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·17 de septiembre de 2026
Lo del Betis de Pellegrini supera todas las expectativas: ganó otra vez y pelea arriba con los grandes (Video del 1-0 al Getafe)

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El Betis sigue encontrando caminos para ganar. Esta vez no necesitó del brillo exhibido en otros encuentros ni de una goleada para confirmar que atraviesa un momento especialmente sólido. Los verdiblancos se impusieron por 1-0 a un duro Getafe, en un partido trabajado, áspero y condicionado por las constantes interrupciones de un rival que terminó cometiendo más de 20 faltas. La diferencia la marcó Abde, protagonista de una acción colectiva de gran calidad y autor del único tanto de una noche en la que el equipo de Manuel Pellegrini volvió a demostrar que también sabe competir cuando el fútbol exige paciencia, oficio y capacidad de sufrimiento.
El Betis gana, gana y gana. Ya son cuatro victorias consecutivas y, además, frente a rivales de enorme exigencia: Real Madrid, Lille, Villarreal y ahora Getafe. Una secuencia que explica buena parte de la posición que ocupa en la clasificación y que, sobre todo, confirma la amplitud de recursos de una plantilla capaz de responder en escenarios muy diferentes. Hay partidos para disfrutar y otros para trabajar. Este último perteneció claramente al segundo grupo. Los verdiblancos tuvieron que convivir con interrupciones permanentes, duelos físicos, protestas y un rival empeñado en llevar el encuentro a un terreno de máxima fricción, pero terminaron imponiendo su jerarquía y sumando tres puntos que vuelven a reforzar sus aspiraciones.
El héroe fue Abde, que cerró de la mejor manera posible una semana complicada después de la polémica generada en torno a la camiseta de apoyo al pueblo de Ceuta. El marroquí respondió donde mejor sabe hacerlo: sobre el terreno de juego. Su gol llegó después de una notable combinación entre Deossa, Antony y Parrott, una acción que terminó con el extremo apareciendo en el lugar preciso para definir prácticamente a placer. Fue una recompensa individual, pero también el resultado de una jugada colectiva que sintetizó buena parte de las virtudes del Betis durante la primera mitad.
No fue, probablemente, la actuación más brillante de los de Pellegrini. Sí fue una demostración de madurez. El conjunto heliopolitano entendió rápidamente qué partido tenía por delante, administró la pelota, controló los daños y supo manejar los tiempos sin caer en la provocación de un Getafe que buscó permanentemente romper el ritmo. Incluso con una rotación importante en su alineación, el Betis mantuvo su estructura y encontró soluciones. La mirada ya está puesta en La Coruña, donde buscará la quinta victoria consecutiva antes del parón, con la confianza que entrega una racha que no parece producto de la casualidad.
Fue un Betis intenso y, sobre todo, concentrado. Nunca le perdió la cara al partido pese a las constantes interrupciones provocadas por el Getafe. Bordalás intentó llevar a los verdiblancos a un escenario emocional en el que la paciencia pudiera transformarse en ansiedad, pero se encontró con un equipo mucho más maduro, capaz de interpretar las trampas habituales de este tipo de encuentros sin entrar en ellas. Los de Pellegrini no necesitaron responder a cada provocación: respondieron jugando.
La superioridad verdiblanca fue evidente durante buena parte del encuentro y, como ya había ocurrido ante el Villarreal, la renta final volvió a resultar demasiado corta en relación con las ocasiones generadas. El Betis pudo haber llegado al tramo final con mayor tranquilidad, pero volvió a encontrarse con un problema que se repite: su producción ofensiva merece, en ocasiones, una recompensa mayor. Tuvo oportunidades de todos los colores y atacó por tierra, mar y aire, pero volvió a faltarle precisión en esos metros decisivos en los que un partido puede quedar definitivamente resuelto.
El cambio de campo en el sorteo previo fue uno de esos detalles que forman parte del otro fútbol. Ya lo había hecho el Real Madrid de Mourinho y ahora también lo puso en práctica el Getafe de Bordalás. Una estrategia difícil de interpretar desde fuera, quizás destinada a desestabilizar al rival antes incluso de que comenzara el encuentro. Son esos pequeños recursos que algunos equipos utilizan para alterar el contexto y que adquieren sentido cuando consiguen su objetivo, aunque puedan parecer anecdóticos cuando no generan ningún efecto.
Pellegrini, mientras tanto, respondió con una rotación masiva que también sirvió para poner a prueba la profundidad de su plantilla. Natan apareció como central derecho y el técnico chileno volvió a distribuir minutos, esfuerzos y responsabilidades pensando no solamente en el partido ante el Getafe, sino también en lo que viene. Y la respuesta de sus jugadores fue contundente. Antony y Abde comenzaron lanzados por las bandas, generando profundidad y obligando al conjunto visitante a retroceder. El Getafe apenas encontraba espacios y sus opciones ofensivas llegaban principalmente a partir de errores puntuales del rival.
