Un 10 Puro
·28 de enero de 2026
Lamine llega al ocho sobrado

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·28 de enero de 2026


Lamine fue el mejor ante el Copenhaguen.Pedro Salado/Getty Images
El Barcelona hizo los deberes. Empezó con retraso, pero al final los entregó y con buena nota. El profesor Lamine se encargó de ello con una asistencia, un gol y un pase que provocó un penalti que transformó Raphinha. Lewandowski y Rashford fueron los otros goleadores azulgranas, mientras que Dadason adelantó al Copenhaguen.
El Copenhaguen tardó menos de cinco minutos en romper la línea adelantada de Flick. En concreto, fue entre Elyounoussi y Dadason. El noruego mandó un balón por detrás de Gerard Martín para que definiera el joven punta de 17 años que anotaba su tercer gol en Champions. Nápoles, Kairat y ahora Barcelona, casi nada. Saltó la sorpresa muy pronto en el Spotify, pero el Barcelona intentó reaccionar rápido. Kotarski tuvo que intervenir con dos paradones a Lewandowski y a Eric García para mantener la ventaja en el marcador.
Una noche pasada por viento en Barcelona que demoró los saques del equipo danés. A pesar de estar encerrados y sometidos a la voluntad de los azulgranas, lograron generar peligro en algún contragolpe. Obligando incluso a Joan García a salir de la portería para cortar un pase hacia la boca del área.
Uno de los que llevó la batuta de subir el balón fue Suzuki, que cada vez que robaba avanzaba con balón para mirar hacia arriba. Partido muy serio del japonés que se vio empañado por un penalti a Lewandowski. En el minuto 20, Marcos López fue sancionado con amarilla por perder el tiempo. Resumen de lo que se venía cociendo.
El Barcelona no lo dejó de intentar. Parecía que por Lamine no iba a ser así que Eric García la mandó al travesaño con un disparo lejano. Nuevos métodos con mejores resultados. El extremo español se llevó incluso una tarjeta amarilla por protestar. Estaba desesperado. Luego se vio recompensado. La última de la primera mitad fue para el Copenhaguen, pero Jordan Larsson no logró hacer efectiva la carrera que se pegó y remató contra Balde.
Ya en la segunda parte entró Bernal por Eric y el Barcelona comenzó mordiendo. Esta vez sí que le entró. Olmo encontró a Lamine que se fue corriendo más veloz que el resto y se la dio a Lewandowski que no falló a portería vacía. Lo celebró con rabia el de Mataró. Acto seguido, Fermín la mandó al lateral de la red, tras otro pase del mediapunta. El Barça salió entonado del túnel.
El Copenhaguen tardó en reaccionar, pero también la tuvo. Jordan Larsson consiguió controlar un envío en el costado derecho, pero la mandó hacia arriba. No estuvo atinado el hijo de la leyenda sueca Henrik. Joan García hizo un paradón a Claesson, pero quedó invalidado por un fuera de juego anterior. A la hora de juego, Lamine volvió a aparecer, y es que, aunque se desespera, este chico es muy bueno. La controló con música y su disparo se fue hacia dentro porque dio en un defensor. Fortuna, sí, pero lo intentó y se lo merecía, también.
De Lamine fue también el centro a Lewandowski que propició un penalti a favor. Lo transformó Raphinha, tras una revisión. A la derecha de Kotarski. Se tiró bien, pero es imposible ante lanzamientos así. Luego le haría un paradón a Cubarsí. La crueldad de la portería.
Con un Copenhaguen totalmente abatido, entraron Ferrán y Rashford al campo. Fue el inglés el que dio la puntilla con un golazo de falta directa -luego le dio al larguero-. Pero aún quedaban más emociones por vivirse. Gabriel Pereira cabeceó dos veces para aprovechar el error en la salida de Joan García y recortar diferencias a escasos minutos del final. El colegiado tuvo que revisarlo y finalmente, anularlo por fuera de juego. El Barcelona consigue el pase a octavos con emoción, pero firmeza. No fallan los de Flick en las grandes citas.








































