Dosis Futbolera
·25 de febrero de 2026
Los octavos de final son de Vinicius Junior (2-1)

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Clima muy extraño de inicio en el Santiago Bernabéu. El partido comenzó con un ritmo bastante bajo para lo que es habitual en competiciones europeas. José Mourinho, con buen criterio, optó por suplir al sancionado Prestianni por Richard Ríos. Esta decisión, al menos de entrada, descolocó a un Real Madrid, que en la primera llegada lusa al arco de Courtois, vio como el Benfica hizo diana por medio de Rafael Silva. Por suerte para los de Álvaro Arbeloa, antes de que llegara la zozobra al Santiago Bernabéu, empató Aurélien Tchouaméni, llegando desde segunda línea luego de una buena jugada de Alexander-Arnold.
Tras el sobresalto de los goles, el trámite del partido parecía que se desarrollaba en una central nuclear. Nadie quería cometer un error que pudiera mandar todo a la prórroga, o cercenar las opciones de clasificación de manera casi definitiva. Esto se tradujo en una ausencia casi total de ocasiones de gol en la primera media hora. Pudo llegar el error que condenara al Benfica a la media hora, en una jugada en la que toda su defensa se durmió, pero un fuera de juego milimétrico de Arda Güler, que hizo el momentáneo 2-1, salvó la papeleta del conjunto luso. De aquí hasta el descanso poco destacable pasó, solamente una mala simulación de Vinicius, que compró lastimosamente el juez del partido, Slavko Vincic.
El paso por vestuarios revitalizó al Real Madrid. Los pupilos de Álvaro Arbeloa dieron un paso adelante, pero sin mejorar en exceso su juego. Eso sí, les dio para acumular algunas ocasiones. La más clara fue una buena maniobra individual de Alexander-Arnold, que el inglés concluyó con un derechazo que se fue lamiendo el palo derecho de la meta de Trubin. Eso sí, el Benfica ni mucho menos se achicó. Los lusos demostraron este extremo con un disparo al larguero del autor del gol, Rafael Silva. Por lo demás, solo podemos destacar la absurda amonestación a Raúl Asencio por una falta cometida a setenta metros de su área.
Finalmente, el error que decidió la eliminatoria acabó llegando. Fue a los ochenta minutos. En ese momento, en otra salida de zona inexplicable de Otamendi, Fede Valverde filtra un buen balón a un Vinicius, que, si bien no tuvo un buen partido, resolvió con autoridad el mano a mano con Trubin para rescatar a los suyos y poner rumbo a unos octavos de final donde ya esperan a los merengues, Manchester City o Sporting de Portugal. Por su parte, el Benfica, que completó un buen partido en la noche de hoy, vio cómo sus propios errores, muchos de ellos de Otamendi, le condenaron a la eliminación.









































