MuyDeFútbol
·18 de julio de 2026
La cosa más importante de las cosas menos importantes

In partnership with
Yahoo sportsMuyDeFútbol
·18 de julio de 2026

La actual cotidianeidad española es marcada por un cisma que asimila tanto una explicación histórica como irracional. La lucha por dividir y ser divididos abarca lo político, lo social y lo económico, en un contexto cada vez más carente de empatía y reflexión. Distintas voces creen que, ante las problemáticas intrínsecas de una sociedad, el fútbol es la más burda y asidua herramienta de distracción. Otras creen que es la cosa más importante de las cosas menos importantes, como dijo el gran Arrigo Sacchi. La muestra empírica en España con el Mundial 2026 se inclina hacia las dos vertientes; pero optar por la ilusión en tiempos de dificultad nunca será de los ilusos, sino de los más fuertes.
Al inicio del torneo, España partía como la favorita para alzar la diosa Victoria al cielo de Estados Unidos. Pero el aparente mal estado físico de algunas piezas claves y la pauperización del juego convirtieron el favoritismo en escepticismo. La fase de grupos mostró la cara menos vistosa del elenco español: empate ante Cabo Verde, cuarenta y cinco minutos convincentes frente a Arabia Saudí y sufrida victoria contra Uruguay. Desde dieciseisavos a cuartos de final emergió la España más competitiva, con dos victorias en el descuento.
Mikel Oyarzabal, en el tanto ante Arabia Saudí durante la fase de grupos del Mundial 2026. Fuente: BR Football. Vía: X
Las semifinales contra Francia fueron antitéticas respecto al desarrollo del torneo; la Selección, frente al rival más exigente, monopolizó el esférico y convirtió el encuentro en un monólogo. Ahora, España vuelve a estar en una final de la Copa del Mundo dieciséis años después. La segunda en la historia del país. Enfrente está Argentina, la vigente campeona. La final trasciende lo futbolístico; abarca las narrativas. La de la Finalissima. La de dos hispanohablantes en una final mundialista casi 100 años después. Y, sobre todo, la de Lamine Yamal y Lionel Messi: el heredero del fútbol y el dueño de este deporte; el aspirante a la corona y el rey.
El Mundial se reviste de nexo unificador del país como pocos acontecimientos lo hacen. Desde la traumática eliminación en 2014, el distanciamiento emocional de buena parte de la población con la selección española fue in crescendo. Pero desde la llegada de Luis de la Fuente, el sentimiento de representación es máximo, gracias al carisma y juego de la Selección. Las calles vibran y se tiñen de rojo cuando La Roja juega. España ha vuelto a unirse por un bien común, el de bordar una estrella en su pecho, como hace dieciséis años.
Pedro Porro celebrando el segundo gol ante Francia. Fuente: SEFútbol. Vía: X







































