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·19 de enero de 2026

La deuda del Levante UD asciende a 160 millones de euros

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El Levante UD sigue envuelto en una crisis económica considerable. A pesar del ascenso a Primera División el pasado mes de mayo, y de la venta de futbolistas importantes, el club ha presentado pérdidas en el cierre del ejercicio 2024-2025.

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- Encuentro entre la prensa y el Levante UD para explicar las cuentas del club (@A. Benetó | LUD) -


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Carlos Ausell, director financiero del Levante UD, ha presentado este mediodía las cuentas correspondientes al ejercicio 2024/25. El Levante refleja una deuda total cercana a los 160,7 millones de euros, frente a los 141 millones del año anterior. Ausell subrayó que el club aplica "una gestión minuciosa y rigurosa", cumpliendo con todas las obligaciones fiscales y administrativas, y que "la estrategia deportiva se centra en no vender jugadores clave", aun asumiendo un impacto negativo a corto plazo, para mantener la categoría y revalorizar la plantilla, garantizando la sostenibilidad incluso en caso de descenso, aunque la permanencia es clave para acelerar la recuperación económica.

El ejercicio se cierra con pérdidas de 12,9 millones de euros, empeorando respecto al 23/24. Este resultado se explica por decisiones estratégicas y factores coyunturales, como la reducción de ingresos por televisión (-1,6 millones) derivada del contexto deportivo previo. En positivo, los ingresos por matchday aumentan en 633.000 euros, reflejando el apoyo de la afición. La no venta de jugadores en verano supuso dejar de ingresar unos 12,2 millones, lo que habría mejorado notablemente el resultado, aunque con posible impacto deportivo.

A ello se suman gastos extraordinarios de personal, con indemnizaciones por 636.000 euros, una prima colectiva por el ascenso de 5,1 millones, y una provisión por reestructuración de personal de 710.000 euros. Pese a ello, el club logra una reducción estructural del gasto de personal deportivo de 6,9 millones, clave para el futuro. El impacto negativo se ve parcialmente compensado por un ingreso extraordinario de 2,5 millones tras una sentencia favorable por la operación SWAPS, y por una provisión prudente de 584.000 euros tras el acta de inspección de la AEAT.

El resultado de explotación mejora, mostrando una mayor capacidad de gestión ordinaria. Los 16,2 millones de euros de impacto contra resultados corresponden a ajustes acumulados de ejercicios anteriores, por lo que gran parte del déficit es no recurrente. Ausell señaló que el 98% de la nueva deuda procede de la anterior etapa de gestión, reconociendo que podrían existir responsabilidades penales. De haberse ejecutado ventas por 23 millones, el ejercicio habría cerrado con resultado positivo.

En el balance, los derechos de inscripción de jugadores ascienden a 867.000 euros, el activo por impuesto diferido a 4,3 millones, tras la corrección de bases negativas por los nuevos auditores, y los cambios en el circulante suman 8,3 millones, impulsados por cobros de traspasos y el SWAP. El principal activo no reflejado plenamente en el balance es la plantilla, valorada en 87,9 millones de euros.

El capital circulante refleja tensiones puntuales de tesorería, con un incremento de provisiones por facturas pendientes de recibir de 5,2 millones, aumento de la provisión por reestructuración de personal (-1,15 millones), deuda con empleados (-1,3 millones) y otros ajustes habituales de circulante.

Respecto a las administraciones públicas, el club mantiene una deuda con la AEAT de unos 3 millones, derivada de retenciones fuera de plazo de 2021-22, de la que ya se han pagado 1,5 millones. Existe además una deuda de 1,5 millones con el CSD por una subvención para un nuevo estadio del Levante UD Femenino no ejecutada en 2021/22, pendiente de resolución judicial. Paralelamente, el club ha reducido en 1,02 millones la deuda con el Ayuntamiento de Valencia correspondiente al antiguo concurso de acreedores. La situación fiscal está controlada y gestionada con prudencia.

Durante el ejercicio se recurrió a anticipos de derechos de cobro, con 2,2 millones de nuevas disposiciones y 1,3 millones de devoluciones. Bizas aportó 1,16 millones de nueva financiación y se amortizaron 2,5 millones de deuda asociada a anticipos. En diciembre de 2024 se formalizó financiación con Tifosy para atender nóminas e impuestos. La deuda con OLB y EDR aumenta por intereses, mientras que la financiación de CVC se amortiza mediante descuentos en derechos televisivos, acelerándose en Primera División. Todo ello explica el aumento de la deuda total hasta los 160,7 millones, junto al impacto del ascenso en primas y bonus.

El patrimonio neto se sitúa en -73,4 millones, lastrado por pérdidas acumuladas de las temporadas 20/21 y 21/22, incluyendo el efecto de CVC (35,4 millones) y ajustes por operaciones de jugadores: Pubill (plusvalía 3,2 M), Ivonne Chacón (0,5 M) y Moses Simon (plusvalía 260-280 mil euros). Pese a ello, el club cumple los artículos 327 y 363.e de la LSC y no está en causa de disolución. Una venta mínima de activos por unos 9 millones, asumible por el valor de la plantilla, reforzaría aún más la situación.

De cara a 2025/26, las previsiones son favorables: Bizas ha comprometido una ampliación capital en 13,8 millones, el resultado presupuestado es de 18 millones de beneficio, se mantiene la moratoria concursal un año más, y la reducción de costes estructurales junto al control del gasto por el fair play financiero apuntalan la recuperación, siendo la permanencia en la categoría el factor decisivo para consolidarla.

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