La segunda 'mano de Dios' evita la catástrofe ante una Cabo Verde inolvidable | OneFootball

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Un 10 Puro

·4 de julio de 2026

La segunda 'mano de Dios' evita la catástrofe ante una Cabo Verde inolvidable

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"Pequeña isla, grandes sueños", decía - en inglés, uno de los carteles expuestos por un aficionado caboverdiano en las gradas del Hard Rock Stadium. El sueño de Cabo Verde ha muerto en los dieciseisavos de final, pero vaya manera de morir. En su debut mundialista, la pequeña isla africana ya ha quedado en la historia de las Copas del Mundo.

Cabo Verde se va de Norteamérica sin haber sido doblegada en los 90 minutos en ninguno de los cuatro encuentros que disputó. Se va habiéndole empatado el resultado hasta en dos ocasiones a la actual campeona del mundo y forzando una prórroga. Se va habiendo hecho creer a todo el mundo que eran capaces de acometer el mayor batacazo en la historia de los Mundiales.


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Finalmente, la lógica se impuso. En el peor partido de la selección argentina en muchos años, las individualidades han conseguido esquivar la bala. Las individualidades y un fatal accidente de Cabo Verde, pues el tercer gol, el definitivo, viene de un cabezazo del 'Cuti' Romero que entra en la portería de Vozinha tras dar en la mano de Diney. Cuarenta años después de la polémica jugada de Maradona contra los ingleses, otra mano vuelve a jugar a favor de la Albiceleste.

Aparte de esa acción, la diferencia la marcaron Lionel Messi y Lisandro Martínez. Defensor y atacante se juntaron para un primer gol merecedor de ser enmarcado en cualquier museo, y después sus zurdas le mostraron el camino al combinado de Lionel Scaloni. Lisandro apareció para acribillar a Vozinha y después Lionel puso el centro para el remate de Romero y el autogol caboverdiano.

El gol de la Copa

El 2-1 de Lisandro Martínez parecía, ahora sí, sentenciar la eliminatoria. Pero Cabo Verde no se rindió. Diez minutos después, la pierna diestra de Lopes Cabral se iluminó y dejó el que será muy probablemente el mejor gol del Mundial 2026. El lateral recortó por banda izquierda y, desde la esquina del área, metió la pelota pegada a la escuadra, en el segundo palo. Absolutamente imposible para el 'Dibu' Martínez evitar semejante golazo.

Tras hacer la jugada de su vida, salió disparado a celebrar. Hizo de todo: corrió, bailó, sonrió y subió a las gradas a buscar a sus familiares. Por momentos se llevaba las manos a la cabeza. Todo el estadio estaba incrédulo ante lo que acababa de hacer el jugador del Benfica.

Incluso estuvo de cerca de repetir la dosis. Con el 3-2 y a falta de pocos minutos para el pitido final, Cabo Verde tuvo un tiro libre desde una zona muy similares. Lopes Cabral se hizo cargo y apostó por el mismo disparo. También iba en camino a encontrarse con la escuadra, pero esta vez sí apareció el 'Dibu' Martínez con una gran estirada.

Messi, histórico... otra vez

Pese a la desidia contagiosa de la Albiceleste, Messi hizo lo suficiente para dejar su huella. Ya son ocho partidos consecutivos marcando gol en los Mundiales. Con el de los dieciseisavos ya son siete tantos en esta edición de la Copa y recupera el título de máximo goleador en solitario, por encima de Mbappé (6).

El ex del Barcelona rompe récords con cada partido que pasa y el del viernes no fue la excepción. Al llegar a los siete goles en esta Copa, se convirtió en el primer futbolista en anotar siete tantos en dos ediciones distintas del Mundial. En Catar terminó exactamente con siete gracias a su doblete en la final ante Francia. Ahora tiene por delante hasta cuatro juegos más para engrosar sus cifras.

Más allá del gol -y su influencia en el autogol de Cabo Verde-, Messi fue el único capaz de generar algo distinto. Fue el único que se permitió dejar pinceladas de luz en una Argentina completamente nublada, divorciada de su mejor fútbol. En los peores momentos del equipo, fue él quien cogió la pelota y buscó desestabilizar a la defensa rival, aunque con eso no bastó.

Vozinha, el hombre de la gente

Josimar José Évora Dias, conocido popularmente como Vozinha, volvió a brillar bajo palos. El portero de 40 años hizo suyo el Mundial hasta el último día y frustró ni más ni menos a un Lionel Messi que nadie había podido siquiera amagar con detener en los primeros tres partidos de la Copa.

Aunque Messi ganó el primer duelo con el golazo que abrió el marcador, los siguientes pulsos salieron cara para el caboverdiano. Tras el batacazo que supuso el empate de Duarte, el 10 argentino tuvo dos grandes chances. La primera fue un mano a mano en el que el guardameta se hizo enorme; la segunda, un tiro libre en el que el atacante se avivó y pateó mientras Vozinha, en el palo contrario, seguía acomodando la barrera, pero éste fue capaz de reaccionar y estirarse de un palo hasta otro.

Lisandro y Diney lo pudieron vencer, pero Lionel no. El capitán argentino tuvo varias oportunidades más, pero Vozinha se mantuvo. En la prórroga, a Messi le quedó un balón servido dentro del área, de frente a la portería, en una posición que suele traducirse en gol cuando se trata de 'La Pulga', pero el cancerbero africano volvió a lanzarse y mantener la igualdad tras el golazo de Lopes Cabral.

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