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·27 de septiembre de 2026
Lamine da en Wembley el golpe que necesitaba para ganar el Balón de Oro

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Había demasiados focos puestos sobre Lamine como para esconderse. Wembley, la nueva estrella de campeona del mundo en la camiseta de España, Inglaterra como rival y Harry Kane enfrente convertían el partido en un escaparate extraordinario a solo dos días del cierre de las votaciones del Balón de Oro.
Y Lamine tardó apenas 104 segundos en dejar su firma. Aprovechó un error de Guéhi, robó el balón y definió con la izquierda de forma magistral para poner por delante a España.
Pero lo importante para su candidatura al reinado del fútbol no fue solamente el gol.

Lamine está más cerca de conseguir el Balón de Oro
Los números explican mejor que cualquier campaña publicitaria lo que hizo Lamine.
Siete remates, cuatro ocasiones creadas, 16 pases en el último tercio —el mejor registro del partido—, seis recuperaciones y 26 conducciones. Además, dejó varias acciones de calidad, entre ellas un taconazo que puso a Dani Olmo en disposición de rematar.
Y hay un detalle especialmente interesante para la valoración de un candidato al Balón de Oro.
Cuando España necesitó trabajar sin balón, Lamine también apareció. Dos de sus presiones ayudaron a cambiar el rumbo del encuentro y una de ellas estuvo en el origen de la acción que terminó con el empate de Álex Baena.
No fue simplemente el jugador que marcó el 0-1. Fue el futbolista que condicionó el partido cuando tuvo el balón y también cuando España tuvo que recuperarlo.

Harry Kane no tuvo una actuación afortunada ante España
La comparación resulta inevitable. Kane también llegaba a Wembley como uno de los grandes nombres relacionados con el Balón de Oro. El delantero del Bayern, además, tenía el escenario a su favor y la oportunidad de responder directamente al partido de Lamine.
Su noche, sin embargo, fue mucho más discreta. Kane marcó el 2-1 de Inglaterra con la colaboración de Cucurella, pero también falló un penalti con 2-1 en el marcador que habría colocado a Inglaterra con dos goles de ventaja. Su lanzamiento se estrelló en el larguero.
El contraste es evidente: mientras Kane tuvo una oportunidad decisiva desde los once metros y no la aprovechó, Lamine participó en prácticamente todos los registros del juego.
No es que un partido vaya a decidir por sí solo el Balón de Oro. Pero es difícil imaginar un escaparate más importante para Lamine a 48 horas del cierre de las votaciones.
España acabó remontando el 2-1 y ganó 2-3 en Wembley con los goles de Baena y Oyarzabal.
Lamine no volvió a marcar. Tampoco lo necesitó. Su gran partido llegó precisamente cuando más necesitaba su candidatura una actuación que pudiera ser recordada. A dos días de cerrar las votaciones, Lamine puso sobre la mesa algo más que argumentos.
Puso el escenario, el rival y la actuación que necesitaba para que nadie pudiera decir que se escondió cuando llegó la hora de la verdad.







































