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·28 de noviembre de 2025

La dura confesión de Szczesny que condiciona su día a día en el Barça

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Wojciech Szczesny, uno de los futbolistas más experimentados del Fútbol Club Barcelona, ha compartido una confesión tan sorprendente como preocupante. En una extensa entrevista concedida a la edición polaca de la revista GQ, el guardameta desveló que todavía arrastra fuertes secuelas de un accidente ocurrido hace 17 años, cuando se fracturó ambos antebrazos durante una sesión de gimnasio. Aquel episodio marcó profundamente su carrera y, según relata, sigue condicionando su rutina diaria.

El portero azulgrana explicó que en sus brazos lleva incrustadas dos placas de hierro que, aunque le permitieron volver a competir, le provocan episodios de dolor tan intenso que en ocasiones llega a quedarse sin sensibilidad durante los entrenamientos. Un problema que, admite, estuvo muy cerca de costarle la retirada anticipada.


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La impactante revelación de Szczesny sobre su dolor crónico

Szczesny recordó con crudeza aquel momento que cambió su trayectoria. Mientras completaba trabajo de fuerza en el gimnasio, sufrió una caída que terminó con una doble fractura en los antebrazos. La operación fue larga y la recuperación, todavía más complicada. “Llevo dentro dos placas metálicas que me acompañarán siempre”, explicó. “Hay días en los que el dolor vuelve de una forma insoportable”.

Según detalla, los episodios más duros aparecen en momentos de carga física elevada, especialmente en pretemporada, cuando la acumulación de doble sesión y partidos le impide un descanso real. “Durante la temporada el cuerpo encuentra una rutina, pero en verano es diferente. El dolor llega sin avisar”, comentó.

“Llega un punto en el entrenamiento en el que no puedo ni coger una botella de agua”

El guardameta relata que, en ocasiones, el antebrazo “se apaga”, como si dejara de responder al esfuerzo: “Hay un instante en el que pierdo completamente la sensibilidad en las manos. No puedo sujetar ni una botella de agua. Entonces los entrenadores bromean diciendo que la sesión se ha acabado porque me he quedado paralizado otra vez”.

También reconoce que sufre especialmente en acciones explosivas, como detener un disparo a corta distancia. “No se lo deseo a nadie. Cuando el balón llega fuerte, el impacto sobre el metal es terrible”, asegura.

El lado más humano: la lucha interna de Szczesny para no retirarse

En un tramo especialmente emotivo de la entrevista, Szczesny confiesa que hubo momentos en los que sintió que ya no podía más. “Me repetía a mí mismo: ‘Estoy harto de este sufrimiento’. Estuve cerca de dejarlo porque no sabía si merecía la pena seguir jugando con este dolor”.

A pesar de ello, su mentalidad competitiva y su compromiso profesional le empujaron a continuar. “El fútbol me ha dado demasiado como para rendirme así. He tenido que aprender a convivir con mis limitaciones y escuchar a mi cuerpo”.

Un vestuario que acompaña: bromas, complicidades y respeto

El portero también abordó con humor uno de los titulares virales de la entrevista: su famoso “récord de grasa corporal” en el Barça. Entre risas, explicó que siempre se ha mantenido en los márgenes físicos necesarios, aunque admite que su constitución le ha convertido en protagonista de alguna burla entre compañeros.

“Una vez, Lewandowski, en la concentración de Polonia, se estaba riendo de mí, en ropa interior, diciendo: ‘¿Cómo es posible que Szczesny haya tenido esta carrera con ese cuerpo?’”, recordó. Una anécdota que se convirtió en una lección cuando el entrenador Czeslaw Michniewicz intervino: “Mira, Lewy, ser portero es como jugar al ajedrez. Juegas con las manos, pero en realidad juegas con la cabeza”.

El azulgrana asegura que nunca ha destacado por su físico, pero sí por su capacidad para mantener un rendimiento estable durante “18 años de profesionalidad y disciplina”.

Szczesny: El veterano que acompaña a la nueva generación culé

En un vestuario del Barça cada vez más joven, Szczesny —35 años— se ha convertido en una figura de referencia para los canteranos e incorporaciones recientes. Durante la entrevista, reveló un momento especialmente emotivo protagonizado junto a Gerard Martín tras la semifinal europea en el Giuseppe Meazza.

“Le vi llorando y le pregunté ‘¿Por qué lloras?’. Me dijo que había perdido la semifinal. Entonces le pregunté dónde estaba hace dos años. ‘En el filial’, me respondió. Le dije: ‘Pues mira dónde estás ahora: en una semifinal de Champions. No has perdido nada. Has llegado muy lejos’”.

Para Szczesny, estos momentos refuerzan su papel como veterano: “Es importante que los jóvenes entiendan que las derrotas no definen su futuro. El camino es largo, y ellos están empezando a escribirlo”.

A pesar de las dificultades físicas, el guardameta afirma sentirse pleno en el Barça, donde ha encontrado estabilidad deportiva y un entorno que ha sabido entender sus particularidades médicas. “El club me ha ayudado mucho. Aquí puedo entrenar adaptando el día a día, sin que eso afecte a la exigencia que requiere este escudo”, explica.

En lo deportivo, Szczesny continúa aportando liderazgo y experiencia a una plantilla que combina juventud, ambición y talento. Su rol ha sido especialmente valorado en competiciones de máxima tensión, gracias a su capacidad para gestionar escenarios de presión.

El lado desconocido de las estrellas de del fútbol

La entrevista de Szczesny deja al descubierto la cara menos visible del fútbol de élite: la lucha diaria contra el dolor, las dudas internas y la determinación para seguir compitiendo.

El portero del Barça convive con unas secuelas que no desaparecerán, pero que no han sido suficientes para frenar una trayectoria marcada por la resiliencia y el compromiso. Su historia recuerda que, detrás de cada figura del Camp Nou, también existen batallas personales que no siempre se ven desde la grada.

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