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·18 de junio de 2026
Lionel Messi: la razón de sus lágrimas, la tarjeta roja que no fue y el mensaje de Arturo vidal (Videos)

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·18 de junio de 2026

También fue su primera conquista en esta edición de la Copa del Mundo, una anotación que desató la euforia de miles de hinchas argentinos presentes en las tribunas y que tuvo una reacción poco habitual en el propio protagonista.
Porque esta vez no hubo únicamente festejo. Hubo lágrimas.
Las cámaras captaron a un Messi visiblemente emocionado tras romper el cero ante Argelia. Una imagen poderosa que rápidamente se volvió viral y generó interrogantes dentro y fuera de Argentina. No era habitual ver al capitán albiceleste exteriorizar de esa manera sus emociones en medio de un partido. La escena adquirió todavía más relevancia cuando el propio futbolista fue consultado al respecto tras la contundente victoria por 3-0.
Su respuesta sorprendió por la sinceridad.
«Las lágrimas fueron cuestión totalmente ajena a lo deportivo. Pasé unos días difíciles, complicados. La emoción fue por eso, agradezco a mis compañeros, al cuerpo técnico y la delegación», explicó el delantero del Inter Miami.
Las palabras de Messi abrieron inmediatamente un abanico de especulaciones. Como suele ocurrir cuando se trata de una figura de semejante dimensión mediática, las redes sociales se llenaron de teorías. Algunas apuntaban incluso a supuestos problemas personales con su esposa, Antonela Roccuzzo. Sin embargo, aquella hipótesis fue desactivada casi de inmediato por la propia Antonela mediante una emotiva publicación en Instagram.
«Vamoooos Argentina!!!! Con vos siempre @leomessi!!!! Sos increíble!!», escribió junto a fotografías tomadas desde el estadio de Kansas en las que aparecía acompañada de sus hijos alentando al capitán argentino.
Con esa versión descartada, la atención se trasladó hacia otro ámbito mucho más sensible. Con el correr de las horas, distintos medios argentinos comenzaron a coincidir en una misma explicación. El delicado momento emocional que atraviesa Messi estaría relacionado con la salud de su padre, Jorge Messi.
El portal MDZ fue uno de los primeros en profundizar sobre el tema. Según informó el medio, las declaraciones del astro rosarino confirmaban la difícil situación familiar que viene enfrentando desde hace varios meses. Radio Mitre aportó posteriormente más detalles.
«Tiene que ver con el padre, no está bien de salud. Hace tiempo, varios meses, que Jorge tiene un problema bastante grave de salud», señalaron desde la emisora argentina.
La preocupación se habría intensificado durante los días previos al debut mundialista.
«Esta semana hubo algunas situaciones que empeoraron su estado de salud y Messi está sufriendo esas cuestiones internas», agregaron.
Según la información difundida por MDZ, el propio Lionel ha estado involucrado activamente en la búsqueda de tratamientos, alternativas médicas y segundas opiniones desde comienzos de año. Incluso habría recurrido a contactos cercanos para consultar especialistas y evaluar distintos caminos para afrontar el cuadro de salud de su padre.
Es una realidad que ayuda a comprender la carga emocional detrás de aquellas lágrimas. Una demostración de que incluso las figuras más extraordinarias del deporte continúan enfrentando preocupaciones humanas, familiares y personales que trascienden cualquier éxito deportivo.
Y, sin embargo, mientras fuera de la cancha atraviesa momentos complejos, dentro del terreno de juego continúa ampliando una leyenda que parece no tener fecha de caducidad.
Ante Argelia volvió a demostrarlo.
LA TARJETA ROJA QUE NO FUE
Messi fue el gran protagonista del estreno argentino en el Mundial. Marcó los tres goles del triunfo, lideró cada ataque y elevó una vez más su nombre a la historia de la competición. Su triplete le permitió alcanzar los 16 tantos mundialistas e igualar el récord histórico del alemán Miroslav Klose como máximo goleador en Copas del Mundo.
