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·4 de febrero de 2026

Los leones asaltan Mestalla

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Mestalla acogía un duelo de cuartos de final de Copa del Rey entre Valencia y Athletic Club que arrancó con mucha igualdad. Durante los primeros minutos, ninguno de los dos equipos consiguió imponer su juego y las llegadas al área fueron tímidas, sin ocasiones claras. El peligro apareció, sobre todo, a balón parado, donde ambos conjuntos encontraron sus mejores opciones.

El Athletic salió con un once poco habitual en los planes de Ernesto Valverde, con nombres como Nico Serrano, Izeta, Iker Monreal, Selton Sánchez o Alex Padilla en la portería. Aun así, el conjunto vasco mostró personalidad desde el inicio e intentó hacer daño cargando el juego por su banda izquierda, desde donde buscó constantemente centros al área.


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Precisamente desde esa zona llegaría el primer gol del partido. En el minuto 27, tras una falta cometida por Foulquier, Robert Navarro colgó un balón al área que no parecía entrañar demasiado peligro. Sin embargo, Umar Sadiq, al intentar despejar, terminó introduciendo el balón en su propia portería, adelantando al Athletic de forma totalmente accidental.

El Valencia no tardó en reaccionar. Poco a poco fue ganando metros y empezó a llegar con más claridad, sobre todo por las bandas. En el minuto 35, tras un centro de Rioja, el guardameta del Athletic, Alex Padilla, no consiguió atrapar el balón y dejó un rechace dentro del área. Sadiq, muy atento, aprovechó el error para rematar a puerta y poner el 1-1 en el marcador, redimiéndose así de su fallo anterior. El delantero celebró el gol pidiendo perdón a la afición, consciente de lo ocurrido minutos antes.

A partir del empate, el Valencia se mostró cada vez más cómodo sobre el campo y cerró una primera parte bastante extraña, marcada por errores poco habituales. El resultado no se movería y el descanso pondría un punto y aparte en este encuentro con un resultado momentáneo de 1-1.

La segunda mitad arrancó igual que la primera, con un encuentro más equilibrado y con ambos equipos midiendo mucho sus fuerzas sin generar demasiado peligro en las áreas rivales.

La ocasión más clara no llegaría hasta el minuto 65, cuando Foulquier estuvo a punto de cambiar el rumbo del partido tras un pase entre líneas de Beltrán. El jugador argentino firmó un encuentro muy completo, desempeñándose más como mediapunta que como delantero centro logrando aportar criterio en los metros finales.

En el minuto 74, tras otro centro lateral, el defensa del ValenciaCésar Tárrega, se lanzó en plancha para despejar el balón, pero terminó golpeándolo con el brazo y cometiendo penalti. La acción pasó desapercibida en un primer momento, sin protestas sobre el césped, hasta que el VAR corrigió la jugada y señaló la pena máxima.

Jaureguizar asumió la responsabilidad desde los once metros, pero se encontró con un gran Dimitrievski. El guardameta del conjunto local se lanzó a su lado derecho y firmó una parada muy plástica, evitando el gol y desatando la euforia de su equipo.

Ese penalti detenido supuso un auténtico subidón anímico para el Valencia, que se mostró superior en el tramo final del encuentro, empujando con más convicción y creyendo en la remontada. Sin embargo, cuando todo parecía encaminado a un cierre sin sorpresas, el fútbol volvió a demostrar que es el deporte más imprevisible.

Ya en el tiempo de descuento, Iñaki Williams, que había entrado en la segunda parte junto a su hermano Nico, protagonizó la jugada decisiva. Ambos elaboraron una acción entre hermanos que terminó con Iñaki rematando al primer toque dentro del área, conectando con el pie un balón a media altura para firmar el definitivo 1-2 en el minuto 95.

Es así como este encuentro completamente loco de Copa del Rey entre dos históricos de LaLiga terminaría con un gol en propia puerta, un empate conseguido por el mismo jugador que se había metido en propia puerta, y un gol agónico en el 95 cuando el equipo que encaja el gol daba sus últimos arreones del partido para intentar lograr la victoria local. Las rondas siguen pasando y los aficionados siguen disfrutando de una competición que como bien dicen ellos "La Copa mola".

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