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·1 de enero de 2026
Liga MX congela el ascenso hasta 2026-27: las nuevas reglas sepultan el retorno deportivo a Primera

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·1 de enero de 2026

El fútbol mexicano seguirá cerrado: no habrá ascensos ni descensos hasta que los clubes de Expansión cumplan con un nuevo proceso de certificación y requisitos aún desconocidos.
La Liga MX seguirá siendo un circuito cerrado. El balompié mexicano permanecerá sin ascenso ni descenso deportivo, al menos, hasta la temporada 2026-27. El anuncio, que confirma la continuidad del modelo instaurado desde 2021, redefine nuevamente el mapa competitivo del país y extiende un periodo oscuro para los clubes de la Liga de Expansión, que llevan años esperando una ruta clara para competir por un lugar en Primera.
El último ascenso deportivo data de 2019, cuando Atlético San Luis obtuvo el boleto tras consagrarse bicampeón del Ascenso MX en el Apertura 2018 y Clausura 2019. Desde entonces, el fútbol mexicano se estancó en un sistema donde la permanencia en el máximo circuito dejó de depender de resultados, con consecuencias que aún resuenan: pagos millonarios para evitar el descenso, compras de franquicias, mudanzas de plazas y desafiliaciones.
El nuevo esquema establece tres condiciones mínimas para que un club de la Expansión aspire a llegar a la Liga MX. El problema es que solo una está clara, otra cambia la regla histórica y la tercera es, por ahora, un hueco administrativo:
La indefinición no es nueva. La abolición del ascenso en 2021 dejó casos emblemáticos en el camino. El Club Deportivo Tapatío fue uno de los más perjudicados: campeón sin derecho a subir. Antes, el Clausura 2017 marcó el último descenso deportivo real. Jaguares de Chiapas perdió la categoría tras finalizar último en la tabla de cocientes con un 1.1470 en 102 partidos. Su lugar lo ocupó Lobos BUAP, un club que poco después pagaría 120 millones de pesos para mantenerse en Primera, antes de vender su sitio a FC Juárez.
Ese descenso cerró una puerta que nunca volvió a abrirse por méritos deportivos. El periodo posterior estuvo marcado por maniobras administrativas: Veracruz también pagó su permanencia, Morelia vendió su franquicia a Mazatlán en plena pandemia, y la desafiliación del propio Veracruz provocó un terremoto institucional que terminó por enterrar el modelo competitivo tradicional.
Entre 2018 y 2025, la escalera entre divisiones funcionó más por decisiones de escritorio que por resultados. En teoría, existieron campeones en Expansión con derecho a soñar; en la práctica, casi ninguno pudo hacerlo. Cafetaleros de Tapachula (2018) no cumplió requisitos; Tepatitlán (2021), Atlante (2022), Tapatío (2023, 2025) o Cancún FC (2024) quedaron atrapados en un sistema sin ascenso.
El contraste con los movimientos de franquicia en Primera pinta el resto del escenario:
2018 | Lobos BUAP paga para no descender
2019 | Veracruz repite la fórmula, mientras Juárez compra la plaza poblana
2020 | Sin descenso por pandemia; Mazatlán compra la franquicia de Morelia
2021-2025 | Año tras año, los últimos en cociente se mantienen sin sanción deportiva (San Luis, Juárez, Querétaro, Xolos, Mazatlán)
México entrará al Mundial de 2026 como anfitrión con una liga en la que la competencia vertical está suspendida, sin consecuencias para los peores y sin premio para los mejores de la categoría inferior. Ahora, todo queda supeditado a un proceso de certificación que todavía no existe públicamente y que condicionará el futbol mexicano hasta 2027.
Para los clubes de Expansión, la sensación es clara: la Primera División sigue siendo una puerta cerrada con llave. Para la Liga MX, la apuesta es mantener la estabilidad financiera como argumento central. Para el aficionado, la ecuación mantiene una pregunta sin respuesta: ¿en qué momento volverá el fútbol mexicano a premiar y castigar desde la cancha?









































