La izquierda estalla por el "musulmán el que no bote" y se lleva lo suyo: "Y callados cuando era 'puta España' o pitar el himno" | OneFootball

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Un 10 Puro

·1 de abril de 2026

La izquierda estalla por el "musulmán el que no bote" y se lleva lo suyo: "Y callados cuando era 'puta España' o pitar el himno"

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La polémica por los cánticos en el España–Egipto reactiva el choque político y mediático sobre racismo, identidad y libertad de expresión, mientras crecen críticas por el diferente tratamiento a episodios similares ocurridos anteriormente en el fútbol español pero que no merecieron tanta crítica por parte de los medios adscritos al sanchismo.

El partido entre España y Egipto disputado en el RCDE Stadium de Cornellà-El Prat ha provocado una fuerte reacción política y mediática tras los silbidos al himno egipcio y la aparición del cántico “musulmán el que no bote” en un sector de la grada, igual que cánticos contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, relacionándolo con la fruta, pero sin fruta.


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Entre quienes han condenado el episodio se encuentra el seleccionador nacional, Luis de la Fuente: "Total y absoluta repulsa ante cualquier actitud xenófoba, racista, de falta de respeto. Es intolerable". Numerosos periodistas deportivos reclamaron igualmente medidas contundentes para evitar situaciones similares en el futuro.

La otra orilla

Sin embargo, el debate no ha sido unánime. En redes sociales y foros deportivos ha surgido una corriente crítica que cuestiona el tratamiento mediático del episodio, señalando lo que consideran una doble vara de medir cuando se producen hechos comparables en otros contextos vinculados al deporte.

Uno de los precedentes más mencionados es el España–Marruecos disputado en el Stade Vélodrome de Marsella durante los Juegos Olímpicos de París 2024, donde una amplia mayoría de aficionados marroquíes abucheó de manera atronadora el himno español antes del inicio del encuentro sin generar una reacción política o mediática de intensidad similar. Más bien, de ninguna. Como si no hubiera existido.

También se recuerdan las pitadas al himno de España registradas en varias finales de la Copa del Rey durante los últimos años, protagonizadas por sectores del independentismo vasco y catalán, episodios que provocaron ajustes en la retransmisión para que se apercibieran, risas de contertulios que ahora se rasgan las vestiduras y poco más.

Otro de los argumentos recurrentes apunta a que el islam es una religión compartida por millones de personas de diferentes razas, por lo que algunos usuarios consideran discutible calificar automáticamente el cántico como racista. En ese sentido, se menciona que consignas como “madridista el que no bote” o “español el que no bote” forman parte del repertorio habitual en los estadios.

La polémica vuelve a poner de manifiesto hasta qué punto el fútbol actúa como amplificador de tensiones políticas y culturales en España, donde cuestiones vinculadas a identidad, símbolos nacionales e ideología trascienden el terreno de juego y se trasladan al debate público.

El episodio, lejos de cerrarse tras el pitido final, ha reactivado una discusión recurrente sobre los límites de la libertad de expresión en los estadios y sobre la coherencia en la reacción institucional ante comportamientos polémicos protagonizados por distintas aficiones.

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