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·1 de marzo de 2026
Marcelo Martins Moreno volvió al fútbol, asistió, marcó y Oriente Petrolero desató la fiesta

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El resultado dirá que fue goleada. La historia contará que fue el día del regreso.
Marcelo Martins Moreno volvió al fútbol profesional y lo hizo como suelen hacerlo los delanteros que entienden el peso de la camiseta: influyendo. No necesitó mucho tiempo para dejar huella.
Oriente Petrolero ya ganaba 1-0 a Real Tomayapo cuando el Matador ingresó al campo. El contexto parecía controlado, pero el fútbol suele probar carácter. Tomayapo encontró un penal y puso el 1-1, enfriando la noche y sembrando dudas momentáneas.
Ahí empezó realmente el partido de Martins.
Su primera intervención fuerte fue un remate franco, potente, de esos que obligan al arquero a exigirse. El rebote quedó vivo y Leo Vaca lo empujó para devolver la ventaja. No fue gol propio, pero fue el inicio del quiebre.
Después llegó el tercero con un golazo de Lovera y luego, la asistencia. Inteligencia para leer el espacio, pausa justa y precisión para habilitar a Nabil Nacif. Y finalmente, el momento que todos esperaban: el penal para que ejecute el Flecheiro. Caminó hacia el punto con la serenidad del que ha vivido mil batallas. Remate firme. Gol. Brazos abiertos. Descarga emocional.
No era solo un tanto más en el marcador. Era el regreso oficial de un referente. Era la confirmación de que todavía tiene influencia, presencia y liderazgo.
Oriente terminó desatando la fiesta. La goleada (5-1) se construyó desde lo colectivo, pero tuvo un catalizador claro. Cuando el partido pedía jerarquía, apareció el nombre propio.
Para la hinchada albiverde, más que tres puntos, fue una señal. Marcelo volvió, Oriente Petrolero sintió el efecto de la jerarquía de sus refuerzos, con Soni, Mangala y Martins en cancha. Y cuando el Matador está en la cancha, algo puede pasar siempre.
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