Osasuna1920.com
·14 de julio de 2026
La entrevista que llevó a Javier Aguirre al banquillo de Osasuna

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Hay fichajes que se cocinan durante meses y otros que nacen de una casualidad. El de Javier Aguirre por Osasuna pertenece claramente al segundo grupo. Una historia que ha vuelto a salir a la luz gracias a Mikel Aguirre, hijo del técnico mexicano, que ha recordado cómo comenzó la relación que terminaría marcando una de las etapas más exitosas de la historia reciente del club rojillo.
La anécdota se remonta al Mundial de Corea y Japón de 2002. Aguirre dirigía entonces a la selección mexicana y estaba centrado en la competición cuando una entrevista concedida a un medio español terminó teniendo consecuencias inesperadas. En ella, el entrenador reconocía que le ilusionaba la posibilidad de trabajar algún día en el fútbol español.
Aquellas declaraciones llegaron a oídos de Ángel Martín González, que conocía perfectamente al mexicano por haber compartido vestuario con él durante su etapa como jugador de Osasuna en los años ochenta. El director deportivo trasladó la idea a Patxi Izco y ambos decidieron explorar la posibilidad.
En una época en la que los teléfonos móviles todavía no dominaban el día a día, el primer contacto se produjo de una forma bastante peculiar. Aguirre se encontraba en el hotel de concentración de México en Japón, en pleno Mundial de 2002, cuando recibió una llamada procedente de Pamplona.
Según recuerda su hijo Mikel, la llamada llegó al gimnasio del hotel. Allí contestó Manuel Beto de la Torre, entonces responsable de la selección mexicana, que avisó al técnico: desde Osasuna querían hablar con él. La sorpresa de Aguirre fue lógica. No esperaba una llamada del club rojillo en mitad de una cita mundialista. Al otro lado del teléfono estaba Ángel Martín González, antiguo compañero suyo en Osasuna y una de las personas clave en la planificación deportiva del nuevo proyecto de Patxi Izco. El mensaje fue directo: el club navarro estaba interesado en valorar su llegada al banquillo de El Sadar. La conversación, según relata Mikel Aguirre, fue tan breve como decisiva: —“Hablé con el presidente, con Patxi Izco, y queremos hablar contigo. ¿Te gustaría venir a Osasuna?” La respuesta del técnico mexicano reflejó perfectamente su predisposición: —“Me voy mañana nadando a Osasuna”.
Aquel intercambio, casi improvisado y nacido a miles de kilómetros de Pamplona, terminó siendo el punto de partida de una de las etapas más importantes de la historia moderna del club. Lo que comenzó como una llamada inesperada en Japón acabó convirtiéndose en el regreso de Javier Aguirre a Osasuna, esta vez para escribir su nombre como uno de los entrenadores más recordados por la afición rojilla.
Aquella conversación terminó convirtiéndose en una de las decisiones más importantes de la historia moderna del club. Aguirre aterrizó en Pamplona en el verano de 2002 y durante cuatro temporadas llevó a Osasuna a competir a un nivel nunca visto hasta entonces.
Bajo su dirección, el conjunto navarro alcanzó la final de la Copa del Rey de 2005 y logró la clasificación para la previa de la Liga de Campeones tras una brillante campaña liguera. Unos hitos que consolidaron al mexicano como una de las figuras más queridas por la afición rojilla.
Lo curioso es que Aguirre ya conocía la casa. Años antes había defendido la camiseta de Osasuna como jugador, aunque una grave lesión truncó prematuramente aquella etapa. Sin embargo, el destino le tenía reservado un regreso mucho más trascendente: el de entrenador capaz de escribir algunas de las páginas más brillantes de la historia rojilla.
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