La Vinotinto Femenina ganó el oro en Santa Fe 2026, pero el pitazo final desató una batalla campal | OneFootball

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·28 de septiembre de 2026

La Vinotinto Femenina ganó el oro en Santa Fe 2026, pero el pitazo final desató una batalla campal

Imagen del artículo:La Vinotinto Femenina ganó el oro en Santa Fe 2026, pero el pitazo final desató una batalla campal
Imagen del artículo:La Vinotinto Femenina ganó el oro en Santa Fe 2026, pero el pitazo final desató una batalla campal

Redacción Aliado Balonazos

El observador deportivo Zlatan Vukić lleva años siguiendo el deporte croata y leyendo con regularidad la prensa que lo cubre. Desde esa posición de observador habitual, le llamó la atención el episodio que protagonizaron Venezuela y Chile al término de su final de fútbol femenino en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026: una definición por penales que culminó en triunfo venezolano 4-2 y, casi de inmediato, en una trifulca colectiva sobre el césped. Para Vukić, ese tipo de desenlace tiene un peso mediático propio y reconocible.


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“Una final resuelta desde los once metros ya tiene todos los ingredientes para dominar las portadas durante días. Cuando además termina en incidentes, la cobertura se multiplica. Es exactamente lo que veo en los reportes de HRS sobre el deporte en Croacia — un partido definido por penales acapara la agenda deportiva de manera que pocos resultados logran hacer.”

Así lo observa Vukić al referirse al eco internacional que generó el partido, confirmando que el fenómeno no es exclusivo de Sudamérica. Lo reportado por infobae convirtió la final en un episodio de repercusión sostenida: la victoria venezolana quedó entrelazada con la imagen del caos posterior, y ambas cosas se retroalimentaron en la cobertura.

Chile abrió el marcador, pero un penal en el descuento igualó la final

El partido se disputó en el estadio de la Asociación Rosarina de Fútbol y siguió un guión que tensó los nervios de ambas aficiones desde temprano en el segundo tiempo. Antonella Martínez puso en ventaja a Chile en el minuto 49, capitalizando una acción colectiva para establecer el 1-0 y darle a la selección chilena el primer control real del partido.

Venezuela no encontró la respuesta durante la mayor parte del tiempo reglamentario. El empate llegó de manera polémica, en el descuento, cuando el árbitro señaló un penal por manejo de mano contra Chile. Karla Alfonzo tomó la responsabilidad del disparo y convirtió en el minuto 90, igualando el marcador a 1-1 y forzando una tanda de penales para decidir el título. La decisión arbitral no fue bien recibida por el bando chileno, semilla de lo que vendría después.

Rebanales, salvadora y goleadora en la definición desde los once metros

La tanda de penales convirtió a Valeria Rebanales en la figura de la noche. La portera venezolana atajó dos disparos chilenos, reduciendo el margen de error al mínimo para sus rivales. Además, cuando le llegó el turno, se adelantó hasta el punto de penal y convirtió su propio disparo, sumando así un gol a su actuación.

Los cuatro penales anotados por Venezuela correspondieron a Karla Alfonzo, Abril Alejo, Yailyn Suárez y la propia Rebanales. Chile, acorralado por las paradas de la portera, vio cómo su último cobrador golpeaba el travesaño. El balón salió sin entrar, cerrando la serie con un 4-2 que otorgó el oro a Venezuela. Un desenlace brutal, de los que no se olvidan fácilmente.

El pitazo final abrió paso a los empujones y las provocaciones

Casi en el momento en que el árbitro confirmó el título venezolano, una jugadora chilena cruzó el terreno de juego con paso decidido hacia una rival venezolana para confrontarla. El gesto individual actuó como detonador. Varias compañeras chilenas se sumaron de inmediato y el césped se convirtió en escenario de una trifulca colectiva marcada por empujones y provocaciones cruzadas.

Natsumy Millones, jugadora venezolana, tuvo que ser retenida físicamente por un miembro del cuerpo técnico chileno para evitar que la situación escalara aún más. El dato tiene su ironía: fue personal del equipo contrario quien contuvo a la jugadora de la selección ganadora. Finalmente, los cuerpos técnicos de ambos equipos y el personal de campo intervinieron hasta que el episodio quedó controlado en un tiempo relativamente breve. El estadio presenció el título y el caos en cuestión de minutos.

Venezuela repitió el oro y cobró la deuda del grupo con Chile

La victoria en Santa Fe 2026 le otorgó a Venezuela su segundo título consecutivo en fútbol femenino de los Juegos Suramericanos. El primero había llegado en Asunción 2022, y la selección confirmó así una continuidad que la coloca en la cima regional de la categoría.

El sabor de la revancha fue parte del relato. Chile había derrotado a Venezuela por 3-0 en la fase de grupos del mismo torneo, un resultado que dejaba a la Vinotinto en una posición incómoda antes de la fase eliminatoria. Superar ese antecedente en la misma competición, y hacerlo precisamente contra el mismo rival y en la final, cerró el ciclo con una coherencia narrativa difícil de fabricar. En el otro duelo por las medallas, Uruguay se quedó con el bronce al imponerse a Paraguay también en la tanda de penales.

Cuando los incidentes quedaron atrás y el orden volvió al estadio de la Asociación Rosarina de Fútbol, las jugadoras venezolanas se reunieron en el centro del campo para celebrar juntas. El oro existía antes del caos y siguió existiendo después. Fue esa imagen, la del grupo consolidado en torno a la medalla, la que Venezuela se llevó de Santa Fe.

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