La Galerna
·31 de enero de 2026
La épica ¿madridista? de Alcaraz

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·31 de enero de 2026

Buenos días, queridos. No es habitual encontrar unanimidad en las portadas de la prensa deportiva patria. Cuando la prensa madrileña se centra en alguna noticia o supuesto fichaje del Real Madrid, la cataculé te regala un elogio del penúltimo rizo de Lamine o una portada sobre la improbable llegada a Barcelona de un crack mundial que nunca llegará bajo el titular “Interesa”. Ni siquiera hubo unanimidad cuando el Real Madrid obtuvo alguna de sus Champions recientes. Unanimidad no, una-nimiedad fue aquel mítico y ridículo “Valverde da el OK a Bellerín” para negar todo el protagonismo a la Duodécima. También se salió del tiesto la prensa cataculé cuando estalló el caso Negreira y se dedicó a publicar portadas sobre los partidos de su cliente como si tal cosa no hubiera pasado nunca.
Pues bien, la victoria de Carlos Alcaraz frente al alemán Zverev en las semifinales del Open de Australia de ayer fue tan brutal que acapara hoy todas las portadas. Mostrando el puño, tirado en el suelo, celebrando con los brazos en alto o haciendo el gesto de escuchar los aplausos de un público entregado. Todo el día de ayer fue una oda al tenis. Cinco sets y cinco horas y media en el Alcaraz-Zverev del primer turno y otros cinco sets en algo más de cuatro horas en el no menos épico Djokovic-Sinner de la segunda semifinal. Gigante, épico, bestial… Diferentes adjetivos para definir la hazaña del murciano sobre la pista de cemento de Melbourne.
Se nos podría ocurrir otro adjetivo que encaja, además, con los gustos de nuestro Carlitos Alcaraz: madridista. Fue una victoria épica, gigante, bestial… y madridista. Pero lo ponemos entre interrogantes en el título por cuanto los actuales no parecen tiempos en los que las virtudes madridistas se muestren a diario en la plantilla. O en los partidos de este último año y medio que nos ha tocado vivir. La victoria de Alcaraz fue madridista, sí, pero de otra época, parece.
Cuando lo vimos acalambrado y cojeando durante el cuarto set, pero entregado, decidido en un objetivo que parecía imposible, nos recordó al cojo Bale durante la prórroga y los penaltis de la Undécima. Cuando remontó el 5-3 que parecía insalvable del último set, vimos el espíritu de las remontadas de la Decimocuarta, los dos goles en los últimos minutos frente al Manchester City. Cuando las dolencias físicas de Carlitos mermaban su rendimiento, pero mantenía la misma determinación en la mirada, algunos pensamos en aquella defensa formada por Lucas Vázquez, Alaba, Carvajal como segundo central y Marcelo para enfrentar y ganar una prórroga entera a los gigantones del Chelsea. Ese es el espíritu madridista que mostró ayer Carlitos Alcaraz para sobreponerse cuando todo parecía perdido. Sus gritos fueron los de Cristiano, sus piernas se transmutaron en las de Fede Valverde, su calidad fue la de Karim Benzema y hasta el jugo de pepinos que lo reanimó pareció un batido de Pintus. El mismo espíritu de épica del veteranísimo Modric zafándose de los rivales se adueñó de Novak Djokovic para machacar al joven Sinner en la cancha. “Sí, estoy aquí, estoy mayor, tocado, pero no vas a poder conmigo”.
Lo sabemos, es un recurso fácil aludir al madridismo de Alcaraz, como en su día nos apropiamos y “expropiamos” los títulos de Nadal cuando nos convino, pero ha sido el tío del propio Rafa el que nos ha hecho entrar en el juego de la comparación entre el tenis y el fútbol. Toni Nadal dejó ayer unas declaraciones que nos dan pie a recordar los que sin duda fueron tiempos mejores:

“Yo soy del Barça y mi sobrino, que no sabe de fútbol, es del Madrid”. Toni nos cae demasiado bien como para criticarlo, y ayer, sin duda, solo quiso hacer una broma. Lo cierto es que resultó algo desafortunada, así que lo que no podemos hacer es no entrar en su juego. Amigo Toni, precisamente porque tu sobrino Rafa conoce los valores del deporte como nadie, precisamente por su manera de bregar y enfrentar las dificultades, por su afán de mejora constante, de lucha sin cuartel, por todo ello es del Real Madrid. Si fuera del Barça, a lo mejor habría pagado millones de euros al juez de silla para garantizar la neutralidad de la competición y que no se tomaran decisiones en su contra. O habría movido los hilos convenientes para poner a alguien de su cuerda bajo los mandos del Ojo de Halcón y mover los centímetros que marcan el error o el acierto siempre en su favor. O se habría hecho amiguito de los organizadores de los sorteos para tener siempre un cuadro más favorable en los torneos.
Rafa Nadal es madridista, igual que Carlos Alcaraz, y nos enorgullecemos de ambos, Toni.
Y, ya que mencionamos los sorteos de los cuadros del tenis, la otra noticia que ocupa las portadas es la de los rivales de dieciseisavos de final de la Champions para los equipos madrileños en liza. El Real Madrid tendrá la oportunidad de resarcirse de la derrota frente al Benfica de Mourinho, mientras que los vecinos del Riyadh Air jugarán contra el Brujas. Sinceramente, nos alegramos de que Mou, uno di noi, vuelva al Santiago Bernabéu, pero no solo por el cariño que le profesa buena parte de la afición, sin porque será una buena oportunidad para que los nuestros demuestren que lo del miércoles fue un error que no se repetirá. Para que Arbeloa devuelva al equipo a la senda correcta, para que entre todos los jugadores nos hagan recordar algo del madridismo de otros tiempos.
O de Alcaraz en el presente.
Pasad un buen día.








































