Los chicos de Wanderers vuelven a Valparaíso con la frente muy en alto: cayerón 3-1 ante Real Madrid y el árbitro (Videos) | OneFootball

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·19 de septiembre de 2026

Los chicos de Wanderers vuelven a Valparaíso con la frente muy en alto: cayerón 3-1 ante Real Madrid y el árbitro (Videos)

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El conjunto porteño fue notoriamente perjudicado por Jurij Kodrun, el árbitro  polaco, que expulsó a tres jugadores caturros y fue responsable directo del 3-1 en favor del poderoso elenco español

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¡La formación de Wanderers! Fabiano Avello; Amaro Silva, Cristopher Valenzuela, Benjamín Adasme, Alexander Dubo; Lucas Avendaño, Cristóbal Villarroel, Vicente Vargas, Ignacio Flores; Christian Silva y Cristóbal Ponce.

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La historia era muy adversa para el fútbol chileno en el Santiago Bernabeu. Porque registraba dos resultados que era mejor sepultarlos en el olvido.


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En 1961, Unión Española visitó el mítico estadio madridista en medio de una extensa gira amistosa por territorio español y recibió una goleada vergonzosa: 9-0.

Pero dolió más aún lo que pasó el 28 de agosto de 1991, porque el Colo Colo como flamante campeón de la Copa Libertadores fue invitado a disputar el XIII Trofeo Santiago Bernabéu. Lamentablemente, el equipo de Mirko Jozic cayó por un abultado 6-1.

Lo de esta tarde en cambio fue muy diferente.

Porque se perdió, es cierto y nadie pretende hablar de victorias morales. Pero que si le da a estos chicos de Santiago Wanderers el consuelo de volver a Valparaíso con la frente muy en alto.

Santiago Wanderers quedó eliminado de la Copa Intercontinental Sub-20 tras caer ante el Real Madrid en un partido que tuvo todos los ingredientes de una batalla futbolística. El conjunto porteño no solo debió enfrentarse a la jerarquía de uno de los clubes más poderosos del mundo, sino también a la adversidad de jugar durante gran parte del encuentro con un hombre menos y terminar resistiendo con apenas ocho futbolistas sobre el campo. Aun así, los dirigidos por el equipo caturro compitieron, se rebelaron ante el escenario y mantuvieron la ilusión hasta los últimos instantes.

Una expulsión temprana que condicionó todo

El partido comenzó a complicarse para Wanderers a los 25 minutos, cuando Alexander Dubo fue expulsado tras una fuerte infracción sobre Daniel Yáñez. Una acción que dejó al equipo chileno en inferioridad numérica demasiado pronto y que obligó a modificar sus planes frente a un rival que, por su calidad individual y profundidad de plantel, podía aprovechar cada espacio disponible.

Solo cuatro minutos después llegó el golpe que parecía encaminar definitivamente la historia. Daniel Yáñez ejecutó un tiro libre que atravesó una barrera humana dentro del área y terminó colándose en el arco porteño. El 1-0 para el Real Madrid fue una consecuencia directa de aquella falta y puso a Wanderers ante un desafío mayúsculo: sostenerse con diez jugadores frente a un adversario acostumbrado a controlar este tipo de escenarios.

Durante el resto de la primera mitad, el equipo caturro se mostró por momentos descontrolado, algo comprensible considerando el impacto de la expulsión y la necesidad de reorganizarse rápidamente. Sin embargo, no renunció a atacar. A pesar de la desventaja numérica, logró pisar campo rival, especialmente en los minutos finales, cuando encontró en Vicente Vargas, su extremo izquierdo, a uno de sus principales argumentos ofensivos.

Wanderers se rebela y encuentra un empate inesperado

La reacción porteña tuvo su premio apenas iniciado el segundo tiempo. A los 49 minutos, un error grosero del Real Madrid en la salida permitió que Christian Silva recuperara el balón y quedara en posición inmejorable dentro del área. El delantero no desaprovechó la oportunidad: definió con categoría, como un atacante experimentado, y estableció el 1-1.

El empate no solo modificó el marcador. También representó una inyección anímica para un equipo que, pese a jugar con diez hombres, estaba demostrando que la diferencia de nombres y recursos no necesariamente se traduce en una superioridad incuestionable dentro de la cancha. Wanderers encontró en la presión, el esfuerzo colectivo y la convicción sus herramientas para mantenerse en partido.

