Da igual la pelota
·4 de enero de 2026
Lo que no se vio del Espanyol – FC Barcelona

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·4 de enero de 2026

Un derbi barcelonés nunca es un partido más y, si a ese contexto ya de por sí inflamable se le añade el regreso de Joan García al RCDE Stadium. El resultado es una mezcla altamente explosiva. Espanyol y Barcelona se citaron en Cornellà para disputar uno de los derbis más igualados a nivel deportivo de los últimos años, con un conjunto perico renovado, mirando a Europa, y un Barça instalado en la zona alta de la clasificación. El escenario invitaba a un gran espectáculo y, aunque el marcador fue ajustado, el ambiente estuvo a la altura de una cita mayúscula.
Desde los días previos, la tensión se palpaba en el entorno. En el club blanquiazul existía una notable preocupación por el clima que se estaba generando, alimentado por mensajes y amenazas en redes sociales. El Espanyol estaba advertido de posibles sanciones, incluso del cierre del estadio, si se producía algún incidente grave. Por ello, se extremaron las medidas de seguridad, con redes protectoras detrás de ambas porterías para evitar el lanzamiento de objetos.
El RCDE Stadium vivió un encuentro de nervios a flor de piel, con gritos constantes y una presión ambiental capaz de incomodar incluso a un espectador neutral. Aun así, la situación no pasó a mayores durante la mayor parte del choque y la cordura terminó imponiéndose. Solo tras el segundo gol azulgrana se registraron lanzamientos de botellas de plástico hacia la zona visitante.
El gran foco del partido fue Joan García. Cada intervención suya estuvo acompañada de pitos, insultos, pancartas y hasta ratas de peluche lanzadas simbólicamente desde la grada. En el minuto 13, dorsal del guardameta, aparecieron pancartas con ratas vestidas de azulgrana. Lejos de venirse abajo, el portero mantuvo la calma y firmó una actuación sobresaliente, sosteniendo al Barça con intervenciones decisivas. La animadversión local no se limitó a Joan. Lamine Yamal y Balde también fueron objeto de sonoras pitadas.
Pese a todo, Joan García se comportó con absoluta deportividad. No celebró ninguno de los goles del Barça en señal de respeto hacia su antiguo club y su afición, no respondió a las provocaciones y se centró exclusivamente en el juego, siendo decisivo para el triunfo visitante.
Su actuación dejó incluso una acción tan curiosa como efectiva. En el minuto 19, ante una ocasión clara del Espanyol, Joan empujó a su propio compañero Gerard Martín para colocarlo en la trayectoria del disparo rival y evitar el gol. Una jugada tan poco habitual como inteligente, que rápidamente se viralizó en redes sociales y fue clave para mantener con vida al Barça.
El partido también dejó escenas llamativas tras el pitido final, como la conversación entre Manolo González y Dmitrovic. En la que el técnico pidió a su portero moderación en sus gestos con los jugadores azulgranas. Todo ello en un derbi que contó con un despliegue policial y de seguridad excepcional, acorde a la magnitud y tensión de uno de los encuentros más calientes de los últimos tiempos en Barcelona.
Autor: Iván.
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