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·20 de septiembre de 2026
Las tres reglas del Balón de Oro que penalizan a Mbappé

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El premio no se decide mirando únicamente al goleador. Para premiar los goles ya se han creado otros galardones como el Pichichi o la Bota de Oro, que ya ha conseguido con justicia Mbappé.
El Balón de Oro establece tres criterios para determinar quién merece el galardón: rendimiento individual, éxitos colectivos y comportamiento y fair play.
El primero es el terreno en el que Mbappé puede presentar sus mejores argumentos. El francés ha sido protagonista absoluto en el apartado goleador y ya ha recibido el reconocimiento correspondiente con el Pichichi de LaLiga y del Mundial y la Bota de Oro.
Pero una cosa es valorar el rendimiento individual y otra muy diferente reducirlo exclusivamente al número de goles.
Ahí es donde empieza a complicarse el expediente del delantero del Real Madrid.
Mbappé no puede utilizar los goles, sin premio colectivo, como argumento exclusivo porque Harry Kane ha marcado todavía más. Y además, ha marcado goles que han dado títulos a su equipo.

Harry Kane no ha dicho su última palabra en el Balón de Oro | Foto: Getty Images
El inglés ha completado una temporada extraordinaria y, además de sus registros individuales, puede colocar sobre la mesa un elemento que Mbappé no tiene en la misma medida: los éxitos colectivos.
Y esa comparación resulta especialmente incómoda para el francés.
El Balón de Oro no premia al máximo goleador de la temporada. Lo que se intenta valorar es quién ha sido el futbolista más determinante atendiendo al conjunto de criterios establecidos.
Por eso la discusión no termina cuando se cuentan los goles.
Los éxitos colectivos constituyen el segundo gran apartado. Y aquí Mbappé tiene un problema evidente: sus extraordinarios números no terminaron acompañados de los grandes títulos que suelen reforzar una candidatura al Balón de Oro.

Mbappé acumula muchos goles que no han significado títulos para sus equipos
El Real Madrid cerró la temporada sin los grandes trofeos que esperaba conquistar y Francia tampoco pudo convertir la actuación individual de su estrella en un nuevo título mundial.
Eso no significa que un jugador sin títulos no pueda ganar el Balón de Oro. No existe una regla que diga que el campeón deba ser obligatoriamente un futbolista ganador de grandes competiciones. De hecho, son varios los jugadores que han conquistado el Balón de Oro sin ganar títulos. Cristiano Ronaldo, uno de ellos.
Pero sí significa que los éxitos colectivos forman parte del examen. Y no se pueden borrar de la ecuación porque el candidato haya marcado muchos goles.
Hay un tercer apartado que suele quedar relegado cuando el debate se convierte en una batalla de estadísticas: el comportamiento y el fair play. También cuenta.
Por tanto, las actuaciones polémicas protagonizadas durante la temporada pueden formar parte de la valoración de los votantes. No se trata de convertir un episodio concreto en una condena global del futbolista, sino de recordar que el comportamiento forma expresamente parte de los criterios.
Y aquí vuelve a aparecer una diferencia importante entre tener una temporada goleadora extraordinaria y presentar el expediente completo que exige el Balón de Oro.
Joan Maria Batlle ha llevado la discusión en Sport a un terreno especialmente incómodo para Mbappé en el tercer requisito para ganar el Balón de Oro "¿Recuerdan a Kylian ordenando a sus compañeros del Madrid retirarse a los vestuarios para no aplaudir al Barça tras la final de la Supercopa? Pues eso también cuenta", explica Batlle. Su actitud ante el Barça no es la mejor tarjeta de presentación para presumir de fair play. ¿Es que Mbappé no sabe perder? ¿Puede ser Balón de Oro alguien que no sabe perder?
En el mismo diario Albert Masnou plantea el "Balón de Playa" para Mbappé: "fue Mbappé quien sacó a sus compañeros del campo para evitar el pasillo de honor (al Barça en la Supercopa), frenando incluso a Asencio, que quería quedarse. Laporta lo resumió bien: “en la victoria y en la derrota se debe ser generoso y respetuoso”.
Y añade: "El Balón de Oro también debería premiar la deportividad, no solo la campaña mejor orquestada del año. Con ese currículum, lo que merece Mbappé no es un Balón de Oro. Es un balón de playa: vistoso, ligero, y que se desinfla a la primera de cambio".
Tampoco ayudan a Mbappé para mejor su imagen comportamientos sobre el césped como el que mostró hace unos días en Elche.
Allí se enzarzó en una discusión de muy bajo tono con el defensor local Gonzalo Villar. Éste cometió falta sobre el francés y éste, desde el suelo, le dio una patada.
Mbappé se puso de pie, se encaró con Gonzalo Villar y le insultó: "Hijo de puta, me cago en tu puta madre", le dijo, mientras le amenazaba con el dedo.
Lo que ocurrió en Elche no fue una anécdota doméstica. Todo lo que rodea a Mbappé tiene repercusión mundial. Lo bueno y lo malo.
Y sus amenazas a Villar también han dado la vuelta al mundo, así como el tuit que le dedicó el propio Elche hablando de Fair Play, una asignatura vital para ganar el Balón de Oro. Esa enganchada no le ha hecho ningún bien a Mbappé.
Mbappé ya tiene argumentos de sobra para ganar el Balón de Oro en el primer apartado. La pregunta es si le alcanzan cuando se ponen los tres sobre la mesa.