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·12 de enero de 2026
La indirecta que incendia La Noria: Vicente Sánchez revienta tras el tropiezo de Cruz Azul

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·12 de enero de 2026

La derrota ante León reabrió la herida del cambio de técnico, y el uruguayo publicó una frase viral que muchos leyeron como un dardo directo al “nuevo proyecto”.
El Clausura 2026 apenas comienza y en Cruz Azul ya se encendió la polémica. La derrota ante León en la Jornada 1 no solo golpeó en lo deportivo: activó de inmediato un terremoto emocional en la afición celeste, que revivió un nombre que parecía parte del pasado reciente, pero que hoy vuelve a ser tema central en La Noria: Vicente Sánchez.
El contraste fue inevitable. Para muchos seguidores, el equipo mostró un arranque frío, sin identidad y lejos de la solidez que había conseguido meses atrás. En redes sociales, el debate explotó con una narrativa repetida: Cruz Azul perdió su esencia desde que se fue el técnico uruguayo, un entrenador que dejó números positivos y una conquista que parecía marcar el inicio de una etapa ganadora.
Y es ahí donde la historia toma un giro más caliente. Porque mientras el presente cementero intenta acomodarse, el propio Vicente Sánchez no se quedó callado. El exestratega protagonizó un momento viral al compartir una historia en redes sociales con una frase que cayó como bomba entre los celestes:
“El vender humo no está mal, el problema es de quien compra el humo”.
No mencionó nombres. No escribió “Cruz Azul”. No etiquetó a nadie. Pero el mensaje se interpretó de inmediato como lo que parecía: una indirecta cargada de intención, justo en el momento en que el equipo arranca con el pie izquierdo y el nuevo cuerpo técnico comienza a ser cuestionado.
La publicación fue gasolina pura para el sector inconforme del americanismo… perdón: del cementerismo. Porque si algo está claro es que Cruz Azul vive bajo un escrutinio permanente, y cuando el equipo pierde, las comparaciones se vuelven inevitables. La frase de Sánchez terminó funcionando como un espejo para la afición: ¿se compró una promesa sin sustento? ¿se cambió un proyecto ganador por uno de discurso?
El enojo no nace solamente por un resultado. El problema es el contexto. Vicente Sánchez dejó el banquillo tras conquistar la Concachampions, un logro que no es menor y que, para muchos, justificaba continuidad. Su gestión había consolidado un grupo competitivo y, sobre todo, había conseguido lo que Cruz Azul llevaba años buscando: un título internacional que elevó la expectativa del proyecto.
Por eso su figura hoy pesa más. En un club donde la paciencia suele ser corta, la afición sintió que se rompió un camino que ya estaba dando resultados. Y el arranque con derrota alimentó esa idea con brutal facilidad.
La situación también pone en el centro del huracán al actual entrenador, Nicolás Larcamón, quien tomó el mando justamente después de la salida del uruguayo. Y en Cruz Azul esa transición no fue neutra: fue polémica desde el primer día, porque llegó con la presión de “sustituir al campeón”.
Dentro del ruido mediático, el posteo de Vicente Sánchez se convirtió en símbolo: para algunos fue una crítica legítima, para otros una provocación innecesaria. Sin embargo, en el futbol mexicano el lenguaje indirecto es casi tan explícito como una conferencia de prensa. Y el momento en que apareció la frase no ayuda a pensar en coincidencias.
Aunque el uruguayo no confirmó que el mensaje esté dirigido a Cruz Azul o a Larcamón, la interpretación ya está instalada: una parte de la afición cree que fue un golpe directo al nuevo proyecto deportivo, un cuestionamiento sobre decisiones internas que, según ellos, hoy se pagan con incertidumbre y falta de rumbo.
Lo más delicado para La Máquina es que esta historia apenas empieza. El equipo aún tiene margen para corregir, pero el debate ya quedó abierto: cada tropiezo será recordatorio de la salida del técnico que dejó un trofeo. Cada partido sin “identidad” será comparado con el ciclo anterior. Y cada rumor o gesto de Vicente Sánchez seguirá teniendo eco, porque su salida no terminó de cerrarse del todo en el corazón de la tribuna.
Cruz Azul tiene un problema mayor que un 0-1 en la jornada inaugural: hoy está jugando también contra la nostalgia. Y esa, cuando se instala, pesa más que cualquier rival.









