El Real Madrid, obligado a asumir nuevamente el protagonismo, comenzó a buscar con mayor insistencia los espacios que podían abrirse en una defensa cada vez más exigida. Los porteños resistían, multiplicaban sus esfuerzos y defendían cada pelota como si fuera la última. El desgaste físico era evidente, pero también lo era la determinación de no entregar el encuentro con facilidad.

El Madrid golpea en el tramo final y la historia vuelve a inclinarse

A los 81 minutos llegó el segundo tanto del conjunto merengue. Una gran jugada por el sector derecho terminó con un centro de Javi Fortea al corazón del área, donde Fran Santamaría, recién ingresado, apareció completamente libre para empujar el balón al fondo de la red.

El 2-1 fue un golpe durísimo para Wanderers, que había logrado sobreponerse a la expulsión inicial y equilibrar el marcador cuando parecía estar contra las cuerdas. La jerarquía madridista volvió a manifestarse en una acción colectiva bien construida, aprovechando una defensa que, después de más de una hora en inferioridad numérica, comenzaba a acusar el cansancio.

Pero el desenlace todavía tendría nuevos capítulos de tensión. A los 88 minutos, Cristopher Valenzuela recibió la segunda tarjeta amarilla y fue expulsado. La decisión arbitral generó dudas entre los porteños, quienes no terminaron de comprender con claridad el motivo de aquella amonestación. Wanderers quedaba ahora con nueve jugadores y prácticamente sin margen de maniobra.

En los descuentos, la situación se volvió todavía más extrema. Nicolás Carvaccho también vio la tarjeta roja a los 90+6 minutos, dejando al equipo chileno con apenas ocho futbolistas en cancha. La resistencia adquiría entonces una dimensión casi heroica, no por la búsqueda de una épica artificial, sino por la manera en que los jóvenes porteños se negaron a abandonar la lucha pese a las circunstancias.

Fabián Abello mantiene viva la esperanza hasta el último segundo

Y todavía quedaba una escena más para la memoria. En los descuentos, el Real Madrid dispuso de un lanzamiento penal ejecutado por Daniel Yáñez. La posibilidad de sentenciar definitivamente el encuentro estaba al alcance del conjunto español, pero Fabián Abello apareció para protagonizar una de las intervenciones más destacadas de la jornada.

El arquero de Santiago Wanderers tapó el penal y mantuvo con vida a su equipo cuando todo parecía resuelto. Una atajada que resumió el espíritu de un plantel que, aun reducido a ocho jugadores, continuaba compitiendo con una entrega conmovedora.

Sin embargo, poco después y en la última jugada del partido, Roberto Martín amotó el terc er gol para los locales

El resultado, finalmente, no se modificó. El Real Madrid se impuso por 3-1 y avanzó en la Copa Intercontinental Sub-20, mientras Santiago Wanderers debió despedirse de un torneo en el que dejó una imagen que trasciende el marcador.

Una derrota que no necesita triunfos morales para ser valorada

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No se trata de hablar de triunfos morales, porque el fútbol competitivo se define por resultados y Wanderers terminó perdiendo. Pero sí corresponde reconocer que fue una derrota profundamente digna, construida desde la resistencia, el carácter y una voluntad colectiva que se mantuvo intacta incluso cuando el partido parecía escapar definitivamente de sus manos.

Los chicos porteños jugaron gran parte del encuentro con diez futbolistas y terminaron con ocho. Recibieron un gol tempranero, lograron empatar, volvieron a quedar abajo en el marcador y aun así continuaron luchando hasta el final. Tuvieron en Fabián Abello a un arquero capaz de detener un penal en los descuentos y en el esfuerzo de todo el equipo una razón suficiente para marcharse con la frente en alto.

También quedó la sensación de un arbitraje excesivamente localista, con decisiones que generaron molestia y que, desde la perspectiva porteña, terminaron favoreciendo a un Real Madrid que históricamente ha conquistado prácticamente todos los títulos posibles, pero que aún tenía pendiente esta corona internacional en su categoría.

En un escenario de esas características, Wanderers no pudo escribir la historia que soñaba. Sin embargo, dejó algo que no siempre se refleja en las estadísticas: la imagen de un equipo que, aun superado en recursos y castigado por las circunstancias, jamás renunció a competir. Y en el fútbol formativo, donde el aprendizaje también se construye a partir de las adversidades, esa actitud puede tener un valor tan profundo como cualquier trofeo.

/Sol García Lineros, corresponsal de todo futbol en España. Fotos y Videos TNT Sports

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