Un 10 Puro
·21 de septiembre de 2026
La Ferranmanía conquista París: Luis Enrique le ha convertido en imprescindible

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·21 de septiembre de 2026

Hay amores parisinos que necesitan una cena junto al Sena, varias copas de Burdeos y bastante paciencia. Ferran Torres ha necesitado seis partidos. El español salió desde el banquillo este domingo ante el Marsella, tardó siete minutos en marcar y elevó a siete su cuenta goleadora desde que aterrizó en el PSG. Voilà la Ferranmanía.
El dato explica el fenómeno mejor que cualquier declaración de amor: sólo Zlatan Ibrahimovic, con ocho tantos, tuvo un comienzo goleador superior en sus seis primeros encuentros con el PSG. Ferran ya había firmado un triplete ante el Slovan Bratislava y decidió el partido de Brest. En el Vélodrome volvió a aparecer cuando el campeón francés necesitaba abrir la lata.
Su impacto resulta todavía más significativo porque el PSG es probablemente el equipo más de autor del fútbol europeo. Luis Enrique ha construido una maquinaria donde correr, presionar, intercambiar posiciones y entender los espacios importa tanto como el nombre de la espalda. Ferran reúne prácticamente todo el catálogo y el asturiano le conoce desde que le hizo internacional con España en 2020.
La relación entre ambos tampoco necesita demasiada interpretación. Al fichar por el PSG, Ferran definió a Luis Enrique como "una figura paterna en el mundo del fútbol" y recordó la confianza que siempre había depositado en él. En París se han reencontrado entrenador y futbolista en un momento en que ambos parecen entenderse casi sin hablar.
Porque Ferran tampoco necesita monopolizar el balón. Sus movimientos constantes por dentro están causando estragos: contra el Marsella atacó el espacio entre los dos centrales para cabecear el centro de Désiré Doué. L'Équipe destaca precisamente esa capacidad para aparecer continuamente en el eje y anticipar dónde llegará el pase. Très simple. Très efficace.
Todo cambió definitivamente este verano. Ferran salió desde el banquillo en la final del Mundial contra Argentina y marcó en la prórroga el gol que dio a España su segunda estrella. Aquella noche multiplicó su dimensión pública; pocas semanas después abandonó el Barcelona, firmó con el PSG hasta 2031 y heredó el nueve del actual bicampeón de Europa.
Aquel gol no fue la cima, sino el trampolín. Ferran había terminado 2025-26 con 21 tantos en el Barcelona y como ganador del Trofeo Zarra. Ahora, con 26 años, parece haber añadido a su conocida capacidad para aparecer en el área una confianza nueva: entra, encuentra el hueco y ejecuta. Un verdedero tueur (asesino).
Después del triunfo en Marsella ni siquiera quiso hacer cuestión de haber comenzado como suplente. Le importa poco empezar o entrar después porque, explicó, en un equipo todos resultan necesarios. Siete minutos más tarde de pisar el césped ya había vuelto a demostrarlo. París tiene nuevo tiburón. Y, naturalmente, viene con dientes.