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·13 de septiembre de 2026

Loftus-Cheek, otra ocasión perdida: así no puede ser el 10 del Milan

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Loftus-Cheek sigue al margen del juego también contra la Lazio: Amorim debe abandonar un equívoco táctico que le está quitando calidad e imprevisibilidad al juego rossonero

Tiene físico, y también experiencia internacional. Lo que, sin embargo, sigue faltando es todo lo que debería distinguir al mediapunta titular del Milan: calidad entre líneas, rapidez de pensamiento, capacidad para crear ocasiones y personalidad para pedir el balón. También contra la Lazio, Ruben Loftus-Cheek se quedó al margen del partido, incapaz de dejar una huella reconocible en el juego rossonero.


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Ya no se trata de una sola actuación negativa. La sensación es que el Milan está insistiendo en un equívoco táctico evidente, pidiéndole al inglés que interprete un rol que no potencia sus características. Un mediapunta debe dar luz al juego, mientras que Loftus-Cheek demasiado a menudo termina por apagarlo. Recibe poco entre líneas, no acelera la circulación y rara vez encuentra una jugada capaz de desordenar la defensa rival. Su presencia se vuelve casi invisible precisamente en la zona en la que debería ser más influyente.

Loftus-Cheek como mediapunta es un equívoco que hay que cortar

El problema no es el valor absoluto del jugador. Loftus-Cheek todavía puede ser útil, pero debe serlo en el contexto adecuado. Su fortaleza aparece cuando puede arrancar unos metros más atrás, acompañar la acción y aprovechar su zancada en campo abierto. Colocarlo de manera fija por detrás del delantero, en cambio, significa obligarlo a jugar de espaldas a la portería, en espacios reducidos y bajo presión: situaciones en las que sus límites técnicos y de toma de decisiones se hacen más visibles.

El Milan no puede permitirse un mediapunta que se limite a ocupar una posición en la pizarra táctica. En esa zona hace falta un jugador vivo, rápido y creativo. Hace falta alguien que pida el balón incluso en los momentos más complicados, no una figura intermitente que atraviese el partido sin cambiar su rumbo.

Contra la Lazio, una vez más, la aportación del inglés fue demasiado débil. Ninguna sacudida, poca conexión con el frente ofensivo y una sensación constante de ajenidad al juego. Si su tarea era enlazar el centro del campo y el ataque, la conexión estuvo casi siempre interrumpida.

El Milan necesita otra cosa entre líneas

Ruben Amorim debe tomar nota. Insistir con Loftus-Cheek en ese rol no sería confianza, sino terquedad. El técnico portugués dispone de perfiles ofensivos más aptos para recibir entre líneas, encarar al rival y aumentar el ritmo de la jugada. Seguir prefiriendo una solución tan conservadora corre el riesgo de volver previsible a un Milan que ya ha mostrado dificultades en la producción ofensiva.

La remontada en el Olímpico evidenció cuánto puede cambiar el equipo cuando entran futbolistas más dinámicos y valientes. No es un detalle: es una indicación técnica precisa. El Milan necesita imprevisibilidad, no solo centímetros y fuerza física.

Un suplente útil, no un titular intocable

Loftus-Cheek todavía puede tener un espacio importante, especialmente en los partidos más físicos o cuando hace falta aumentar el peso y la capacidad de llegada del centro del campo. Pero considerarlo un titular fijo en la mediapunta significa quitarle calidad al equipo y, al mismo tiempo, utilizar mal al propio inglés.

El nombre y el currículum no pueden garantizar el puesto. Lo que cuenta es el rendimiento y la utilidad dentro del sistema. En este momento Loftus-Cheek no está ofreciendo ni una cosa ni la otra. Amorim debe tener el valor de cambiar: el Milan no puede seguir esperando a un mediapunta que, sencillamente, mediapunta no es.

Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🇮🇹 en este enlace.

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