Sin embargo, no todo giró en torno a los aplausos.
Durante el primer tiempo protagonizó una acción que abrió un intenso debate arbitral. En una disputa con Aissa Mandi, el argentino terminó impactando con los tapones sobre el gemelo del defensor argelino. Los futbolistas africanos reclamaron inmediatamente la expulsión, pero el árbitro polaco Szymon Marciniak sancionó únicamente la infracción y ni siquiera mostró tarjeta amarilla. Tampoco hubo intervención desde la sala VAR.
La polémica no tardó en trasladarse al análisis de ex árbitros internacionales.
El mexicano Arturo Brizio, mundialista en Estados Unidos 1994 y Francia 1998, fue especialmente contundente en Fox Sports.
«Hace una entrada con fuerza desmedida, con el balón a metro y medio, arriba del tobillo y por detrás, poniendo en serio riesgo la integridad física de su oponente. Esto, en buen castellano, se llama tarjeta roja», afirmó.
Brizio fue incluso más allá al cuestionar tanto la decisión de Marciniak como la ausencia de revisión por parte del VAR.
«Messi tendría que haber sido expulsado. Había todos los elementos para sacar una tarjeta roja. Creo que se tuvo una consideración especial al mejor jugador del mundo», sostuvo.
Una visión distinta ofreció el ex árbitro español Eduardo Iturralde González, quien consideró que la acción estuvo más cerca de una amonestación que de una expulsión.
«Es amarilla clarísima; le pisa por detrás. No le va a llamar el VAR porque pisa y suelta la pierna para atrás», explicó en declaraciones al diario AS.
Más moderado aún fue el análisis del brasileño Paulo César de Oliveira.
«Se trató de una entrada temeraria. Intensidad media. No hubo fuerza excesiva como para merecer una tarjeta roja», argumentó en Globo Esporte.
La controversia alimentó el debate posterior al partido, aunque no logró eclipsar la exhibición futbolística del capitán argentino.
LA ADMIRACION DEL KING
Entre quienes disfrutaron especialmente de la actuación estuvo un viejo admirador: Arturo Vidal.
El mediocampista chileno siguió el encuentro en vivo y reaccionó repetidamente a través de su programa «El Reino de Vidal». Sus comentarios reflejaron una mezcla de admiración, sorpresa y resignación ante el talento de Messi.
«Golazo, el único que puede marcar la diferencia. Ese hue… es de otro planeta. Qué terrible ese golazo», comentó tras la apertura de la cuenta.
Con el paso de los minutos, Vidal continuó destacando el impacto del rosarino sobre el juego argentino.
«Otra vez, el que más concentrado estaba en el partido. Quién más que tú, Leo. Era el que estaba con más ganas. Argentina la única fe que tiene para pelear el Mundial es con él», afirmó.
Y cuando llegó el tercer gol, el que le permitió igualar a Klose como máximo artillero histórico de los Mundiales, el chileno terminó por rendirse definitivamente.
«Es un extraterrestre. No falla. Increíble. El único que juega en Argentina. Juega solo. Hace todo, el único que se mueve pensando en el arco», declaró.
Incluso se aventuró con una predicción de cara a los próximos compromisos de la Albiceleste.
«Le queda Jordania y Austria. Va a hacer nueve goles en tres partidos», lanzó entre risas.
Quizás la frase tenga algo de exageración. Lo que no parece exagerado es pensar que Messi sigue desafiando cualquier lógica. A los 39 años continúa dominando partidos, batiendo récords y apareciendo cuando Argentina más lo necesita.
Las lágrimas en Kansas mostraron al hombre. Los goles recordaron al futbolista. Y la combinación de ambas dimensiones terminó construyendo una de las imágenes más poderosas de este inicio del Mundial 2026: la de un campeón que sigue escribiendo historia mientras enfrenta batallas mucho más importantes que las que se disputan sobre el césped. /Francisca Suazo.
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