valor de mercado del equipo.
Entre los clubes que continuarán en Primera División la próxima temporada, únicamente Elche (99,1 millones), Getafe (75,3 millones) y Alavés (71,3 millones) presentan valoraciones inferiores a la de Osasuna. Sin embargo, si descontamos los 30 millones de euros correspondientes a Víctor Muñoz, la tasación rojilla caería hasta los 69,8 millones.
Eso situaría a Osasuna como el equipo con menor valor de mercado entre los 17 clubes que han permanecido en Primera División, incluso por debajo del Alavés, que hasta ahora ocupaba ese último puesto. Todo ello sin tener en cuenta todavía a los tres equipos que ascenderán desde Segunda División, que probablemente —salvo sorpresa— partirán con una valoración inferior a la rojilla.
Es cierto que las valoraciones de mercado deben interpretarse con cautela. Factores como la edad de los jugadores, la duración de los contratos o las expectativas de crecimiento influyen notablemente en estas cifras. Sin embargo, la fotografía que ofrecen los datos resulta significativa: Osasuna pierde a su principal activo deportivo y queda retratado como una de las plantillas con menor valor económico de la categoría.
Por ello, la salida de Víctor Muñoz tiene una doble lectura. Por un lado, supone una excelente noticia desde el punto de vista financiero, gracias a un ingreso extraordinario que permitirá reforzar las cuentas del club. Por otro, representa una pérdida deportiva de enorme magnitud, al desaparecer el futbolista que más rendimiento inmediato había aportado al equipo.
La conclusión es evidente: Osasuna necesita iniciar una reconstrucción profunda y hacerlo cuanto antes. El dinero de la venta ofrece una oportunidad única para reforzar la plantilla, pero también aumenta la responsabilidad de acertar en las decisiones deportivas. Porque, tras la marcha de Víctor Muñoz, los rojillos no solo pierden a su jugador más valioso; también quedan, según las estimaciones de mercado, como la plantilla menos cotizada de Primera División.







