Uno de ellos apareció en una cesión de Facundo hacia Valles, que obligó al guardameta verdiblanco a intervenir oportunamente. Poco después, Parrott estuvo a centímetros de protagonizar una acción para el recuerdo. El delantero robó una pelota en el centro del campo y, viendo adelantado a Soria, intentó una definición directa que obligó al portero del Getafe a emplearse a fondo para enviar el balón al córner. Fue una oportunidad extraordinaria y una señal inequívoca de que el Betis había comenzado con la intención de imponer condiciones.
La recuperación rápida de la pelota fue otro de los factores determinantes. El Betis no solamente tenía la posesión, sino que conseguía recuperarla inmediatamente después de perderla, manteniendo al Getafe lejos de las zonas donde podía hacer daño. Deossa adquirió un protagonismo especial en esa dinámica, aportando presencia física, capacidad de recuperación y conducción. Antony y Facundo, por su parte, insistían con disparos desde fuera del área buscando romper un entramado defensivo cada vez más cerrado.
El encuentro se llenaba de interrupciones. Los de Bordalás comenzaron a consumir segundos desde el pitido inicial y las protestas se multiplicaban ante cada decisión arbitral. Una falta de Junior que mereció tarjeta fue uno de los primeros episodios de una tarde en la que el contacto físico terminó siendo protagonista. Ortiz y Davinchi recibieron amarillas de manera consecutiva, en un contexto que exigía máxima concentración para no perder el control emocional.
Pero el Betis no se desordenó.
Siguió jugando.
Y siguió llegando.
Antony encontró finalmente el espacio para su disparo y ahí apareció la primera gran ocasión del partido después de la acción de Parrott. Fue una volea del brasileño tras un córner que Soria alcanzó a desviar con enormes dificultades y que terminó golpeando en el poste. Durante algunos segundos, la grada del Betis ya estaba celebrando lo que parecía el primer gol de la noche. El balón, sin embargo, se negó a entrar.
Los verdiblancos insistieron. Ya acumulaban más de diez remates, once con el disparo de Isco desde la frontal. El dominio era claro, pero el marcador seguía sin reflejarlo. Y fue entonces cuando apareció la acción que terminó inclinando definitivamente el partido.
Deossa recibió en campo propio y se deshizo de dos adversarios con una potencia física extraordinaria. Le agarraron, intentaron frenarlo, pero el colombiano consiguió liberarse y continuar la jugada. Su conducción rompió la primera línea de presión del Getafe y permitió activar una transición ofensiva que terminó siendo decisiva. Encontró a Abde, el marroquí abrió para Antony y el brasileño detectó inmediatamente la internada de Parrott dentro del área.
El delantero recibió y, en lugar de precipitarse, eligió el pase atrás. Un movimiento preciso, casi académico, que encontró nuevamente a Abde entrando desde atrás. El extremo solamente tuvo que empujar la pelota para colocar el 1-0. Una jugada colectiva construida con velocidad, potencia y precisión, pero también con la pausa necesaria en el último momento.
La bandera del asistente se levantó inmediatamente. Fuera de juego.
El festejo se congeló por unos instantes.
El VAR, sin embargo, revisó la acción y corrigió la decisión inicial: todo estaba en regla. El gol era válido. El 1-0 subió definitivamente al marcador y la grada del Benito Villamarín estalló.
En megafonía se escuchó entonces «As-salamu alaikum», expresión árabe que significa «la paz sea contigo». El mensaje adquirió un significado especial después de los días difíciles que había vivido Abde por la polémica relacionada con la camiseta de apoyo al pueblo de Ceuta. Esta vez no hubo declaraciones ni explicaciones. Hubo fútbol. Hubo un gol. Y hubo una celebración compartida con el equipo, aunque con un capítulo especialmente emotivo junto a sus inseparables compañeros Deossa y Antony, protagonistas también de la jugada que terminó decidiendo el encuentro.
El Betis volvía a ganar.

Quizás no con la brillantez de otras noches, pero sí con algo que puede resultar todavía más importante a estas alturas de la temporada: la capacidad de adaptarse. Supo atacar cuando tuvo espacios, insistir cuando el rival se cerró, mantener la calma cuando el partido se volvió áspero y defender su ventaja cuando llegó el momento de hacerlo.
El 1-0 puede parecer escaso por las ocasiones acumuladas, pero también cuenta una historia. La de un equipo que está aprendiendo a ganar de distintas maneras. A veces desde el talento, otras desde la contundencia y, como ante el Getafe, desde la paciencia, el control y el trabajo. Cuatro victorias consecutivas ante Real Madrid, Lille, Villarreal y Getafe explican el presente de un Betis que sigue creciendo y que ahora mira hacia La Coruña con un objetivo concreto: prolongar la racha y llegar al parón con una quinta victoria consecutiva que confirme que este equipo, además de jugar bien, también sabe sufrir.y gana el Betis.
El que mejor sabe conjugar este verbo ganar en los tiempos recientes, con permiso del Barcelona. Los de Pellegrini acumulan en este arranque tan brillante y miran a la mayoría desde la atalaya de la zona alta, donde quieren empadronarse todo el curso.
/Por Sol García Lineros, corresponsal de todo fútbol en España. Fotos: ABC Sevilla. Video. Espn







































