La Colina de Nervión
·22 de mayo de 2026
Marc Cucurella mide los fichajes Atlético en plena guerra con el Barça

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·22 de mayo de 2026

El lateral del Chelsea aparece como una opción de máximo nivel para Simeone, pero su precio y el interés azulgrana convierten la operación en una prueba para Alemany.
Marc Cucurella ha entrado en una zona peligrosa del mercado: gusta al Atlético, encaja en una necesidad real de Simeone y también toca una fibra sensible en el Barça. No sería una operación barata, pero sí una de esas que miden hasta dónde quiere llegar Mateu Alemany este verano.
El lateral del Chelsea tiene contrato hasta 2028, un valor de mercado cercano a los 50 millones de euros y pasado en La Masia. Por eso su nombre no representa solo un refuerzo para la banda izquierda. Representa una guerra deportiva, económica y emocional.
Cucurella no es una oportunidad de bajo coste. El Chelsea pagó una cifra muy elevada por él en 2022 tras su explosión en el Brighton y, desde entonces, el internacional español ha conseguido asentarse en un escenario de máxima exigencia.
Su contrato termina el 30 de junio de 2028. Ese detalle cambia cualquier negociación. El club inglés no está obligado a vender y el Atlético no podría jugar con la presión de un contrato corto. Si quiere entrar en la operación, deberá hacerlo con una propuesta seria.
Ahí aparece el primer gran filtro para Alemany. Cucurella encaja, pero no encaja gratis. Y el Atlético debe decidir si el lateral izquierdo merece una inversión de ese tamaño.
El interés tiene lógica deportiva. El costado izquierdo lleva tiempo siendo una zona sensible para el Atlético. Simeone ha probado soluciones distintas, perfiles adaptados y fórmulas de emergencia para una posición que exige muchísimo en su sistema.
Cucurella ofrece una respuesta directa. Puede jugar como lateral en línea de cuatro, actuar con recorrido de carrilero y sostener duelos largos en partidos de alta intensidad. No es un lateral decorativo. Es un futbolista de ritmo, presión y repetición de esfuerzos.
Ese perfil encaja con el Atlético porque no solo mejora una posición. Cambia la manera de competir en esa banda. Permite defender más arriba, presionar con agresividad y no perder energía en los tramos largos de partido.
La presencia del Barça en la ecuación eleva la tensión. Cucurella se formó en La Masia, nació en Cataluña y siempre ha mantenido un vínculo evidente con el entorno azulgrana. Para el club catalán, su regreso tendría un relato fácil de vender: un canterano que vuelve ya consolidado.
El Atlético no puede competir con esa parte emocional. Debe competir con otra: el rol. En Madrid, Cucurella podría ser una pieza estructural para Simeone. No un complemento, sino un titular potencial en una demarcación que necesita jerarquía.
Ese puede ser el argumento rojiblanco. El Barça tiene el pasado. El Atlético tendría que ofrecerle el presente.
Mateu Alemany conoce bien este tipo de escenarios. Cucurella no es solo un nombre atractivo, sino una oportunidad para mandar un mensaje en el mercado. Si el Atlético se mete de verdad en la pelea, dejaría claro que no quiere limitarse a operaciones de ocasión.
Pero la dificultad es evidente. Un valor cercano a los 50 millones, contrato largo y competencia azulgrana convierten el movimiento en una prueba de ambición y de cálculo. No basta con querer al jugador. Hay que encajar la operación sin bloquear otras necesidades.
Ese es el verdadero dilema. Cucurella mejora el once, pero puede condicionar el resto del verano.
El Atlético necesita reforzar varias zonas. Por eso pagar una cantidad muy alta por un lateral obliga a medir cada consecuencia. Si el Chelsea se mantiene firme, la operación puede quedar fuera de margen salvo que haya ventas importantes o una fórmula creativa.
Una cesión con opción de compra sería más cómoda para los rojiblancos, pero no necesariamente atractiva para el Chelsea. Un traspaso directo sería más claro, aunque también mucho más pesado para las cuentas.
El caso Cucurella, por tanto, no se decide solo en lo deportivo. Se decide en la caja.
Cucurella no es todavía un fichaje cercano, pero su nombre ya sirve para medir el mercado del Atlético. Si Alemany avanza, será porque el club quiere elevar el nivel inmediato de la plantilla. Si se queda en interés, confirmará que la prioridad pasa por fórmulas más sostenibles.
La operación tiene todos los ingredientes de una gran historia de verano: Chelsea, Barça, Simeone, Alemany, La Masia y una posición clave en el Metropolitano.
El Atlético necesita un lateral izquierdo fiable. Cucurella lo es. La pregunta es si también puede ser posible.


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