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·14 de agosto de 2026
Libro de pases del fútbol chileno cerró sin novedades de importancia

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El mercado de fichajes del fútbol chileno llegó oficialmente a su fin. A las 00:00 horas de este viernes 14 de agosto expiró el plazo establecido para la inscripción de nuevos jugadores en la Liga de Primera, poniendo término a un período de aproximadamente dos meses en el que los clubes tuvieron la posibilidad de reforzar sus planteles, corregir deficiencias detectadas durante la primera parte de la temporada y, en algunos casos, reconfigurar buena parte de sus proyectos deportivos.
Con el cierre del libro de pases, los equipos de la máxima categoría ya no podrán incorporar nuevos futbolistas durante lo que resta del campeonato. La principal excepción contempla aquellos casos en que alguno de sus jugadores sufra una lesión cuya recuperación esté proyectada por un período superior a 120 días, situación que abre una ventana extraordinaria para buscar un reemplazante bajo las condiciones establecidas por la normativa.
El cierre del mercado permite, además, realizar una primera lectura sobre las decisiones adoptadas por los distintos clubes. Mientras algunos apostaron por nombres de experiencia y trayectoria para elevar inmediatamente el nivel competitivo de sus planteles, otros optaron por movimientos más específicos, destinados a solucionar posiciones determinadas o entregar mayor profundidad a sus respectivas alternativas. En ese escenario, el mercado no solo dejó nuevos nombres, sino que también expuso las distintas realidades económicas, deportivas y estratégicas de las instituciones que integran la Primera División.
Entre los principales protagonistas estuvieron, como era previsible, los denominados tres grandes del fútbol chileno. Colo-Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica aprovecharon esta ventana para incorporar piezas con la intención de fortalecer sus aspiraciones y mantenerse en la pelea por los objetivos que se trazaron para la segunda parte de la temporada.
En el caso de Colo-Colo, uno de los movimientos que mayor repercusión generó fue la contratación del arquero de Cabo Verde Vozinha, incorporación que despertó expectativas no solamente por su experiencia internacional, sino también por el impacto mediático que acompañó su llegada al Estadio Monumental. El guardameta aparece como una apuesta destinada a elevar la competencia interna y entregar una alternativa de jerarquía en una posición particularmente sensible dentro de cualquier proyecto que aspire a disputar títulos.
Por su parte, Universidad de Chile concretó el regreso de Igor Lichnovsky, un futbolista que conoce el club y que vuelve con una trayectoria internacional considerable. Su incorporación responde a la búsqueda de mayor experiencia y solidez defensiva, especialmente considerando las exigencias que debe afrontar el conjunto azul en el tramo decisivo de la temporada. Más allá del nombre propio, su llegada representa también una señal respecto de la necesidad de contar con jugadores capaces de asumir responsabilidades en escenarios de alta presión competitiva.
En Universidad Católica, en tanto, uno de los movimientos más destacados fue la contratación del defensor argentino Agustín García Basso, quien llega para reforzar una estructura que necesitaba alternativas y experiencia en su última línea. La apuesta cruzada se enmarca en la necesidad de recuperar consistencia y competitividad en una temporada en la que el equipo ha debido enfrentar distintos desafíos y en la que cada punto adquiere especial relevancia de cara a la recta final.
El cierre del mercado deja así una fotografía definitiva de los planteles de Primera División para el resto del campeonato. A partir de ahora, las decisiones tomadas en las oficinas deberán comenzar a traducirse en resultados dentro de la cancha. Los refuerzos tendrán que demostrar que pueden responder a las expectativas que acompañaron sus contrataciones, mientras que los cuerpos técnicos deberán encontrar rápidamente las fórmulas para integrar a las nuevas piezas sin alterar los equilibrios alcanzados durante la primera parte del torneo.
La etapa de especulación quedó atrás. Con el libro de pases cerrado, comienza ahora la fase en que cada incorporación será evaluada por su rendimiento y cada ausencia, por su impacto en el funcionamiento colectivo. Para los clubes que aspiran al título, el margen de error se reduce considerablemente: ya no hay espacio para nuevas contrataciones y serán los planteles disponibles los que deberán sostener las aspiraciones durante la segunda mitad de la temporada.
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