Milannews24
·14 de septiembre de 2026
¿La solución para Modric? El Milan puede usarlo la última media hora

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La calidad de Luka Modric no se puede poner en duda. Lo que sí se puede debatir, y mucho, es la manera en que Ruben Amorim debería utilizarlo en su Milan. El partido contra la Lazio evidenció algunas dificultades del croata ante un centro del campo agresivo, dinámico y dispuesto a presionar de forma constante. De ahí surge una posible solución: convertirlo en el hombre de la última media hora, siguiendo un tipo de gestión ya adoptado durante su última temporada en el Real Madrid.
No sería una condena, ni mucho menos una falta de respeto hacia uno de los mejores centrocampistas de su generación. Sería simplemente una elección funcional a las necesidades del equipo y a las características actuales del jugador. En el fútbol, el prestigio no puede determinar automáticamente los minutos de juego.
Cuando el partido todavía está en su punto de máxima intensidad y los rivales presionan con gran agresividad, Modric puede sufrir desde el punto de vista físico. Eso fue lo que ocurrió en la primera parte del Olímpico, cuando la Lazio de Gennaro Gattuso impuso un ritmo alto y creó superioridad en la zona central del campo.
El croata conserva una visión de juego extraordinaria, una técnica superior y la capacidad de leer situaciones invisibles para los demás. Sin embargo, ya no puede garantizar durante todo el partido la misma cobertura del campo que se le exige a un centrocampista en el sistema de Amorim. Si el Milan pierde distancias y solidez, su presencia incluso corre el riesgo de volverse contraproducente.
El problema no es Modric en sentido absoluto. El problema es el contexto en el que se le utiliza.
Meter a Modric cuando los rivales empiezan a acusar el cansancio podría volver a realzar todas sus cualidades. Con un ritmo más bajo y más espacios entre líneas, el croata tendría el tiempo necesario para levantar la cabeza, elegir la jugada y mandar en la posesión.
En la última media hora puede llegar a ser devastador sin necesidad de correr más que los demás. Puede dormir un partido cuando el Milan necesita defender el resultado, o acelerarlo con un pase vertical si el equipo está obligado a remontar. Sería un arma táctica de enorme valor, capaz de cambiar la cara del centro del campo desde el banquillo.
También en su última temporada en el Real Madrid, Modric había sido gestionado progresivamente con una presencia menos continua desde el inicio. Carlo Ancelotti había entendido que reducir sus minutos no significaba reducir su importancia. Al contrario, podía aumentar el impacto de sus cualidades en los momentos decisivos.
El verdadero desafío tiene que ver con Amorim. El técnico debe tener el valor de gestionar a Modric en función de las necesidades del Milan, sin sentirse obligado a alinearlo como titular por su trayectoria o por su prestigio internacional.
Un equipo que quiere presionar, correr y recuperar rápidamente el balón necesita al principio centrocampistas con mayor intensidad. Musah, pese a no tener ni de lejos la calidad del croata, demostró contra la Lazio lo útil que puede ser su trabajo físico. Esto no significa que siempre deba jugar en lugar de Modric, pero sí confirma que el equilibrio está por delante de los nombres.
La posible solución está precisamente ahí: utilizar hombres dinámicos en la fase más intensa y confiar a Modric las llaves del equipo cuando el partido se abre. El croata no tiene por qué ser necesariamente el protagonista desde el inicio para resultar decisivo. Es más, el Milan podría necesitarlo sobre todo al final, cuando un solo balón jugado con inteligencia puede marcar la diferencia entre un empate y una victoria.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🇮🇹 en este enlace.
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